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16 | 02 | 2016
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Los duendes de la suerte: Entenderlos mejor

Liliana Chelli
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Por Liliana Chelli


La poderosa energía que emana de los seres etéreos es la clave de las soluciones que nos brindan a través de su conocimiento y humilde experiencia, ésta que no parece evidente, está latente en nuestros alrededores.

Los duendes de la suerte: Entenderlos mejor
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He recibido muchas cartas de los lectores de esta página que me piden que les cuente un poco más detalladamente que son los gnomos, los duendes y las hadas, nuestros amigos protectores.

Le cuento: Los gnomos son unos seres fantásticos, que miden entre los 10 cm y los 25 cm de estatura. Estos seres son excelentes conocedores de los secretos de la naturaleza y son como su alma. Son seres tremendamente astutos. Además de su apariencia diminuta, otro de sus rasgos característicos es su gorro puntiagudo.

Como conocedores de la naturaleza, se llevan bien con todos los elementos de la misma. Con todos salvo con una excepción: los trolls. Estas bestias persiguen constantemente a los gnomos. Y éstos, al no poder combatirlos por algo obvio como es la diferencia de tamaño y fuerza, se ven obligados a huir y esconderse en lugares seguros. A veces deben recurrir incluso a esconderse bajo de tierra.

Por lo general su tarea diaria es la de extraer minerales y piedras preciosas de las minas. Según la mitología, los gnomos son los guardianes de las minas de oro y plata del mundo. Pero no sólo trabajan en la extracción de las minas, sino que también podemos encontrar gnomos guardabosques, carpinteros o zapateros, que por otra parte tienen tareas asignadas como proteger la fortuna, otros la alegría, otros la paz, etc.

La vida de un Gnomo suele durar 400 a 800 años aproximadamente. Al dejarnos por causas naturales, se crea un árbol en el lugar exacto de su partida. Es muy habitual encontrar gnomos en cuentos populares. Y es que estos personajes están presentes en casi todas las culturas. No hay cultura en el mundo que no conozca un cuento en el que aparezca un gnomo.

Los Duendes son seres diminutos que viven en los bosques, entre las flores. Al igual que les ocurre a las hadas, adoran a la naturaleza. Por eso viven tan cerquita de ella, porque les encanta el contacto con ella y la libertad que ésta les ofrece. Por tanto, los duendes viven en medio del bosque, y sus casas son el interior de algún árbol o, incluso, bajo la tierra.

Tenemos que aclarar que no debemos confundir a los duendes con los gnomos ya que no son lo mismo. Ambos poseen un tamaño diminuto, es cierto, y como los gnomos, los duendes tienen poderes mágicos. Podemos encontrar duendes de diferentes tipos. Varían en el color. Y no sólo es una variación de apariencia, sino que también lo es de personalidad:

No es sencillo ver un duende. Cuenta la historia que los que pueden hacerlo con mayor facilidad son los niños, debido a su puro y noble corazón. Pero no por eso debes desanimarte. Aunque difícil, no es imposible verlos. Los duendes son seres mágicos y les encanta transmitir y enseñar su magia. No sólo los niños tienen un corazón puro y noble. Puede que tú también lo tengas.

Las hadas son pequeños seres luminosos protectoras de la naturaleza. A las hadas se las representa de la siguiente forma: seres femeninos, de apariencia hermosa y cara de ángel. Suelen ser seres pequeños de origen sobrenatural. Incluso poseen poderes mágicos. Tanto es así que muchas de ellas son representadas con una varita mágica. Y a través de ella emiten infinidad de chispas luminosas.

Otro de los rasgos más característicos de las hadas es su capacidad de cambiar de apariencia. La apariencia más habitual con la que se presentan las hadas es humana, pero también podemos verlas transformadas con aspecto animal o incluso vegetal.

La apariencia de las hadas ya la hemos explicado a rasgos, pero nos queda explicar su entrañable carácter. Y es que es muy destacable el cariño, el amor y la cercanía de la hadas con la naturaleza. Otra de sus grandes pasiones es la música. No sólo les encanta, sino que tienen una bonita voz y un enorme talento musical. Prueba de esto, la encontramos en Ulises. En su Odisea, el miedo que sentía a la sugerente voz de las sirenas. Estas hechizaban de tal manera a los marineros, que muchos de ellos perdían la consciencia escuchando esa dulce y melosa voz y se lanzaban al agua para estar más cerca y oírla mejor. Otros perdían la noción de todo y no eran capaces de controlar el barco y chocaban con otros buques.

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