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22 | 02 | 2016
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Jeremy Irons: “Decidí estar donde soy feliz”

Jack Tewksbury
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Por Jack Tewksbury


El actor inglés vuelve con un relato épico sobre los polémicos juegos de Münich. Dice que prefirió resignar riqueza por su lugar en el mundo y que no lo apasiona el deporte. Aunque si una vieja moto de la que no quiere desprenderse.

Jeremy Irons: “Decidí estar donde soy feliz”
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Jeremy Irons siempre está. Entre conflictivas relaciones, en circunstancias, cuanto menos "desprolijas", referidas a los vínculos o las circunstancias de la vida, el actor que enamoró al cine con su labor en La amante del teniente francés, en sus comienzos y que hoy hace lo propio desde la tevé a partir de la serie Los Borgia, volvió con otro examen. Su nueva película, "Race", trata del atleta afroamericano Jesse Owens, que destruyó el mito de la supremacía aria de Adolph Hitler, al ganar cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos en Berlín en 1936. Para hablar de ese film, que se estrenará en los Estados Unidos en abril, DIARIO POPULAR entrevistó en forma exclusiva con el actor de Mi Secreto me condena, en The Redbury Hotel de Hollywood.

l Usted interpreta a Avery Brundage como alguien simpático, aunque en la vida real fue muy controvertido y discutido en el mundo deportivo, ¿Se mostró eso en el rol?

- Mire, hice el rol del Papa hace tres años. Usted pudo leer todos los adjetivos que se escribieron sobre él y lo que uno intenta en este caso es algo distinto, lo que Brundage hizo y poder ver cómo, algunas veces, es mal interpretado por las opiniones de otras personas. Si usted escribe una sola vez la palabra hipócrita, queda allí para siempre. Eso todos lo sabemos por internet. Aparecerán un gran numero de adjetivos que tal vez no reflejen la verdadera forma de ser.

l ¿Entonces no fue así?

-Lo que usted hace como actor, cuando representa al personaje se pregunta, "¿ De dónde viene esto?, ¿Qué tipo de hombre es este?" Este hombre era regente de una compañía constructora de Chicago. Era un hombre duro para ese tipo de trabajo. Muchas peleas. Sindicatos, mafia, gente de mucho dinero, todos muy duros. O sea que habían muchas peleas. Sospecho que Brundage enfrentaba a todos. Pero también era un hombre del deporte. Desde joven fue muy competitivo y llegó a estar a cargo del comité de los Juegos Olímpicos. Peleo mucho por el amateurismo. Atleta que recibía algún dinero por competir, era expulsado "porque los amateurs no pueden ser pagados", pero lo trataban de hipócrita porque el recibía dinero por llevar a los atletas. ¿Eso es ser hipócrita? Creo que es algo pragmático.

l ¿Cómo lo entiende?

- Su acción en Alemania fue pragmática. Estaba paralizado entre una roca y un lugar duro. En Munich confirmó que los juegos se iban a hacer, a pesar de la masacre que hubo en esa ciudad, porque creía que los terroristas nazis no podían impedir cambiarnos. Algo parecido con lo que recientemente sucedió en París. La gente apoyó esa actitud y los parisinos volvieron a tomar café en las mesas situadas en las aceras de la ciudad. Mostraron que los terroristas no habían ganado. Pienso que Brundage tuvo la misma actitud en Munich. Pero perdió popularidad por no incluir a dos de sus atletas de origen judío en el final de la posta. Pero a pesar de todo, molestó terriblemente a Hitler el hecho de la incorporación de dos negros africo-americanos, que aventajaron a los "invencibles" arios alemanes.

l ¿Cuál es su relación con el deporte? ¿Y con los Juegos?

- No soy seguidor de los deportes. Miro un poco el rugby por haberlo jugado por un tiempo. Tuve la chance de ser invitado para los Juegos de Londres, pero no acepté porque estaba ocupado. Me interesa mirar el tenis de Wimbledon. Solo miro algo cuando el estado del tiempo es terrible. Si llueve mucho durante la tarde, me siento y veo algo de rugby. De los Juegos me gusta ver la ceremonia inaugural. Pero no es parte de mi interés o de mi vida.

l Pero algo se sabe de su pasión por las motocicletas ¿verdad?

- No es así. No colecciono motocicletas. Tengo solo una y desde hace veintisiete años. La compré nueva y todavía hace lo que yo quiero que haga. Creo que es mejor que muchas de las que se fabrican. Soy leal con mis cosas. No tiro nada. Se puede pensar que colecciono cosas pero no es así. Hubo un período de mi vida en el que compré pinturas que me encantaron, pero no fue porque quisiera invertir. He tratado de hacer esas compras, después de haber ganado importantes sumas por hacer películas. Tendré unos veinte cuadros que son románticos. Pero no los colecciono. He comprado esculturas que me impresionaron bien. Pero he llegado a una edad, que me está haciendo pensar en liquidar algunos de los objetos que he acumulado en mi vida. Aún no lo hago porque cada cosa, me recuerda aquello que pase. Tuve cierto éxito. Y estoy muy contento de que mis hijos están comprando sus viviendas, por lo que puedo darles muebles, cuadros y esculturas.

l Está por estrenar un film de Batman y Superman donde interpreta a un asesino, ¿cómo elige proyectos tan disímiles?

- Siempre he encontrado el mayor placer actuando en roles que contraste con los anteriores. Esa es una de las razones por lo que no vivo en Los Angeles, porque el estado del tiempo tiende a ser el mismo todo el año. Mientras que en Irlanda e Inglaterra, usted nunca sabe cómo es el nuevo día cuando corre la cortina de su dormitorio. Me gustan las estaciones reales. En consecuencia, me gusta el contraste de mis roles.

l Participó en muchas películas norteamericanas, ¿nunca tuvo la tentación de vivir en Los Angeles y realizar su sueño americano?

- El sueño americano es transformarse en una persona muy rica. Supongo que para el común de la gente soy muy rico. Pero amo a mis raíces. Soy muy europeo. Mi esposa y yo trabajamos por un tiempo en Nueva York. Ambos, en distintas obras. Nuestro primer hijo fue educado allí. Y juntos pensamos que probablemente seríamos más ricos si viviéramos en este país. Y que tendríamos una carrera más exitosa. Pero debía olvidarme de mis raíces. Lo sé porque fui jardinero. Conozco las plantas. Algunas, por ninguna razón particular, crecen muy bien. Pero si las cambia de lugar, tal vez no crezcan bien. Decidí estar en donde estoy, los aviones vuelan muy rápido. Probablemente tendría mas éxito aquí, pero no estoy seguro de ser más feliz.

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