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Policiales
23 | 02 | 2016
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Sin pistas firmes por la desaparición de un prefecto

Néstor Llido
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Por Néstor Llido


Los familiares del prefecto Ariel Eduardo Frutos desconfían de quien fuera la pareja del mismo, una joven guardiacárcel. El hombre, de 31 años, desapareció el 1º de marzo de 2015 en Ezeiza y ya nada más se supo de él

Sin pistas firmes por la desaparición de un prefecto
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A pocos días de cumplirse un año de la desaparición del prefecto Ariel Eduardo Frutos, los investigadores del caso no cuentan con "pistas firmes" sobre lo ocurrido con este hombre, de 31 años, mientras sus familiares, oriundos de la provincia de Formosa, apuntan hacia su entonces pareja, una joven guardiacárcel, y no descartan que se haya tratado de un homicidio, con posterior ocultamiento del cuerpo.

Frutos, cabo primero timonel y que se desempeñaba en la Prefectura Naval de San Fernando, fue visto por última vez en la tarde del 1 de marzo de 2015, cuando salió de la vivienda en el partido de Ezeiza, en la que convivía con Lourdes Bernal, a quien había conocido tiempo atrás por Facebook y decidieron iniciar una relación.

A partir de ese momento, todas son dudas y pocas las certezas. Se abrió una causa por "averiguación de paradero", a cargo del fiscal Carlos Hassan, y sus padres han viajado varias veces a Buenos Aires buscando datos que le permitan saber que pasó con su hijo, pero sin obtener respuestas.

"Sus compañeros y sus superiores tienen el mejor de los conceptos, su legajo ha sido impecable y estaba capacitándose para ascender en el escalafón" señalaron los familiares de Ariel Frutos, aunque, al poco tiempo de su desaparición, las autoridades de la Prefectura Naval Argentina le dieron de baja de la fuerza por "abandono de trabajo", en una, al menos, polémica determinación, existiendo un expediente judicial abierto.

Por estos días, Francisco Frutos y Bernarda Benítez, los padres de Ariel, volverán a recorrer los más de 1.100 kilómetros entre Formosa y Buenos Aires para exigir el esclarecimiento del caso.

Asesorados por la Comisión Esperanza (que encabeza María Esther Cohen Rúa y se dedica a la búsqueda de personas con paradero desconocido), volverán a pedir que se avance en la causa, debido a la demora en la citación de algunos testigos y la concreción de otras medidas de prueba que el abogado de parte, Benito Paredes, ha presentado.

Cuando Ariel Frutos fue destinado a San Fernando, ya se había separado de su esposa con la que tuvo un hijo, formó una nueva pareja, con una chica que había conocido por Facebook.

Lourdes Bernal trabaja como guardiacárcel en el complejo penitenciario de Ezeiza y al poco tiempo de la relación, decidieron irse a vivir juntos. En la noche del sábado 28 de febrero de 2015 concurrieron a un de casamiento de un compañero de ella, en la localidad de Canning, y al volver de esa fiesta, se habría suscitado una fuerte discusión, motivada, según la joven porque se emborrachó y de acuerdo a las sospechas de la familia de la víctima, por la existencia de un tercero.

Al día siguiente, el prefecto habría decidido marcharse de la casa, llevándose sólo la tarjeta SUBE y su arma reglamentaria, dejando su billetera, la tarjeta de débito (donde tenía todo el sueldo a disposición) y el permiso de portación de la pistola.

"Nos avisó a nosotros que se había ido y recién dos días más tarde fue a la comisaría 1era. de Ezeiza a radicar la denuncia por averiguación de paradero. Ella es la única testigo y después nada se sabe de mi hijo", enfatizaron los padres de Ariel Frutos.

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