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Policiales
25 | 02 | 2016
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Complican a “punguista” en el inicio de juicio por un crimen

Néstor Llido
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Por Néstor Llido


La testigo del hecho señaló a Adán Altamiranda como la persona que, en octubre de 2011, le arrebató en el subte un aparato reproductor a la víctima provocando su caída y posterior muerte arrollada por una formación.

Complican a “punguista” en  el inicio de juicio por un crimen
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Con la declaración de una mujer, testigo presencial del hecho y que no dudó en señalar al imputado, se inició el juicio que se le sigue a "punguista" que, en octubre de 2011, le arrebató un aparato reproductor de música al joven Emiliano Leonel Holzcan, cuando viajaba en el subte "A", al llegar a la estación Castro Barros, quien producto de ser empujado por el arrebatador, cayó a las vías y fue arrollado por la formación, provocándole la muerte,

El debate que se desarrolla ante el Tribunal Oral Criminal Nro. 20 tiene como único acusado a Adán Antonio Altamiranda (de 60 años), quien está acusado del delito de "homicidio en ocasión de robo", tras una investigación que permitió determinar su presunta autoría en el hecho.

Ayer, varios de los testigos citados brindaron su testimonio y el próximo lunes 7 de marzo continuará con otros, antes de pasar a la jornada de alegatos, en la que la acusación estará a cargo del fiscal Carlos Gamallo, mientras que la familia de la víctima estará representada por los abogados Martín Florio y Mariana Guerreiro.

En aquella tarde del 30 de octubre de 2010, entre las 15 y las 15.30, Emiliano "Chapu" Holzcan (de entonces 27 años) se transportaba en la red de subterráneos porteños para ir desde el departamento en que vivía con su novia, en el barrio de Belgrano, a reunirse con compañeros de estudios, ya que estaba por recibirse en la Escuela Nacional de Naútica.

Escuchando música en su iPod, cuando fue sorprendido por un sujeto, que al llegar a la estación Castro Barros, se lo arrebató de un manotazo, aprovechando que iba sentado en el asiento al lado de la puerta de aquellos viejos vagones de madera de la línea "A".

El "punguista" había trabado la puerta y cuando la formación volvió a ponerse en marcha, se dispuso a concretar uno de los tantos robos que, por esa época, ocurrían en el subte.

El ladrón escapó corriendo y Holzcan en su reacción, quedó atrapado, hasta que su cuerpo se topó con el paredón del final del andén y fue a dar a las vías. Esta vez, esos típicos arrebatos a los pasajeros, terminó en tragedia y marcó el inicio de la larga lucha de la familia de la víctima para intentar llegar a la verdad.

La foto del joven pegada en los subterráneos y el ruego a los testigos del hecho para que se presenten a comparecer en la Fiscalía de Instrucción Nro. 32, que quedó a cargo de la investigación del caso, se extendió por varios meses, sin lograr mayores avances.

No obstante, la tenacidad logró vencer a la impunidad, que parecía garantizar al asaltante-homicida la posibilidad de seguir delinquiendo.

En principio, el ahora imputado Altamiranda fue liberado por "falta de mérito", pese a seguir procesado en el expediente y la posterior aparición de testigos, más otros elementos de prueba, derivaron en que se pudiera sostener la acusación, que permitió la elevación a juicio.

De todas maneras, el sindicado arrebatador llegó libre al debate, al margen de la gravedad del cargo que se le formula, como el "homicidio en ocasión de robo".

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