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Política
29 | 02 | 2016
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Semana clave en el largo conflicto con los buitres

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Argentina y los fondos buitre se reunirán mañana en una audiencia convocada por el juez norteamericano Thomas Griesa, con el fin de debatir la posibilidad de levantar el embargo que tiene el país.

Semana clave en el largo conflicto con los buitres
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El encuentro se llevará a cabo un día después del vencimiento del plazo para que los bonistas contesten si aceptan o no la oferta de pago de la Argentina, estipulado para el 29 de febrero.

A horas de que se concrete esa audiencia, el presidente Mauricio Macri aseguró que confía en que el litigio judicial se cerrará en "un par de semanas".

"Estoy confiado y optimista", resaltó el jefe de Estado en diálogo con un diario italiano.

La Argentina había pedido al juez que llamara a una audiencia a todos los acreedores lo antes posible y luego de que ese pedido fuera concedido, el fondo NML había pedido que se postergara, lo cual fue rechazado por la justicia estadounidense.

La convocatoria se conoció luego de que el miércoles circularan versiones sobre un posible acuerdo entre la Argentina y los fondos especulativos más duros para finalizar el juicio que le ganaron al país.

Los fondos NML Capital y Aurelius, a través del abogado Mathew McGill, ya habían adelantado un principio acuerdo económico con la Argentina por cerca de 5.000 millones de dólares.

El mediador del conflicto, Daniel Pollack, subrayó que las partes aún no han "alcanzado o firmado un acuerdo" en las negociaciones que incluyen a los bonistas agrupados en NML Capital y Aurelius, aunque aclaró que "han hecho progresos" en las tratativas.

En un comunicado, indicó, además, que "continúan intensas discusiones".

Por otro lado, días atrás, Griesa dio una señal positiva, al anunciar que removería sus ordenes contra la Argentina bajo dos condiciones: la anulación de legislaciones que impiden un acuerdo y el pago a los acreedores que hayan aceptado su oferta hasta el 29 de febrero.

En la audiencia que se iniciará a las 15:30 (hora de la Argentina) de mañana, Griesa escuchará las opiniones de los fondos especulativos sobre la decisión de poner condiciones para que se levante el embargo que pesa sobre los títulos.

El gobierno argentino presentó una oferta para pagar 6.500 millones de dólares (sobre un total de 9.000 millones) a fondos buitre y otros acreedores para poner fin al juicio por la deuda en default desde 2001.

Según el Gobierno, hasta el momento, un tercio de los fondos especulativos ya accedieron a un acuerdo con la Argentina y el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, aseguró que va por "buen camino", pese a que aseguró que aún no quiere "cantar victoria".

Griesa encara por estas horas una posición que resulta muy favorable a la Argentina, un cambio de actitud con el país que, si bien obedece en parte a la generosa oferta realizada a los holdouts, se sustenta en que el veterano magistrado neoyorquino comenzó a palpar de manera firme con la posibilidad de un acuerdo por primera vez en 15 años de saga judicial, y que cuya resolución podría ser el punto final de su carrera.

Griesa, reconocido juez -hijo de banquero nacido en Kansas en 1930- que fue promovido durante la presidencia de Richard Nixon, ya tomó el caso argentino con edad de jubilarse y se propuso como meta continuar hasta cerrarlo.

A sus 85 años, con una sordera pronunciada, voz casi inaudible y visiblemente encorvado, confesó que ya era hora de irse a Montana, donde reside.

Eso sí mantiene entre sus objetivos pre jubilación, estampar antes su firma en la orden que permitiría concluir esta historia del default argentino. Y todo parece indicar que está a punto de lograrlo. La metamorfosis de Griesa con la Argentina es, por contraposición, el reflejo de la impotencia que el magistrado lleva acumulada en estos 15 años de ponerle punto final al denominado "juicio del siglo" en materia de deuda soberana.

En todo este tiempo, Griesa no pudo disponer las herramientas legales directas que obligaran a ninguna de las partes a sentarse a negociar un acuerdo, porque el sistema de EE.UU. -y del mundo-, tiene un vacío legal en materia de quiebra de países con acreedores privados. Esa misma impotencia lo llevo a que, con los años, Griesa sufriera un proceso de transformación profundo en los términos de sus fallos, que eran una de cal y otra de arena.

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