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Reino animal
01 | 03 | 2016
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Cómo detectar que el perro sufre de sordera

Graciela Pitta
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Por Graciela Pitta


La sordera es la pérdida total de audición en uno o los dos oídos del perro. En tanto que la hipoacusia es la pérdida parcial de audición en cualquiera de los dos oídos. Esta última es más difícil de diagnosticar que la primera. Hay que prestar atención a una serie de síntomas, como puede ser la falta de respuesta a estímulos sonoros.

Cómo detectar que el perro sufre de sordera
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Es importante saber que algunos perros pueden ser sordos de nacimiento, ya sea por factores hereditarios o por problemas durante el desarrollo embrionario. En este caso se habla de sordera congénita. También pueden perder la audición total o parcialmente por daño a las estructuras auditivas o por daños a los nervios involucrados en la audición. En este caso se habla de sordera o hipoacusia adquirida.

La hipoacusia es más difícil de diagnosticar que la sordera, debido a que el perro conserva cierta capacidad auditiva y reemplaza con mayor facilidad ese déficit apoyándose en los otros sentidos. Sin embargo, la sordera también puede ser difícil de diagnosticar, especialmente cuando se adquiere gradualmente. También es más difícil reconocer los síntomas de sordera e hipoacusia en perros cuando la enfermedad es adquirida gradualmente que cuando es adquirida repentinamente, como por ejemplo, por trauma, o cuando es congénita.

En general hay que prestar atención a una serie de síntomas, como la falta de respuesta a estímulos sonoros. Es decir que el perro no responde al nombre, ni órdenes que conoce, entre otras cosas. La falta de respuesta a juguetes chillones es muy evidente. Cuando el perro se sobresalta con frecuencia o incluso puede morder cuando es tocado desde afuera de su campo visual, o al ser tocado mientras duerme o descansa. Si se muestra desorientación en ambientes familiares; tiene sueño muy profundo y no se despierta con ruidos fuertes.

Las causas de la sordera en los perros son diversas, pero las más frecuentes se deben a que son congénitas, es decir que la pérdida de audición se presenta desde el nacimiento. En algunos casos el problema es genético y en otros tiene que ver con un desarrollo embrionario inadecuado. Las causas últimas se desconocen, pero se sabe que el déficit de pigmentación está relacionado con la sordera. Los perros con mayor riesgo de sufrir este tipo de enfermedad son los que tienen patrones de color predominantemente mirlo o blanco, según indican algunas investigaciones.

Otra de las causas es cuando la sordera o hipoacusia adquirida es por factores ambientales, como el cáncer, la otitis, ruptura del tímpano, algunos antibióticos de aplicación tópica en oídos, por causa de antisépticos, moquillo canino, medicinas contra el cáncer y metales pesados. También puede ser causada por exposición prolongada a ruidos fuertes. En algunos casos, esta pérdida de audición es temporal, pero en otros es permanente.

Una de las causas naturales es por la vejez. En estos casos sucede por la degeneración de los nervios involucrados en la audición. Esta pérdida de audición rara vez es completa en los perros, y suele derivar en hipoacusias de diferentes grados antes que en sordera propiamente dicha. Algunas razas son más propensas a sufrir sordera congénita. Entre éstas se encuentran el antiguo pastor inglés, bichón maltés, border collie, Boston terrier, bull terrier, caniche, cocker spaniel inglés, collie, dálmata, Jack Russell terrier, pastor australiano, rottweiler, setter inglés y west highland white terrier.

Los síntomas detectados por el propietario del perro pueden sugerir la pérdida de audición, pero el veterinario es quien deberá evaluar al animal para verificar si esto es correcto y, de ser así, encontrar las causas de la pérdida de audición.

Además de revisar la historia del perro y hacer un examen físico, el veterinario evaluará la reacción del animal ante diferentes estímulos sonoros, evitando que esos se interpongan con estímulos visuales, táctiles u olfativos.

También hará una revisión minuciosa del canal auditivo para ver si existen objetos o inflamación que pueda causar la sordera. En algunos casos es posible que solicite análisis de laboratorio y radiografías para complementar su diagnóstico inicial. En la mayoría de los casos, estos estudios serán suficientes para un diagnóstico efectivo.

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