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Política
02 | 03 | 2016
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Mensaje duro, pero dulce para sus socios de cambiemos

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Tras innumerables versiones, finalmente el Presidente no sólo hizo hincapié en el Congreso a “la hipoteca dejada por la gestión kirchnerista”, sino que lo hizo con inusitada crudeza. Fue lo que más esperaban los legisladores de su frente político.

Mensaje duro, pero dulce para sus socios de cambiemos
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La pregunta del millón era desde hace semanas cuál sería el tenor del discurso de Mauricio Macri ante la Asamblea Legislativa. ¿Se animaría a contradecir el pensamiento de su consultor Jaime Durán Barba, reacio a que el Presidente dedicara buena parte de su mensaje a las "calamidades" encontradas al asumir? ¿O más bien prevalecería la concepción bien vista por el poderoso jefe de Gabinete respecto de hacer breves referencias a lo encontrado, cuestión de dar vuelta la hoja de una vez y hablar de presente y, sobre todo, futuro?

Hace casi un mes había trascendido que el primer mandatario tenía decidido dividir su discurso 50 y 50 entre la  herencia recibida y lo que espera hacer. La primera mitad estaría dedicada a detallar exhaustivamente el cuadro encontrado al asumir, y el resto a lo que Durán Barba prefería para la totalidad del mensaje.

Pero esa línea de pensamiento que entusiasmó a los que simpatizaban con la idea de avanzar contra el relato kirchnerista pareció perder fuerza con el correr de las semanas, conforme se acercaba la fecha de la apertura de sesiones ordinarias. Un sector de la prensa al que el macrismo presta particular atención, se encolumnaba en esas filas; pero sobre todo lo hacían los socios de Cambiemos, fundamentalmente los radicales, que machacaron durante semanas para que la referencia al "legado kirchnerista" tuviera un buen espacio en este esperado mensaje presidencial. Así se lo hicieron saber los jefes de las bancadas de la UCR en ambos cuerpos durante la cena  convocada por el Presidente a su tropa legislativa el 17 de febrero en Olivos. Allí le pidieron "tener un libro blanco para saber en qué quedó el país".

En ese encuentro, convocado por Macri para aventar reproches entre los socios por el reparto de cargos en las comisiones y la falta de información precisa respecto de los proyectos en elaboración, el Presidente sorprendió a sus invitados con un discurso muy duro respecto del gobierno anterior.

Hipoteca kirchnerista

En esa oportunidad llamó a "tener conciencia de la situación del país", y sostuvo que "por incapacidad, impericia o deshonestidad, han hecho un desastre". Era el mensaje que radicales y lilistas esperaban escuchar, pero dudaban de que expusiera un discurso de ese tenor hacia afuera. Prueba de ello es que una semana después, en la cumbre de legisladores radicales celebrada en Luján, a la que asistieron Marcos Peña y Rogelio Frigerio, el presidente de la UCR expresó: "Sería extraordinario que el presidente Macri comenzara con una evaluación de la verdadera hipoteca que ha dejado la gestión kirchnerista".

Quedó claro ayer que cuando desde muy cerca del Presidente se dejó trascender lo del "50 y 50", esas directivas ya habían sido transmitidas a sus escribas. En efecto, casi la mitad de la primera parte del discurso ante el Congreso estuvo dedicado entonces a "la herencia K".

Corría el minuto 23 de su discurso de 61 minutos, cuando Macri puso fin a la enumeración de datos referidos a la era K. "Podría seguir todo el día, pero por respeto a todos ustedes aquí presentes, y a los argentinos que están mirando, voy a cortar acá", dijo, pero se comprometió a publicar todos los datos área por área, "para que todos los argentinos sepan el estado en que estaba la Argentina en diciembre de 2015", aseguró.

Para entonces ya había reprochado que los adalides de la "Estadocracia" habían dejado "un Estado desordenado y mal gestionado". La primera cifra de su enumeración de datos críticos fue la de que entre 2006 y 2015 "los argentinos pagamos al Estado nacional casi 694 mil millones de dólares más que en la década del 90".

Tras quejarse de la falta de datos oficiales, citó al Observatorio Social de la UCA para detallar que el 29% de los argentinos está en la pobreza y el 6% vive en la indigencia. "El modelo de inclusión y crecimiento del que tanto habló el gobierno anterior, nos llevó a la pobreza y la exclusión", dijo.

Catorce veces inflación

A diferencia de su antecesora, que recién el año anterior citó dos veces la palabra "inflación" ante el Congreso, Macri la mencionó 14 veces. Una relación similar con las palabras "inseguridad" (11 veces) y "pobreza" (13), ausentes en general en la boca de CFK, a quien no mencionó nunca, pero si a su esposo, del que recordó que trece años atrás, en ese mismo ámbito, había hablado de la importancia de los superávit gemelos, especialmente el superávit fiscal. "Eso después fue dejado de lado", lamentó Macri, que aseguró haber recibido uno de los mayores déficits fiscales de la historia: 7% del PBI.

Anticipando el discurso que sus legisladores opondrán en el recinto legislativo a los reparos al arreglo con los holdouts, el Presidente sostuvo que el conflicto con los mismos "les costó caro a los argentinos, favoreciendo a los tenedores de bonos que se enriquecieron con eso". Le puso cifras, al detallar que de 3.000 millones de dólares, se llevó la deuda a 11 mil.

El kirchnerismo duro, que lo esperó con carteles que entre otras cosas reclamaban por los despidos en el Estado, recibió como dato un aumento del empleo público del 64%, entre 2003 y 2015. Y Macri fue más lejos al incluir en su racconto la palabra corrupción. "En cada área de Gobierno encontramos ejemplos de falta de transparencia, ineficiencia y en muchos casos corrupción", disparó.

El repaso llegó al tema inseguridad y en ese marco, al narcotráfico. Con crudeza, Macri aseguró que "hoy la Argentina es un país próspero para los narcotraficantes". Pero dio un paso más al sugerir que el crecimiento de la droga en nuestro país fue "fruto de la desidia, la incompetencia o de la complicidad".

La sangre llegó al río en sus choques con el kirchnerismo duro presente cuando el Presidente atribuyó la inflación de estos últimos meses a "la inercia de muchos años de inflación alta y de la transición irresponsable que vivimos". Ante la inédita repulsa del kirchnerismo, Macri llamó a "respetar el voto de la democracia".

A la hora de las promesas, el Presidente se comprometió a no olvidar a "los argentinos víctimas del terrorismo", en referencia al atentado de la AMIA y tras haber mencionado la muerte de Alberto Nisman. Prometió formar un equipo que "va a cambiar la historia", y anunció iniciativas como la devolución del IVA para los productos de la canasta básica alimentaria, cosechando la mayor ovación de su mensaje. Tras ello, una caricia para su socia Elisa Carrió, la única mencionada puntualmente, al anunciar que para el final de su gestión todos los niños recibirán un ingreso universal a la niñez, tal cual el proyecto original de la líder de la Coalición Cívica.

Otra promesa fue bajar la inflación para fin de año y llevar el déficit fiscal a cero para el cuarto año de su mandato, lo que habla de también de la gradualidad por la que se ha decidido, en la puja con los partidarios del shock.

El contrarrelato

Hubo mensajes para endulzar los oídos de los gobernadores y también se buscó enviar señales a los sindicalistas, de los que resaltó su "enorme coincidencia sobre el diagnóstico y los compromisos a asumir". Valoró de ellos "su experiencia y el aporte que pueden hacer en este desafío de sacar el país adelante", aunque quedó claro que no le será fácil encarrilar la relación. "A todos nos gustaría ir más rápido", les dijo, pero recordó que "tenemos que ser muy responsables frente al estado de fragilida  en que recibimos nuestra economía". Al menos dejó abierta la posibilidad de rever el tema Ganancias, al señalar que "deberá ser tratado por el Congreso lo antes posible".

Tras el discurso presidencial, reinaba en las huestes de Cambiemos un notorio entusiasmo por lo que entendían había sido una suerte de "contrarrelato", que había descolocado al kirchnerismo duro, que no esperaba que Macri fuera tan lejos. Al menos se salvó de escucharlo Máximo Kirchner, que probablemente transparentando el deseo de su madre, se ausentó tal cual lo había hecho el 10 de diciembre.

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