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Boxeo
03 | 03 | 2016
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Los sonidos del silencio

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


La Joya Chaves, que se quedó sin chance mundialista ante Kell Brook, se quejó públicamente en facebook de su mánager Osvaldo Rivero mediante una dura carta, valiéndose de las nuevas opciones que ofrece la tecnología vía redes sociales. ¿Pero son siempre justos estos reclamos? ¿Hay detrás alguna otra historia que no suele ser escuchada, ni conocida?

Los sonidos del silencio
Foto:

Escuchar la otra campana, es la única manera de reconstruir una verdad, máxime cuando hay una sola y la otra falta por el motivo que fuere.

Una única campana puede traer aparejado el peligro de instalar versiones incompletas como si fueran indiscutibles, lo cual genera falacias difíciles de desterrar que atentan contra la tarea del periodista.

Viene esto a cuento porque hace un par de semanas apareció en el facebook de Diego "La Joya" Chaves una nota de queja, protesta, o pedido de auxilio, por demás dura contra su mánager Osvaldo Rivero, donde -sin nombrarlo- despotrica contra su manejo, en una acción que no pasó inadvertida.

He aquí el texto:

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Estoy entrando en un momento complicado con ganas de matar a personas que me tienen parado hace 1 año y 3 meses sin...

Posted by Diego Gabriel Chaves on miércoles, 17 de febrero de 2016

El lector de boxeo sabe perfectamente que La Joya, ex campeón del mundo welter AMB, tenía firmada una pelea por el título mundial FIB el año pasado ante el británico Kell Brook, que se cayó unas semanas antes de la fecha pactada por supuesta lesión del inglés no comprobada, dejando al bonaerense directamente sin chance.

Es que insólitamente, en vez de reprogramarse el combate, Brook eligió a otro rival para su defensa, con el aval de la entidad, quien no hizo respetar el contrato.

Chaves se quedó sin el pan y sin la torta, parado todo el año pasado y lo que va de éste, quién sabe hasta cuándo.

Pero analizando las cosas objetiva y fríamente, da la sensación de que el púgil se la agarró con quien no tuvo la culpa, apelando a un bocadillo de moda últimamente en el boxeo argentino bajo la frase "promotores ricos, boxeadores pobres", slogan seductor, pero a la vez inexacto, que se popularizó en redes sociales.

A su historia le falta una parte. Y hubo otros varios en sus momentos que usaron el mismo camino cuyos casos pueden retrotraerse para chequear la película entera. Pero empecemos por el suyo:

Recordemos primeramente que La Joya se le fue a su anterior mánager, Mario Margossián, por disconformidad. Fue a parar a manos de Rivero, quien en su primera pelea lo convirtió en campeón mundial interino welter AMB.

      Joya Chaves.jpg

Para ello trajo al titular, el desconocido marroquí El Massoudi, que había despojado sorpresivamente al franco-africano Souleymane M'Maye, por lesión de éste.

Rivero trajo a Villa Ballester a El Massoudi (dicen que por 250.000 verdes, que no recuperó), para asegurar el título, y se recuerda la suma facilidad con la que ganó Chaves (KO 2), al punto que se calificó de "impresentable" al africano, pese a que era el campeón.

Téngase en cuenta que al Chino Maidana le costó sangre sudor y lágrimas hacerse del mismo título matándose a palos en USA con los mejores.

Quizás no sea simpático reconocer que Chaves fue campeón mundial gracias a Rivero, pero fue así. Y luego lo defendió nada menos que en el Luna Park, con otro desconocido como José Miranda.

Después le ofrecieron 200.000 U$ para defender ante Paul Malignaggi, que había subido a welter y se hablaba de enfrentarlo a Broner, pero Chaves se negó. Pidió 250.000, y como no se lo dieron, prefirió enfrentar al ascendente Kheit Thurman por los 250 que pretendía –contra la voluntad de Rivero que prefería 200 vs Malignaggi y luego ir contra Broner- con el resultado por todos conocidos (PKOT 10).

Fue el principio del fin para Chaves.

Hizo dos peleas más en USA para recuperarse, contra Brandon Ríos (se hizo descalificar) y contra Timothy Bradley, que empató. Mas no volvió a ganar. (NdeR: la crítica de algunos fue por la bolsa, ya que Chaves anunció cobrar una muy inferior a la que realmente cobró, sabido es, por razones impositivas).

Pero un título mundial de la nada, en una categoría de elite como la welter, y tres peleas de primer nivel afuera -todo en un par de años-, no parece ser precisamente un mal manejo, y menos algo que amerite su tan duro descargo.

Algo similar pasó con "El Artillero" Héctor Velazco, eterno crítico de Rivero.

Su ex promotor también lo convirtió en campeón mundial -mediano OMB- en el mismísimo Luna Park, ante otro desconocido como el húngaro Andras Galfi.

Velazco, quien de otro modo jamás hubiese sido campeón mundial, se queja de Rivero por lo que pasó en su 1ª defensa, que iba a ser vs Bert Schenk (zurdo) y terminó siendo vs Félix Sturm (diestro) -en aquel entonces un tapado-, por lesión de Schenk.

No era obligatoria, pero Velazco aceptó la pelea y perdió por puntos.

La sospecha es que Rivero sabía de antemano del cambio y lo mandó al frente, aunque no puede probarlo. Y que Rivero se quedó con opciones de Sturm, que poco después enfrentó a De la Hoya.

Es probable y es válido, ¿pero por qué reprochable? No menos cierto es que él perdió la pelea. Y de haberla ganado tal vez hubiese estado él en ese lugar. Pero más allá de eso, su título mediano fue gracias a una inversión que no cualquiera hubiese hecho en su momento.

Hay más casos.

El ex campeón crucero CMB Marcelo Domínguez esgrime críticas cada vez que puede -en general de índole económica- porque OR le descontó de la bolsa un adelanto que le había hecho por algo así como U$ 150.000, tras su derrota ante el cubano Gómez. ¿Cuándo si no? Domínguez no volvió a ser campeón mundial jamás.

El Gordo llegó al título de la mano de OR. Antes, manejado por Santos Nicolini, fracasó en un injusto fallo en Salta vs Anaclet Wamba, en un duelo que organizó OR con sospecha de mano negra en su contra (OR tenía buenas relaciones con los hermanos Acaries, manejadores del africano).

Con Rivero se consagró e hizo varias defensas hasta perder con Gómez. Rompió entonces relaciones durante casi 8 años, lapso donde apenas tuvo una sola chance mundial más y luego regresó con él, con el fin de obtener otra. La obtuvo, pero perdió por KO 9 ante Enzo Maccarinelli. ¿Es justificable su queja?

¿Y la de JC Vásquez, consagrado en Ferro bajo su manejo ante otro desconocido rival como el japonés Hitoshi Kamiyama (GKO 1)?

El Zurdo, que cobró 500.000 U$ frente al yanqui Pernell Whitaker porque Rivero le preguntó cuánto pretendía ganar, fue ayudado mucho tiempo por éste tras dejar el boxeo, pero también encuentra motivos para algún cuestionamiento.

      marcelo dominguiez

El Roña Castro movió cielo y tierra investigando si los 250 que cobró frente al nipón Takehara habían sido más –como le habían comentado las malas lenguas- y no pudo comprobarlo (mejor dicho, comprobó la veracidad de la bolsa).

Castro arroja leña al fuego cada tanto, aunque entre todos los promotores por los que pasó (casi todos los habidos y por haber) con el único que fue campeón mundial fue con Rivero en Tucumán, en un fallo polémico ante Reggie Johnson, que de visitante le hubiesen negado.

Pero el Roña era un maestro de la picardía y las culpas hacia sus manejadores. Cuenta otro promotor que una noche se jugó toda la bolsa de la pelea en el Casino. Volvió a pedirle plata prestada para llevar a la casa (aunque sea algo) y ante su mujer le echó la culpa al promotor de que éste no le había pagado la bolsa completa. La mujer lo fue a encarar a aquel, y por códigos, nobleza obliga, el promotor hasta le pidió perdón.

De tales falsedades suelen alimentarse algunas historias y difamaciones.

Pero últimamente además se lee en las redes sociales, de quienes gustan tocar de oído, que además de ser los promotores ricos y los boxeadores pobres, OR desprotege a sus púgiles y los manda al frente como carne de cañón.

Si algo se le criticó históricamente a ese promotor es justamente lo contrario: excesiva protección a los suyos, rivales truchos, rankeados a mano, y presión a los jueces o árbitros en los fallos, como el recordado caso de Juan Martín Coggi en Tucumán contra Eder González.

En épocas pre internet, donde el abuso y la manipulación de records estaba a la orden del día, la lucha de la prensa era blanquear la verdad, aún contra nuestros compatriotas, a costa de sufrir represalias profesionales en las acreditaciones y más de una discusión, enemistades, o peleas.

Que se diga ahora lo contrario exaspera. La falsedad exaspera como exasperaban antes los engaños que pretendía hacer Rivero, y que pretende hacer ahora con situaciones como la de Bolonti en Canadá (NdeR: "quedate ahí, no te levantés").

      juan martin coggi

La verdad y la razón tienen luz propia sin importar de qué lado estén. Y no siempre tienen que estar del lado más grato, ya que ellas dignifican por sí solas.

También molesta que con la misma vara con la que se mide ahora, no se medía en épocas de Tito Lectoure, que a veces manipulaba records y rivales a favor de los nuestros. Que sentaba al boxeador frente a sí y le ofertaba "equis" plata para pelear con fulano: "¿acepta o no?" Y el contrato era algo personal entre él y el púgil, o su DT. Jamás se enteraban de lo que había del otro lado, porque era la palabra de Tito.

Con ese método, Monzón cobró como máxima bolsa de su carrera manejado por Lectoure 250.000 U$ frente a Rodrigo Valdez, aunque en la revancha, manejado por Cacho Steimberg, cobró 3 veces más, y eso que la primera era unificación, y por ende, más importante.

Víctor Galíndez –otra época, por supuesto- como campeón AMB no llegaba a los 100.000 –dicen-, cuando el campeón por el CMB rondaba los 700/800, al menos alguien como Matthew Saad Muhammad, un contemporáneo suyo.

Quizás era lo que había, o lo que se podía, pero nadie decía nada. Tampoco quienes hoy repudian estas situaciones, rasgándose las vestiduras. Como si unos nacieran con coronita y otros crucificados.

 
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