sábado 10.12.2016 - Actualizado hace
Participación

"Y el pueblo se llenó de fantasmas"

Señor director:


Un día al pensar en el panorama general del país, entramos en pánico. Usamos como ejemplos a dos lugares, del país y del exterior. Bengolea es un pequeño pueblo de la provincia de Córdoba. Había un cierto equilibrio, donde las cosas estaban bien, para lo que había en ese lugar. Existía una relación entre la población rural y la pueblerina. Se construyeron casas para los vecinos, que fueron compradas por los empleados de los campos. Y comenzaron a abandonar las quintas y los criaderos de aves y ganados. Se compraba en la carnicería y verdulería. Los costos de la mano de obra, subieron. Entonces comenzó el desequilibro de la balanza. Primero, fue el cierre de los ferrocarriles, con lo que a los productores se les rompió la fórmula económica. Luego vinieron los grandes capitales, donde pasaron a alquilar los campos, para grandes siembras. Ya no fue necesario tanto personal, y fue despedido. Al no haber fuentes de trabajo en el pueblo, la gente emigró. Las casas quedaron vacías y el pueblo se llenó de fantasmas. Lo mismo sucedió en Irlanda. Es la generación humana, de la destrucción de todo lo que toca. El petróleo y gas, se desperdicia, pero las petroleras ganan. La industria automovilística, gana y da mano de obra, pero ¿y cuando se termine?

Ignacio J. Díaz

DNI 13.842.777

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