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Policiales
07 | 03 | 2016
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El chico que convivió con los cuerpos de sus padres confesó un crimen

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Admitió que mató a su padrastro en venganza porque el hombre había asesinado a su madre antes, luego de una discusión entre la pareja

El chico que convivió con los cuerpos de sus padres confesó un crimen
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El adolescente de 16 años detenido por el crimen de su madre y de su padrastro en su casa del partido bonaerense de Berazategui declaró este lunes ante la Justicia que mató al hombre porque éste primero había asesinado a la mujer y quería hacer lo mismo con él, informó el abogado defensor del acusado.

El letrado Daniel Giaquinta explicó a la agencia Télam que este fin de semana, luego de hablar con algunos de sus familiares, el chico decidió ampliar su indagatoria ya que en la primera citación del viernes se había negado a declarar ante el fiscal de la causa, Federico Weinstein.

El defensor indicó que esta mañana, el acusado declaró durante más de una hora ante el fiscal y el juez de Menores de Berazategui, Elbio Ramos, y dio su versión de los hechos en los que murieron baleados su madre, Romina Paladino (34), y la pareja de ésta, Gastón Pineda (32).

Según Giaquinta, el adolescente relató que él estaba en una de las habitaciones de la vivienda cuando escuchó una discusión entre Paladino y Pineda, aparentemente motivada por los "celos" de él hacia ella, y luego una serie de disparos.

"Cuando el padrastro mató a la madre del chico, éste se encontraba en otra habitación, por lo que no fue testigo presencial. "Él escuchó los tiros y se escondió", recordó el letrado. De acuerdo a la secuencia relatada por el adolescente, Pineda dejó el arma con la que había matado a la mujer "sobre la mesa" de la cocina y salió al patio para recoger sus pertenencias porque pretendía "irse" del lugar.

"El hombre no sabía dónde estaba el joven, que se había escondido en un galponcito. Lo llamaba y buscaba para también ultimarlo a él y empezó a agarrar sus otras armas", indicó Giaquinta que detalló que en la escena del crimen se secuestraron al menos cuatro armas de fuego aunque dijo creer que Pineda llegó a tener "nueve".

Luego, "el joven logró reingresar a la casa y dio con el arma del femicida, con la que habían matado a su madre, se cruzó con el hombre y le disparó, lamentablemente, quitándole la vida", agregó el defensor.

"Fue muy convincente la declaración del joven. Fue un claro caso de femicidio de parte del padrastro del chico", afirmó Giaquinta, quien consideró que el hecho quedó "esclarecido" y que va a procurar que la acusación sobre su defendido pase de "doble homicidio agravado por el vínculo" a "homicidio en legítima defensa".

Respecto a las razones por las que su defendido no pidió ayuda de inmediato y pasó cuatro días con los dos cadáveres dentro de la casa, el letrado explicó que existieron "connotaciones de la vida intrafamiliar" que van a ser materia de análisis en los peritajes psicológicos y psiquiátricos que van a continuar mañana en la Asesoría Pericial de Quilmes.

"El chico tiene una personalidad especial. Es un chico retraído, que tenía un temor muy grande hacia este señor (por Pineda) y estaba muy acostumbrado a recibir órdenes", describió Giaquinta, quien no descartó que el adolescente presente "algún tipo de alteración".

Para los investigadores, el hecho ocurrió durante la noche del viernes 26 del mes pasado o el sábado 27, aunque se descubrió el martes 1 de marzo cuando la madre de Pineda, Mirian Larrosa, se acercó a la comisaría 1ra. de Berazategui alarmada porque no veía a su hijo desde hacía días.

Larrosa también le dijo a la Policía que había llamado al celular de Pineda durante ese fin de semana, que alguien había atendido haciéndose pasar por él y que entonces sospechó que algo había ocurrido.

Las autoridades fueron a la vivienda de Paladino, situada en Saavedra al 4500, de Berazategui, donde el hijo de la mujer les permitió pasar.

El cuerpo de Paladino estaba en el living tapado con una frazada, en avanzado estado de descomposición y a su lado había tres casquillos de bala calibre .45, mientras que el cadáver de Pineda estaba en un patio exterior, también cubierto con una manta.

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