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Política
09 | 03 | 2016
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Con cuántos votos espera el oficialismo aprobar la ley

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


El gobierno tiene la certeza de contar con los votos suficientes en ambas cámaras para aprobar el acuerdo con los holdouts. Más holgado está en Diputados, expectativa por la Cámara alta.

Con cuántos votos espera el oficialismo aprobar la ley
Amadeo y Laspina, titulares de las comisiones de Finanzas y de Presupuesto.
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Después de un verano en el que la oposición kirchnerista, sobre todo, le reclamó insistentemente reactivar el Congreso, la actividad arrancó a toda marcha en ambas cámaras.

La designación de dos jueces para completar la Corte Suprema, cuyos nombramientos "en comisión" y por decreto generaron la reacción en pleno de la oposición, es el tema principal del Senado, donde finalmente hubo sesiones extraordinarias precisamente para dar ingreso a esos pliegos y se espera que en las próximas semanas se traten en el recinto.

Con el dato inquietante para el oficialismo de que el bloque mayoritario pretendería dar el visto bueno para solo uno de los dos pliegos, el del peronista Horacio Rosatti, ex ministro de Justicia de Néstor Kirchner que en la audiencia pública de la semana pasada afirmó ante los senadores haber votado a Daniel Scioli en 2015.

Carlos Rosenkrantz en cambio tendría su acceso al Tribunal Supremo en riesgo, pues le recriminan haber tenido como cliente en el pasado al Grupo Clarín. La gobernabilidad de la administración macrista no estaría en riesgo en caso de un eventual traspié a medias en estas designaciones, pero no sería un inicio con buen pie de parte del gobierno. Por más que en privado los funcionarios del PRO remitan al antecedente de la Legislatura porteña, donde el macrismo supo perder votaciones y no por eso sufrió un desgaste, una derrota legislativa de ese tipo sería un mal antecedente.

La pieza de cambio podría ser una señal de que se ampliará el número de integrantes de la Corte. Por más que Mauricio Macri sea remiso a ese tipo de piezas de cambio, una negociación discreta en ese sentido podría facilitar las cosas.

Pero donde se libra la gran batalla ahora es en Diputados, donde el gobierno arrancó nada menos que con el proyecto que habilitará un acuerdo con los holdouts y la consiguiente salida de la Argentina del default.

Allí la carrera es contrarreloj, por cuanto ya se sabe que el calendario de marzo suele ser complicado por los feriados, que los legisladores suelen respetar con rigurosidad. El día D es el 14 de abril, ya que el juez Thomas Griesa dispuso esa fecha como límite para regularizar la deuda con los bonistas en litigio. Poco más de un mes, que teniendo en cuenta el tratamiento de un tema farragoso como ese en las dos cámaras, con Semana Santa en el medio, podría suponer riesgos.

Hay un dato más que en este caso explica el apuro: el artículo 16 del proyecto remitido al Congreso señala que la ley "entrará en vigencia a partir del día 1 de abril de 2016". Nada que no pueda enmendarse llegado el caso, pero ya se sabe que cuando se achican los tiempos crecen las presiones, así que lo mejor es curarse en salud.

De ahí que se decidieran realizar dos días de intensa actividad en las comisiones de Presupuesto y de Finanzas, con el desfile de funcionarios, economistas y empresarios que dieron sus puntos de vista sobre el preacuerdo, y se emitiera el dictamen correspondiente este martes. La idea del gobierno era darle media sanción al proyecto este jueves, pero debe esperar hasta el próximo martes. Luego pasará al Senado, donde el Frente para la Victoria-PJ tiene mayoría y las negociaciones deben ser más minuciosas. Estos días se aprovechará para aceitar los acuerdos.

Si bien el núcleo kirchnerista más cerril y numeroso está en Diputados, es allí donde el oficialismo tiene mayores garantías. Esto es, más allá del rechazo adelantado por el bloque FpV-PJ, que ha confirmado su decisión de no dar quórum, Cambiemos tiene desde hace varias semanas la certeza de contar con los votos suficientes para obtener su primera victoria legislativa precisamente en su sesión inaugural en la Cámara baja.

Los números que dan esas certezas remiten en principio al propio interbloque Cambiemos, que cuenta con 40 diputados del PRO, 39 de la UCR (más los tres catamarqueños del Frente Cívico y Social) y 4 de la CC. Son 86 voluntades a las que hay que sumar tres votos del bloque Social Cristiano, que a través de su jefe Darío Giustozzi confirmó esta semana su apoyo al proyecto, señalando sin dejar dudas que "es este acuerdo, o el abismo". Y como ellos son socios políticos de Compromiso Federal, el partido de los Rodríguez Saá, hay que sumar a esos tres diputados puntanos, y llegamos a 92 votos.

Cambiemos cuenta con el apoyo del voto de Margarita Stolbizer, y se descuenta que también apoyarán los cuatro socialistas, aunque las huestes de Hermes Binner no tengan la mejor relación con el macrismo.

Pero el vuelco fundamental se da con el massismo, que si bien ha puesto ciertos condicionamientos, lejos está de cualquier medida que vaya a tumbar el acuerdo. Son 23 diputados del bloque Federal Unidos por una Nueva Argentina, a los que se debe agregar a los 6 delasotistas y 3 diputados que le responden al gobernador de Chubut Mario Das Neves, con lo que el oficialismo llega al número ganador de 129.

Pero la cuenta sigue con los integrantes del bloque Justicialista, que suman 17 y junto al massismo acompañaron en disidencia el dictamen mayoritario. Hay que agregar a los 6 diputados del Frente Cívico por Santiago, históricos aliados del kirchnerismo, pero sobre todo de la gobernabilidad que les brinda hacer buenas migas con el gobierno nacional. Se descuenta que hay que sumar a los 2 diputados del Movimiento Popular Neuquino, al ex gobernador puntano Claudio Poggi, a la entrerriana Cristina Cremer de Busti y al misionero Alex Ziegler, ex candidato a gobernador de Misiones por el PRO, además del salteño Guillermo Durand Cornejo, ex candidato a intendente de Salta por el macrismo.

El conteo sigue de a uno, con la demoprogresista ana Copes, tal vez el sanjuanino Enrique Castro Molina y seguramente el salteño Alfredo Olmedo. Con todos esos el oficialismo suma 161 votos, pero la frutilla del postre la aportaría una porción del Frente para la Victoria, que se diferenciaría de la conducción de Héctor Recalde siguiendo el pedido de sus gobernadores. Se calcula que podrían sumar unos 15 diputados, lo que elevaría la cuenta a 176, suponiendo una asistencia perfecta.

Los números del Senado

En la Cámara alta la cosa es más ajustada, como hemos dicho. Cambiemos arranca con los 6 votos de sus miembros del PRO y los 10 de la UCR. A esa sumatoria inicial de 16, hay que añadir a la senadora María Cristina Fiore, que responde a Juan Manuel Urtubey y se separó del FpV la semana pasada; y a los integrantes del interbloque UNA: Alfredo Luenzo, Carlos Caserio y Miriam Boyadjián.

El sanjuanino Roberto Basualdo ya adelantó su apoyo al proyecto, descontándose también los votos de los peronistas Carlos Reutemann y Juan Carlos Romero, como así también los puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso. Los dos peronistas pampeanos que responden al gobernador Verna también apoyarían, como así también la rionegrina Magdalena Odarda (CC-ARI) y Jaime Linares (GEN). Son 29 voluntades; faltan al menos 8 votos más para garantizar la ley, que deberán surgir del mayoritario bloque Frente para la Victoria.

De allí se descuentan los 2 votos santiagueños, y de los 6 que restan hay que contar a Rodolfo Urtubey y el catamarqueño Dalmacio Mera, hermano y primo del gobernador salteño, respectivamente. De los 39 integrantes del bloque que conduce Miguel Pichetto surgirán varios votos más, incluido el del titular de esa bancada, para garantizarle al gobierno el arreglo acordado con Griesa.


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