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Más allá del Misterio
14 | 03 | 2016
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Varela: mujer recibió a 14 extraterrestres en su casa

Pachi La Fata
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Por Pachi La Fata


Los seres rodearon la cama de la mujer en mitad de la noche y se comunicaron con ella telepáticamente.

Varela: mujer recibió a 14 extraterrestres en su casa
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Fueron un total de catorce extraterrestres, que aparecieron en medio de la noche, rodeando su cama. Allí estaba ella, junto a su marido dormido. Los "visitantes" la miraban en silencio, pero la protagonista jamás sintió miedo. Quiso despertar a su esposo, para que observara lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos, pero de manera telepática los visitantes le advirtieron que seguiría durmiendo, porque aún no estaba preparado. Luego, los seres le contaron todos sus secretos durante 40 minutos.

Se trata del "contacto" entre una joven mujer de Florencio Varela y un grupo de alienígenas, un caso que por sus misteriosos elementos es objeto de estudio para la comunidad de investigadores y expertos en ovnilogía del país, pero también del mundo.

Todo el episodio forma parte de una impresionante investigación de los prestigiosos fundadores del Grupo OVNI, Jorge Marrón y Daniel Valverdi, quienes lograron entrevistarse con la principal testigo, una mujer de 23 años, que habita una casa de Florencio Varela junto a su marido e hija. Karina es el nombre de la protagonista de esta historia, y verdaderamente su relato resulta apasionante.

Entre otras cosas, contó que los extraterrestres le revelaron que vienen al planeta cada seis meses, tras lo cual otro grupo los reemplaza, también le dijeron que los círculos y formas que aparecen en los campos son señales que utilizan entre ellos mismos, y finalmente le explicaron que actualmente hay decenas de civilizaciones de otros planetas que "bajan" e interactúan en la Tierra para estudiarla (y seguramente estudiarnos).

"Nunca tuve una experiencia de este tipo. Estábamos acostados, mi marido, mi beba y yo. Ellos dormían y yo intentaba hacerlo. De pronto, siento luces, y cuando abrí los ojos no había nada. Cerré los ojos nuevamente, y pasó lo mismo. Como un fogonazo de luz. Abrí los ojos rápidamente, pero lo único encendido en la pieza era una estufa", contó Karina.

"La cuarta vez que pasó esto, lo sentí más cerca. Abrí los ojos y veo a los seres al lado mío. Yo estaba acostada en el medio, entre mi nena y mi marido. Me destapé, y me senté. Estaban alrededor de la cama. Eran catorce, todos de baja estatura, menos uno, que era muy alto, calculo de unos dos metros. Este último se quedó del lado de mi marido, lo miraba fijo. Los chiquitos estaban alrededor, y serían de 1,30 metros, sobresalían un poco del sommier de mi cama, que es bastante alto", dijo la joven.

En su descripción de los hechos a los investigadores Marrón y Valverdi, la testigo explicó que intentó despertar a su marido, pero no pudo. "Hasta le clavé las uñas, pero nada. La nena estaba del otro lado, boca abajo, pero ninguno reaccionaba. En ese momento, uno me dijo que no despierte a mi esposo, porque él no estaba preparado. Me doy cuenta que me hablaban de forma telepática, y yo les podía responder del mismo modo", contó Karina.

"Prácticamente eran todos iguales, la única diferencia era la altura de uno. Eran flacos, de cuello largo y cabeza más chiquita. Los ojos de color negro, eran como almendras, achinaditos, y la boca también chiquita. También tenían arruguitas en la cara y la cabeza era como un óvalo. Tenían hombros, los dedos eran largos y no tenían uñas", describió la mujer, agregando que "el único movimiento que hicieron fue tocar a la nena, quien estaba al lado de un grupo y le tocaron el pelo, luego las palmas de la mano y levantaron uno de sus brazos".

Le hablaron telepáticamente y ella respondió

En su descripción de los hechos, la testigo Karina contó que "cinco de los seres se quedaron del lado izquierdo de la cama, de frente había cuatro y otros cinco del lado derecho de la cama. Yo era la única que no estaba paralizada. Nos comunicamos durante unos 40 minutos, con la boca cerrada. Es decir, yo hablaba pero no movía la boca. Llegué a tocar a uno de los bajitos, y él me tocó la cara a mí. Es que sentí la necesidad de tocarlo, la verdad es que sentía mucha paz en su compañía. Nunca percibí que podían hacerle algo malo a mi hija o a nosotros", sostuvo Karina.

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