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SurUrbano
15 | 03 | 2016
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Correr Midget, una pasión hecha de puros sacrificios para Novellino

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Fanático de Los Andes, es su propio mecánico, corre sin frenos y de noche, y asegura que “lo más atractivo para el público son los vuelcos”. Leandro Novellino es uno de los pocos representantes de la región en la categoría.

Correr Midget, una pasión hecha de puros sacrificios para Novellino
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¿Qué lleva a una persona a correr a altas velocidades, de noche, en una categoría marcada por el sacrificio y la falta de financiamiento? Para Leandro Novellino, la única respuesta es la pasión. Aceitero amante de los fierros, hincha de Los Andes y padre de familia, heredó el amor a los autos de su padre y representa a Lomas de Zamora en midget.

Los autos no tienen frenos ni caja de cambio. Tiene una cabina abierta, chasis liviano y aceleración alta. Y así una veintena de autos corriendo en círculos, de noche, en pistas muchas veces embarradas. Pero para llegar a eso, Novellino dedica tiempo y dinero luego de su jornada laboral para armar el coche junto a su hermano Gustavo por el solo hecho de hacer lo que más le gusta: correr midget.

"En 1996 empezamos como mecánicos de Carlos y Carina Violante. Ahí me empezó a gustar la categoría y en 1999 probé unas vueltas con el auto de Carina. Me enloqueció y armé mi propio auto. En 2000 debuté. Es una categoría distinta, con autos de otro estilo y en la que uno puede trabajar su propio auto", aseguró Novellino.

La categoría tiene todos los componentes necesarios para llamar la atención de quien no es amante del automovilismo. Los autos pequeños alcanzan altas velocidades, doblan casi perdiendo el control y la carrera se detiene y vuelve a iniciar varias veces. Es más una lucha por terminar las vueltas que por llegar primero. Por eso, el corredor lomense aseguró que "lo más atractivo para el público son los vuelcos", y añadió: "El auto no tiene freno, se dobla derrapando. Vuelcan muy fácil. Es que es una categoría muy rápida y lo mejor son esos segundos de adrenalina que se viven".

Pero el sacrificio no sólo está presente al momento de la largada, cuando el auto busca imponerse a los demás, a la pista y a las mismísimas leyes de la física, sino que se presenta con mayor notoriedad en la preparación misma del vehículo. "El sacrificio es económico, más poner mucho tiempo de trabajo y sacrificar en parte a la familia. Aunque me acompañan y me aguantan el tiempo que le dedico al auto y no a ellos", aseguró.


Corazón partido entre dos amores

Entre otras particularidades que tiene la categoría está el cronograma de la competición. Si bien cuenta con una clasificación y una final, como el automovilismo en general, se corre de noche y el campeonato dura apenas tres meses.

"Dura poco porque se corre de noche. Justamente por esto es que se tiene que competir en verano y no en invierno, porque el frío lo haría imposible ya que las cabinas de los autos no cuentan con paneles que nos protejan de las bajas temperaturas. Cada carrera es toda una ceremonia, porque cada equipo arma su gazebo con sus mecánicos, y los autos se llevan a la posta cuando te llaman", relató el lomense.

A 16 años de su presentación en la categoría, Novellino sigue representado a su querido Lomas de Zamora en la categoría que lo enloqueció desde la primera vuelta. ¿Qué hace los meses que no compite? Prepara el auto junto a su hermano y sigue a Los Andes, el club de sus amores.

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