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Opinión
15 | 03 | 2016
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Un largo camino al infierno

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


Tres jueces y un árbitro canadienses despojaron a Soledad Matthysse del título mundial pluma AMB/CMB en Edmonton, ante la local Jelena Mrdjenovich, demostrando que la corrupción o la ineptitud no tienen dueño. Sin embargo fue el CMB y la AMB quienes fomentaron el descarado robo, al no designar autoridades imparciales que tenían a la vuelta de la esquina, como hubiese correspondido.

Un largo camino al infierno
Foto:

Desde el primer momento en que "William Boo" (a quien por error, al nacer bautizaron como Len Koivisto en su Canadá natal) le llamó la atención a la santafesina Soledad Matthysse a los pocos segundos de pelea, por una infracción que cometió la canadiense Jelena Mrdjenovich, supimos perfectamente lo que iba a ocurrir en el Shaw Conference Centre de Edmonton, Canadá, el viernes pasado.

Ignorábamos hasta entonces la nacionalidad del árbitro y de los tres jueces, pero para el ojo entrenado hay gestos que no se escapan y son universales.

La incógnita era cómo le iban a hacer para robarle esa pelea a Soledad Matthysse, con la tunda que la hermana mayor de Lucas le estaba dando a la matunga local, repitiendo la que ya le había propinado el año pasado en Caseros, Pcia de Bs As, cuando le arrebató el título mundial pluma AMB-CMB que ahora exponía.

Pero lo hicieron.

Sin ponerse colorados, pese a la lección boxística de velocidad y técnica que ofreció la santafesina y al tremendo corte que le provocó a la norteamericana en el pómulo izquierdo en el 8º, producto de un bombazo recto de derecha, se salieron con la suya.

Nadie sabe cómo, al llegar al último round, los jueces se aseguraron que aunque lo ganara la argentina por paliza -y se lo dieran-, igual no le iba a alcanzar para ganar la pelea. A lo sumo retendría el título mediante un empate, si es que el 10º era indisimulable en su favor.

Cierto es que Matthysse tuvo la mala suerte de caer en ese asalto final, mal parada y cansada, cosa que les vino de perillas al jurado para dar un 10-8 y limpiarse de sospechas, aunque también en esa vuelta, pese a caer, la santafesina tuvo en jaque a su rival, a quien no derribó por falta de potencia.

Pero la indignación se completó cuando -ya más tarde- se conocieron las procedencias de las autoridades y nos enteramos de que no solamente "William Boo" (el árbitro Len Koivisto) -que le llamaba la atención a la argentina a cada rato hasta por respirar-, sino que además los tres jueces, Craig Metcalfe (96-93), Joel Scobie (96-93) y Ed Pearson (¡97-92!), ¡eran todos canadienses!

Y se sentaron al ring como en un banquete con cuchillo y tenedor, y, por supuesto, le dieron la pelea a su compatriota por esos insólitos guarismos.

"Son las reglas del juego", dicen algunos.

"Es la ventaja de la localía", resuena como una antigua letanía en algún lugar de nuestra memoria. La frase se puede tolerar en peleas parejas, pero no en cualquier caso.

¿Que Matcalfe, Pearson, Scobie y Koivisto sean ineptos, o corruptos, son reglas de algún juego? ¿Fallar una pelea será un juego y se dedicaron a esto para eso? ¿La idoneidad y honestidad, o si se quiere, la ausencia de éstas, es algo que se negocia según las circunstancias y dependen de la oferta y la demanda?

En esta sociedad corrupta, parece que sí. Y no hablamos sólo de la de nuestro país, ya que está generalizado incluso hasta en aquellos que creemos modelo, como Canadá.

No es culpa del boxeo, porque el "ser corrupto" no es patrimonio de un deporte, sino de las personas que ejecutan sus tareas y reglas, donde quiera que sea.

Ahora bien; estos pobres tipos (los jueces) pueden irse al infierno por pecadores, pero la realidad es que ni siquiera ellos son culpables: ellos pueden afirmar haber visto lo que pusieron en sus tarjetas, y el árbitro ser un inepto total. Pero hay una entidad que los designa como la AMB y el CMB, que se llenan la boca con discursos falsos que hablan de transparencia y honestidad, de justicia, erudición, rectitud y perfectibilidad, pero cuando deben aplicarlos, cero al as.

 ¿Cómo pueden garantizar estas entidades el suficiente neutralismo, objetividad y justicia con tres jueces locales? ¿Cómo pueden pretender que hombres locales no se dejen llevar por las pasiones y el nacionalismo?

La AMB y el CMB son las mismas que la emprenden contra la AIBA acusándola de monopolio y autoritarismo. Las que blasfeman contra cualquier otro organismo que amenace con querer apoderarse del negocio, tildándolos de inescrupulosos comerciantes.

¿La AMB y el CMB pueden criticar a alguien? La AMB y el CMB, con el culo sucio como lo tienen, no poseen autoridad moral para juzgar a nadie y deberían agachar la cabeza ante cualquier propuesta superadora, revolucionaria, o de cambio, aunque sea una mala idea, porque aún así serían mejores que ellos.

Porque Metcalfe, Pearson, Scobie y Kovisto no se autodesignaron. Lo hicieron ambos organismos, pudiendo haber enviado a tres yanquis neutrales que crucen la frontera en auto, aunque sea para fingir transparencia.

Pero no. El choreo tuvo que ser con mensaje y todo, con impunidad, como en la mafia.

S.O.S. ¿Alguien podrá hacer algo?

Pamplinas. ¿Quién lo haría y ante quién, si los mandamases son ellos, quienes perpetraron la trampa?

Que valga esta experiencia para aquellos que piden a gritos que los púgiles argentinos defiendan sus coronas afuera del país para ganar más dinero. Y que sepan que ese "extra" es a cambio del título, y por lo general, inmerecidamente.

Si se mira sólo el árbol, quizás sirva el dinero de más, pero si se mira el bosque no. ¿Cuánta plata más pudo haberse traído la Matthysse por perder el título? Qué mal negocio.

De allí que cobran valor aquellas victorias de boxeadoras que han salido al exterior y ganado, como hicieron el año pasado Débora Dionicius, la "Pantera" Farías, o La "Bonita" Bermúdez, y en su momento "La Locomotora" Oliveras (aunque todas solo una vez). Ni la Tigresa Acuña pudo ganar afuera, ni por las buenas ni por las malas, porque a veces perdió bien y en otras la robaron.

Y no se entienda esta queja como un acto fanático, o de patriotismo. Todo lo contrario; es en defensa de la justicia, de la honestidad y la pureza del más noble de los deportes sobre el ring, y el más corrupto debajo.

Baste además con recordar que en la pelea anterior entre Matthysse y Mrdjenovjich, acá en Caseros, los jueces (Christodoulou, Padilla y Conde) que vinieron en avión, fueron todos neutrales.

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