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Política
18 | 03 | 2016
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Un fiscal no quiere que cierren denuncia contra diputados Bossio y Massot

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La denuncia contra los diputados Bossio y Massot, por una conversación a través de WhatsApp, que había sido desechada por el juez Oyarbide, fue apelada por el fiscal. Ahora deberá decidir la Cámara.

Un fiscal no quiere que cierren denuncia contra diputados Bossio y Massot
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El fiscal Juan Pedro Zoni apeló ayer el fallo del juez federal Norberto Oyarbide que cerró la causa iniciada contra los diputados Diego Bossio y Nicolás Massot por una conversación de WhatsApp en la que negociaban un acuerdo parlamentario.

Zoni presentó la apelación a la resolución de Oyarbide, que el martes pasado desestimó la denuncia de supuesto cohecho, al considerar que no hubo delito.

La acusación contra los legisladores del bloque Justicialista y del PRO había sido efectuada por diputados del Frente para la Victoria, luego de la difusión la semana pasada de la conversación por chat en la que intentaban llegar a un acuerdo en el marco del debate de la derogación de la ley Cerrojo para acordar con los fondos buitre.

Ahora, tras la apelación de Zoni, será la Cámara Federal la que decida si debe o no abrirse una investigación.

Para el fiscal, la desestimación del caso de parte de Oyarbide fue "prematura", señalaron fuentes judiciales.

Zoni pidió que se abra la causa para investigar "si existieron irregularidades vinculadas al tratamiento Parlamentario del proyecto de ley denominado Ley de Normalización de la Deuda Pública y Acceso al Crédito".

La presentación había sido efectuada la semana pasada por los diputados del FpV Carlos Kunkel, Juan Manuel Pedrini y Rodolfo Tailhade, luego de la difusión de las conversaciones de WhatsApp. Los diputados opositores acusan a sus pares del delito de cohecho "activo" y "pasivo", lo que implica que podrían ser penados tanto quien da un soborno como quien lo recibe.

En la charla, Bossio y Massot negociaban un acuerdo parlamentario en el marco del debate de la derogación de las leyes Cerrojo y de Pago Soberano, impulsadas por el PRO como parte del acuerdo para el pago a los fondos buitre.

"Del texto de esa comunicación se desprende una serie de comentarios altamente sugestivos, que permiten al menos sospechar la posible existencia de una transacción para obtener el voto favorable al proyecto de ley en discusión", advirtió la denuncia del kirchnerismo. i

Otra baja para el bloque Frente para la Victoria

El bloque de diputados del Frente para la Victoria-PJ volverá a reducirse esta semana, con la salida de la sanjuanina Graciela María Caselles, que votó a favor de la ley que habilita el pago de la deuda de los fondos buitre.

Fuentes parlamentarias afirmaron que Caselles, presidenta del Partido Bloquista de San Juan, "va a formar un bloque unipersonal" y se alejará de la bancada kirchnerista, que esta semana ya sufrió la salida del cordobés Ramón Ernesto Bernabey, quien también votó con el oficialismo.

Con la salida de Caselles el bloque que encabeza Héctor Recalde tendrá 79 diputados y, aunque como bloque seguirá constituyendo la primera minoría, en cantidad de bancas estará más lejos que el oficialismo: el interbloque Cambiemos, que integran el PRO, la UCR y la Coalición Cívica-ARI, tiene 89 miembros.

Cambiemos desplazó de sus bancas al FpV

El inicio del año parlamentario en la Cámara de Diputados, con el tratamiento del proyecto sobre pago de deuda, marcó un nueva disposición de bancas en el recinto, ya que Cambiemos ocupó la estratégica ala izquierda y desplazó al Frente para la Victoria-PJ al sector derecho.

Así, los diputados del interbloque oficialista ocupan las bancas que conectan directamente con las oficinas de la Presidencia de la Cámara, un lugar de tránsito estratégico mientras se desarrolla la sesión.

Pese a que hasta la Asamblea Legislativa del 1 de marzo pasado el Frente para la Victoria-PJ se resistía a dejar ese lugar, finalmente aceptaron la derrota frente a Cambiemos y marcharon al extremo opuesto del recinto.

En medio de las 80 bancas ocupadas por el Frente para la Victoria-PJ y las casi 90 de Cambiemos se sientan los otros 80 diputados en un grupo en el que se destacan el frente UNA (37), el flamante bloque Justicialista (17), el Frente Cívico de Santiago del Estero (6), la Izquierda (4) y el Frente Amplio Progresista (8).

En las bancas de arriba, se ubicó el frente UNA, con su líder Sergio Massa sentado al lado de Graciela Camaño, su dirigente de mayor confianza.

El bloque Justicialista ocupó las butacas de abajo, con Diego Bossio al lado del petrolero Alberto Roberti, un ex massista.

Los progresistas se ubicaron en el medio y el FIT en la fila más alta.

Por el lado del oficialismo, la hilera de bancas más importante, donde se sienta el jefe del interbloque, el radical Mario Negri, se completa con el titular del PRO, Nicolás Massot, los también macristas Silvia Lospennato y Pablo Tonelli; los radicales Jorge D'Agostino, Patricia Giménez y Miguel Bazze, además de Fernando Sánchez, de la Coalición Cívica.

Elisa Carrió se sentó en la fila más cercana al estrado de la presidencia, con Alicia Terada a su lado.

Llamó la atención la disposición de los integrantes de Cambiemos, ya que los 42 macristas, los 36 radicales, los 4 de la Coalición Cívica, los 3 del Frente Catamarqueño se sentaron intercalados.

Por el lado del Frente para la Victoria-PJ, junto al presidente de la bancada, Héctor Recalde, se sentaron Máximo Kirchner y el vicepresidente, Luis Basterra.

En esa misma hilera se sentaron los sanjuaninos José Luis Gioja y Héctor Tomas; Carlos Kunkel, Juan Cabandié y Sandra Mendoza.

El ex ministro de Economía Axel Kicillof quedó más abajo y Andrés "Cuervo" Larroque, bien arriba, mezclado entre los diputados de La Cámpora, agrupación de la que es su secretario general.

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