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18 | 03 | 2016
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Rock Argentino y sinfónico: una hermosa y elogiable locura

Rubén Cetrángolo
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Por Rubén Cetrángolo


Rock Argentino y sinfónico: una hermosa y elogiable locura
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En su medio siglo de prolífera vida, el rock argentino dio muestras en más de una ocasión de su acercamiento a la música sinfónica.

Esos mundos aparentemente opuestos y distantes, generaron algunos proyectos que incluso llegaron al disco como aquel 11 Episodios Sinfónicos (2001) de Gustavo Cerati junto a una orquesta dirigida por Alejandro Terán, donde el cantante versionó temas de su etapa solista y clásicos de Soda Stereo vestidos con ropaje sinfónico y tres años después Memphis, la Blusera editó En vivo en el Colón, con su presentación en dicho recinto junto a la Orquesta Sinfónica Nacional.

Y más acá en el tiempo, en diciembre de 2015, Vox Dei llevó su obra magna La Biblia al Centro Cultural Kirchner junto a una orquesta sinfónica y a un coro polifónico. El músico Gustavo Gregorio tuvo un sueño, una "hermosa locura" como el definió, de homenajear a los grupos y solistas que dieron impulso al rock argentino en sus comienzos, allá por los años '60 y '70 uniendo a un seleccionado de músicos con la Orquesta Sinfónica de Kiev para darle vida a este magnífico disco llamado Rock Argentino en Estado Sinfónico, un viaje a los orígenes del Rock Argentino con la dirección orquestal de Claudio Ianni, la producción general de Néstor Puppo y la presencia de un seleccionado de músicos que pusieron sus voces y sus instrumentos para demostrar que, esos mundos aparentemente opuestos y distantes, pueden convivir con una calidad sorprendente y, por momentos, una belleza casi perfecta.

Algunos datos sirven para comprender aún más la grandeza del proyecto. ideado por Gregorio: las 14 canciones que integran el álbum involucraron la presencia de casi un centenar de artistas entre los 48 maestros de la Orquesta Sinfónica de Kiew, los 31 músicos invitados de nuestro rock argento (con una lista que integran Guillermo Arrom, Bernardo Baraj, Juan Barrueco, Carlos Cutaia, Claudio Gabis, Rodolfo García, Daniel Yrigoyen, Carlos Riganti, Juan Rodríguez, Ariel Rot, Gustavo Spinetta, Leo Sujatovich y Botafogo, entre otros) incluyendo a los cantantes que, en varios temas les pusieron voz a sus propias creaciones.

El disco fue realizado en varias ciudades del mundo: en Kiev (Ucrania) grabó la orquesta; en Buenos Aires y Madrid se registraron las voces y algunos instrumentos y en Los Angeles se completó la mezcla y masterización.

Si los más puristas y ortodoxos suponen encontrarse con un álbum pomposo y alejado de la raíz rockera, se equivocan. La placa abre y cierra bien al mango con "Post Crucifixión" (Pescado Rabioso), cantada por Claudia Puyó, junto a Claudio Gabis (guitarra), Carlos Cutaia (órgano) y Gustavo Spinetta (batería) y cierra con Ciro Fogliatta poniéndole voz a ese himno de Pajarito Zaguri llamado "Un camión de rock 'n' roll".

Es en estos dos temas donde la simbiosis de rock y sinfonismo se luce más. Litto Nebbia canta su canción "Madre escuchame"; Ricardo Soulé y su hijo Gabriel versionan "Presente"; Gustavo Santaolalla hace "Te quiero, te espero", incluida en el homónimo disco debut de Arco Iris; Rubén Goldín, junto a Leo Sujatovich y Rodolfo García, se unen para "Muchacha, ojos de papel" y Alejandro Medina aporta su vozarrón en el clásico de Manal "Avenida Rivadavia".

Párrafo aparte para dos temas: "Nunca lo sabrán", aquella obra de Pappo incluida en el mítico compilado Pidamos Peras a Mandioca (1970) con las voces de Luciano Napolitano y Willy Quiroga, más la viola de Botafogo mechando acordes de "El Viejo" y de "Pobre Juan" y "Del gemido de un gorrión", con Esteban Mellino cantando en el mismo tono que cuando la grabó en 1973, para el tercer álbum de Alma y Vida. "Dónde va la gente cuando llueve" (Miguel Cantilo), "Violencia en el parque" (Emilio del Guercio), "Una manera de llegar" (Kubero Díaz y Miguel Cantilo), "¿Nunca te miró una vaca de frente?" (Gabo Ferro) y "Muchacho pronto amanecerá" (Moris) completan una obra para valorar y recomendar.

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