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Salud
18 | 03 | 2016
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El agua, otro aliado a la hora de estudiar

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Las clases comienzan en verano, el calor no da tregua y los chicos necesitan hidratarse. Elegir el tipo de bebida es muy importante, pero también adaptar nuestras necesidades al cambio de hábito que significa volver al ruedo. Beber a toda hora y no desajustarse en la alimentación, es el primer principio para un saludable comienzo.

El agua, otro aliado a la hora de estudiar
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Mientras el cambio climático continúa haciendo de las suyas, aún con algún esporádico síntoma otoñal o una que otra tormenta pasajera, el termómetro elevado es quien gobierna nuestro ánimo y...nuestra salud.

Sigue el calor, y los chicos ya van a la escuela. A veces les mandamos jugos o gaseosas para que sacien la sed, pero no es lo más saludable; aportan calorías innecesarias. Pensando en su hidratación, lo mejor es el agua. El agua transporta sustancias a través del cuerpo y es el componente principal de la sangre. Además, la infancia es una etapa ideal para generar y consolidar hábitos acerca de cómo y con qué nos hidratamos toda la vida.

Un ámbito complejo

Para todos, en verano es muy importante mantener un saludable estado de hidratación, pero imaginemos por un momento la situación de los chicos: más de 20 niños en un aula, vestidos con guardapolvos o uniformes, con calzado cerrado y medias; sin dudas necesitan reforzar la hidratación.

Entonces, lo importante es recordar que siempre el agua es la mejor opción, y que los especialistas recomiendan limitar el consumo de bebidas azucaradas y no endulzar en exceso las infusiones. Las gaseosas pueden servir para ocasiones especiales.

No esperar a que los chicos tenga sed, hay que asegurase que tomen agua suficiente durante la estadía en la escuela. Llevar un botellita con agua en la mochila, todos los días. Incluso, podemos guardarla en el congelador la noche anterior, así se descongelará durante el día y estará fresca para tomar. En los comedores escolares, también la única opción debería ser una jarra con agua.

Actividad de riesgo

La incorporación de los nuevos hábitos (en relación a las vacaciones) hace que tanto padres como hijos tengamos una mirada casi distraída o desinteresada de los compromisos escolares. Esto sucede concretamente con las clases de educación física. El tiempo acotado entre las clases y gimnasia, puede desencadenar en una peligrosa organización, tanto al momento de hidratarse como, a la hora de alimentarse.

En tal sentido, mucha atención con los menúes rápidos y la cocina delivery.

Por otro lado, los chicos deberían tomar agua antes, durante y después de la actividad, más aún mientras perdure el calor. Tal modalidad, sin embargo, no puede quedar circunscripta al gimnasio; también en los recreos, la escuela debería proporcionar el fácil acceso a bebederos y canillas donde los chicos puedan tomar agua.

En cuanto a la prevención doméstica, sería bueno sumar a la hora del desayuno, un hábito sencillo: agregar un vaso de agua al desayuno es una buena práctica para comenzar el día bien hidratado.

El agua los rehidrata después de una noche completa sin beber. Además de que los ayuda a mantener la atención y concentración.

Como adultos responsables, tenemos que enseñar a los chicos la importancia de una buena hidratación.

No debemos olvidar que una buena hidratación hace la diferencia entre un niño que tenga buen rendimiento escolar y uno que se sienta fatigado.

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