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Política
24 | 03 | 2016
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Rumores y paradojas en las pantallas de la televisión

Marcelo Pensa
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Por Marcelo Pensa


La prensa ya estaba atenta a lo que ocurría en los alrededores de la Casa Rosada, por lo que los movileros, sin la tecnología actual, transmitieron lo que fueron los últimos minutos de Isabel Perón en el poder.

Rumores y paradojas en las pantallas de la televisión
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Los días previos al golpe militar que desalojó del poder a María Estela Martínez de Perón e instauró la dictadura más sangrienta de la que se tiene memoria los rumores y versiones eran de lo más disímiles y se adentraban en los domicilios. En lo único que coincidían era que el gobierno peronista tenía los días contados, pero era un mundo donde no existía Twitter, Facebook, Instagram, celulares ni otras tecnologías que hoy nos acercan más a las noticias.

Para reflejar esta situación, o como la televisión decidió cubrir los días previos al golpe, vaya recordar una anécdota relatada por Edgardo Mesa, por entonces movilero de Canal 13.

El hermano de Juan Carlos se encontraba, la noche del 23 de marzo, enviado por el canal a la Plaza de Mayo para reflejar los movimientos en torno a la Casa Rosada. Cabe recordar que ya se mostraba la presencia de tropas militares en el histórico solar. Mesa rememora: "A las 23.30 del 23 el canal emitió el noticiero Titulares, con la conducción de Sergio Villarruel, quien me hizo llegar a través de una moto un mensaje para que yo dijera que Isabel estaba a punto de caer. Como era mi jefe le hice caso y comencé a decir que eran los últimos minutos del gobierno. Terminé mi columna y me tuve que esconder, porque me querían cagar a balazos, pero era evidente que Villarruel estaba bien informado".

Los titulares de los diarios ya anticipaban un final anunciado y los canales de televisión, en especial en sus noticieros, no fueron la excepción. Andrés Repetto conducía Teleonce y planteaba dudas en torno a cómo se saldría de la crisis, mientras las imágenes reflejaban el movimiento de tanques del Ejército sobre la calle Rivadavia.

Como si fuera una paradoja del destino, en Canal 13 era furor "El Show de los tres Chiflados" tras la apertura de la programación con el micro eclesiástico "Señor danos este día". Una muy joven Gigliola Zecchin estaba al frente de "La Casa de Canela", un programa dedicado por entero a la familia. Pero Canela, memoriosa si las hay, sostiene que tiene borrado de sus recuerdos lo ocurrido días previos al golpe militar del 24 de marzo.

Otra paradoja ocurría en las emisiones del otrora Canal 7, que modo de premonición mandaba al aire "La pandilla" y hasta "El hombre del rifle" también solía ser habitué en las entonces pantallas en blanco y negro que solían atrapar a los argentinos.

El 23 de marzo, casi en el prime time, se difundió por cadena nacional el mensaje grabado por el líder del Partido Intransigente, Oscar Alende. Lo curioso es que el hombre del sur bonaerense grabó su mensaje custodiado por integrantes de la Policía Federal que portaban armas automáticas. El gobierno peronista había cedido el espacio a los distintos partidos políticos como una forma de defender el Estado democrático. Había que llegar aunque sea "en muletas" a las próximas elecciones y evitar la irrupción de los uniformados para apoderarse de la Nación. Una semana antes le había tocado el turno al líder de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín, quien citó a Almafuerte en su idea de que un enfermo tiene cura cinco minutos antes de la muerte.

Para cuando el discurso de Alende salía a la luz, en Bahía Blanca los militares ya habían intervenido el canal de televisión y decidieron no engancharse a la cadena nacional por considerar que el Bisonte era un hombre relacionado con las izquierdas internacionales.

El equipo periodístico deportivo de Canal 7 estaba integrado por un auténtico dream team: Enrique Macaya Márquez, Oscar Gañete Blasco, Diego Bonadeo, Marcelo Araujo, Mauro Viale y César Abraham. La noche previa al golpe tuvieron trabajo, ya que la pantalla del canal estatal, desde las 21.30, difundió las imágenes del partido entre River y Portuguesa de Venezuela por la Copa Libertadores de ese año. El cordobés Rinaldi, la Pepona, fue el autor de los dos goles con que los millonarios ganaron 2-1 y sirvió como un remanso ante el cúmulo de rumores golpistas que surcaban las calles y los hogares de los argentinos. Terminado el partido copero el canal pasó un capítulo de El Hombre Nuclear, como si fuera un pedido a gritos de todos ante la necesidad de un personaje de ficción que fuera capaz de frenar la locura que se estaba a punto de desatar.

Canal 9 no estaba dando ningún enlatado, sino que transmitía Senza Rete, un programa sobre el Festival de San Remo. Los copetes del programa habían sido grabados por Juan Alberto Badía, quien meses antes había sufrido algún apuro por parte de una célula de la Marina que lo había tenido retenido durante unas horas.

El que fuera canal de La Plata, Canal 2, era el más dificultoso de recepcionar en la Capital Federal. Contorsiones mediante, papas con agujas de tejer o tener a la nona elevando los famosos cuernitos permitían una imagen lluviosa, pero imagen al fin, que llegaban de una manera débil desde la capital de la provincia de Buenos Aires. Pese a esto la programación, que comenzaba más tarde que la capitalina, también era un cúmulo de rumores, con noticieros que reflejaban los movimientos militares previos a la escalada de la madrugada del 24. En el horario antes de apoyar las cabezas en la almohada, el canal platense decidió emitir la sugestiva serie "Yo soy espía", cuando todavía Stiusso era un ilustre desconocido pero los estudios televisivos contaban con un "servicio de inteligencia dentro de los canales", como aseguró el periodista y profesor universitario Carlos Campolongo.

Cuando el helicóptero que retiraba a María Estela Martínez de Perón de la Casa Rosada se elevó del helipuerto, hacía media hora que Canal 2 de La Plata tenía en su lluviosa pantalla la serie "Los invasores".

Así como ahora el cierre de las transmisiones está centrado en los infomerciales que hacen crecer el cabello a partir de microimplantes o gastar llamados telefónicos para poner en orden las letras que aparecen en la pantalla, por aquellos años el punto final estaba destinado a los micros eclesiásticos. Cuando Isabelita ya iba rumbo a su estadía obligada en El Mesidor, y tras finalizar su programa sobre el Festival de San Remo, Canal 9 puso al aire "Dios está con nosotros". Vaya paradoja...

A partir del golpe, la Marina, con Carmelo Astegiano, se quedó con el Canal 13; la Fuerza Aérea aterrizó en Canal 11 con Adolfo Pietronave y el Ejército se apoderó de Canal 9. El canal del Estado (que luego se convertiría en ATC) estuvo a cargo del marino D'Angelo.

El cine también sufrió un proceso involutivo con anterioridad al golpe militar, censura mediante. En 1973, las películas argentinas estrenadas comercialmente habían sido 41 y gozaba de muy buena salud. Ese año, las películas más vistas fueron La tregua (que resultó nominada al Oscar al mejor filme extranjero), La Patagonia rebelde, Juan Moreira, Boquitas pintadas, La gran aventura y La Mary.

Todas superaron la media de los 200.000 espectadores como cifra de espectadores. Pero en los dos años siguientes, a tono con la situación que vivía el país, comenzó una decadencia que, para 1976, había llevado ese número a la mitad: sólo 21 filmes nacionales llegaron a las pantallas, cifra que se mantuvo durante los dos años siguientes.

La entrada de cine el año del golpe costaba 30 centavos de dólar, en 1979 2,20 y en 1981 había llegado a 5 dólares. Los 84 millones de espectadores que fueron al cine en 1975 se redujeron drásticamente el año del golpe, a 65,5 millones de personas.

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