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Política
24 | 03 | 2016
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Obama y un mensaje para seguir cambiando el mundo

Maximiliano Montenegro
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Por Maximiliano Montenegro


En el escenario de la Usina del Arte, Barack Obama termina su corto discurso, dice que no quiere hablar mucho, que quiere escuchar lo que tengan para decirle.

Obama y un mensaje para seguir cambiando el mundo
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Parado en el medio del amplio escenario de la Usina del Arte, Barack Obama termina su corto discurso, se quita el saco azul, lo cuelga en el respaldo de una silla y dice que no quiere hablar mucho, que quiere escuchar lo que tengan para decirle. Acto seguido, señala a uno de los 400 jóvenes presentes, le otorga la posibilidad de ser el primero en realizarle una pregunta.

Así comenzó un ida y vuelta que se extendió por más de una hora, donde el líder del partido demócrata estadounidense se mostró como un verdadero animal político, conocedor del poder con sus luces y sombras, y divulgador de un tiempo que requiere pragmatismo, soluciones rápidas y efectivas, más allá de cualquier etiqueta ideológica.

"Ya no importa esa división entre algo de izquierda o de derecha. Hay que tomar lo que sirve, aquello que puede cambiarle la vida a la gente", recomendó, mientras se lució como un extraordinario orador, seguro en cada una de las palabras que iba pensando antes de lanzar al auditorio, y generando calidez en el público, que lo aplaudió con fervor en varias ocasiones.

En pocos meses, Barack dejará la administración norteamericana tras dos mandatos consecutivos, y ayer su impronta fue la de un hombre que hizo lo que pudo, que luchó por sus convicciones, que debió matizar y que apeló al diálogo para resolver problemas. Se mostró orgulloso de su plan de salud para la población vulnerable, que brinda asistencia a unas veinte millones de personas, indicó que está desilusionado porque no logró ayudar a terminar con la violencia entre Israel y Palestina, y explicó que recibió un país con la economía quebrada, luego del estallido financiero tras la era Bush (a quien jamás nombró), que aún deja secuelas entre su gente. "Tienen miedo por el futuro de sus hijos. No es fácil borrar de sus mentes y corazones lo que padecieron. No fue fácil salir", señaló.

En su recorrida, mientras escuchaba y respondía preguntas, insistió en distintos momentos en la figura del ciudadano comprometido, informado y formado intelectualmente, cualidades que permitan una articulación concreta, real, entre quienes administran y el pueblo. "Si miramos la historia, vemos que estamos mejor. Tenemos mayor calidad de vida. Hay más tolerancia".


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