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Opinión
01 | 04 | 2016
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¿Agüero o Higuaín?

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


Después de las dos victorias frente a Chile y Bolivia, la decisión de Gerardo Martino de jugar el primer partido con Agüero y al siguiente con Higuaín, revela la indefinición del entrenador para confirmar a un titular y la continuidad de una buena polémica futbolera. ¿Qué cambia con uno o con otro? Y qué le cambia a Messi.

¿Agüero o Higuaín?
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La doble jornada de eliminatorias en la que Argentina derrotó 2-1 a Chile en Santiago y 2-0 a Bolivia en Córdoba, reinstalaron una polémica futbolística que el técnico Gerardo Martino se encargó de potenciar con la salida de Sergio Agüero después del primer partido y el ingreso de Gonzalo Higuaín en el segundo encuentro.

¿Cuál es la polémica? Agüero no es un delantero de área. Higuaín . Agüero no vive sólo del gol. Higuaín vive del gol. Agüero puede moverse como un media punta que en determinado momento se convierte en punta. Higuaín no tiene ninguna característica de media punta. Es un goleador clásico.

¿Qué es lo mejor para la Selección? Como todo o casi todo, depende de cada mirada. Y de cada interpretación. Por el momento, Martino dio muestras que no se decide. Que un día confirma a Agüero. Y al otro día a Higuaín. No son menores las diferencias que separan a ambos jugadores. Diferencias de juego, de función, de búsquedas. Tampoco son menores  los cambios que provocan en el armado ofensivo del equipo y que por supuesto influyen en el funcionamiento y en los movimientos de Leo Messi.

La versión lineal de que un delantero de área es condición imprescindible para que un equipo encuentre una ruta directa al gol es una de las tantas simplificaciones y reduccionismos que abundan en el fútbol de ayer y de hoy.

Por ejemplo, en Argentina 78 la Selección del Flaco Menotti salió campeón del mundo sin un punta clásico. Leopoldo Luque no lo era. Mario Kempes menos. Sin embargo Luque convirtió 4 goles y Kempes 6. Holanda 74 no tenía un punta definido para agredir por el centro. Ese monstruo del fútbol de todos los tiempos que fue Johan Cruyff no lo era. Aparecía por los sectores del campo donde lo precisaba el equipo. Brasil 70 tampoco contaba con un especialista del área, aunque la dimensión de Pelé era la de un especialista integral. Tostao era en los papeles el que tenía que moverse por delante de Pelé. Pero no era un nueve goleador. Era un media punta brillante que sabía armar y organizar.

Argentina 86 que conducía Carlos Bilardo tampoco jugaba con un especialista del gol. Jorge Valdano no lo era, aunque haya conquistado 4 goles. Diego Maradona (5 goles anotados) menos aún. La dinámica de las jugadas promovía a distintos protagonistas en la zona de definición. Como lo hizo Jorge Burruchaga marcando el tercer gol en el 3-2 decisivo de la final ante Alemania.

¿Qué objetivo tienen refrescar esas imágenes irrefutables del pasado? Que para jugar bien, tener peso en ataque y convertir goles, no es una condición excluyente entregarle la titularidad a un hombre de área. Esa opción para apostar por cierta verticalidad ofensiva (en este caso Higuaín) puede ser tan valiosa como darle un lugar en el equipo a un jugador con mayor capacidad para asociarse (en este caso Agüero) y frecuentar los metros finales sin vivir esperando una pelota perfecta en el corazón del área adversaria.

Martino, sin embargo, tiene un pensamiento que no parece el más adecuado a las circunstancias. Cuando lo pone a Higuaín le pide que juegue de Higuaín, allá arriba, bien metido entre los dos centrales. Cuando lo pone a Agüero le pide lo mismo que a Higuaín. Que juegue allá arriba, metido entre los dos centrales aguardando una habilitación. Esa indicación táctica lo termina condicionando a Agüero. Le quita soltura,  libertad. Lo limita, en definitiva porque lo saca de circulación. Lo lleva a moverse de espaldas al arco y a tener menor presencia en la elaboración previa de la maniobra ofensiva, que es lo que también distingue al delantero del Manchester City.

Agüero tiene que jugar de Agüero. No disfrazarse de Higuaín. Porque no es un punta de la línea y el estilo de Higuaín. Sería como pedirle a Higuaín que encarne el papel de Agüero. No lo va a hacer. O lo va a hacer mal. Lo único que los iguala es que son delanteros. Pero son distintos. Por características y por sensibilidad para interpretar el juego. Es cierto, Messi puede funcionar con cualquiera de los dos. Porque Messi se autoabastece. Y tiene una autonomía de vuelo que no tiene nadie.

Pero el fútbol de Messi es más compatible con el fútbol de Agüero. Como lo fue el de Maradona con el Pelado Díaz en aquella selección juvenil campeón del mundo en 1979, en Tokio.

Martino, por ahora, no se define. Lo que sí ya definió como en su momento lo hizo Marcelo Bielsa con Gabriel Batistuta y Hernán Crespo, es que ambos de arranque no van a jugar. No los ve como dupla. Entonces prueba. Y sigue probando. Lo que ya se probó en tantas oportunidades con otros entrenadores. Hoy uno, mañana el otro.

¿Agüero o Higuaín para acompañar a Messi? La subjetividad de Martino todavía no eligió. Y ese es un problema. Que también incluye a ese brillante aventurero que es Messi. Porque para Messi tampoco es lo mismo Agüero o Higuaín.

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