domingo 11.12.2016 - Actualizado hace
Historias de vida
03 | 04 | 2016
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Para comprender el fenómeno de vivir “a fuego lento”

Karina Muzzupappa
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Por Karina Muzzupappa


Se llama slow sex, algo así como enamorarse o relacionarse desde el afecto, con lentitud. Una tendencia que llegó para recordarnos que con calma y dedicación los encuentros íntimos se disfrutan más y mejor. Además, aumenta el bienestar físico y emocional. Aquí, esta modalidad que fue de hábitos personales a otros aspectos vinculantes.

Para comprender el fenómeno de vivir “a fuego lento”
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En el imaginario colectivo algo hecho con lentitud y dedicación, remite a disfrute, a placer, como un manjar que lleva su tiempo de preparación y cocción. El ritmo de vida de nuestra época muchas veces nos empuja a olvidar esto, a vivir todo de modo rápido y automático. Así, en muchas ocasiones nos perdemos el goce que implica hacer algo de manera pausada. Y el sexo no se queda afuera ¿cuánto tiempo se le dedica a cada encuentro? Este tiempo, ¿varía de acuerdo al tiempo que lleva la relación? ¿El sexo se convierte en un trámite?

Un "testeo" particular

Según una encuesta personal, arbitraria por cierto, a mayor tiempo de relación, menor tiempo dedicado a cada encuentro íntimo. Parece que muchas parejas que hace un buen tiempo que están juntas, practican el "rapidito" ¿será porque se conocen tanto que no pierden tiempo y saben a donde ir sobre el cuerpo del otro? No lo creo.

Todos los especialistas en el tema recomiendan a la sorpresa y el asombro como ingrediente importante para ponerle sabor a los encuentros.

El sexo es, o debería ser, una fuente de placer. Por alguna razón se dice que el órgano más grande del cuerpo humano como factor de placer es la piel ¿Quién no se estremece con un roce o una caricia en el momento adecuado? Concentrarnos con calma y dedicación a nuestra pareja, disfrutando de sus reacciones y dando lugar para que esa persona haga lo mismo con nosotros, es la clave del Slow Sex. Disfrutar de las miradas, de las caricias, de los olores, haciendo partícipe de modo consciente a todos los sentidos. De aquella encuesta personal, también se puede deducir que las parejas le dedican poco tiempo a las relaciones íntimas durante la semana. Sí, ya sabemos, los chicos, el trabajo, las obligaciones, las responsabilidades.

Sin embargo, esto atenta contra el bienestar de la pareja porque no solo disminuye la calidad de las mismas, sino que pareciera perderse o distanciarse una conexión necesaria entre dos que se han elegido. El condimento que hace que esa unión, sea distinta de cualquier otra que pueda tener un ser humano.

Al hablar de la calidad de las relaciones, se hace referencia a crear entre ambos un momento en el que el juego entre los dos, eleven la energía y el amor. Vamos, que no solo disfrutamos de la genitalidad, todo nuestro cuerpo, nuestra mente, y nuestra energía están ahí, entonces por qué no hacerlos partícipes también.

En muchas ocasiones, las parejas no cuentan con ese tiempo para regalarse momentos de dedicación, y tienen relaciones sexuales "mecánicas" que parecieran una obligación más de la vida cotidiana, en lugar de ser un momento de disfrute, distensión. Esto, aleja y atenta contra la conexión emocional. Evidentemente, hay que buscar el momento adecuado. Más vale la calidad que la cantidad.

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