domingo 4.12.2016 - Actualizado hace
Política
02 | 04 | 2016
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Las subas opacaron los éxitos políticos

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Las amplias sonrisas de los funcionarios tras el trabajoso éxito legislativo que abre camino a un arreglo por la deuda, se transformaron en un rictus al conocerse una nueva oleada de aumentos tarifarios.

Las subas opacaron los éxitos políticos
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Se viene repitiendo hasta el cansancio que al gobierno le va bien en materia política y no así en lo económico. Después de un auspicioso arranque con una salida ordenada del cepo, que muchos temían pudiera representar una suerte de "puerta 12", no hubo medida económica que le arrancara una sonrisa a la gente de a pie. Y cuando eso sucedió, como con el anuncio sobre Ganancias, el efecto positivo se desvaneció rápido.

La política, en cambio, después de un arranque errático, con "errores no forzados" como el nombramiento de jueces para la Corte por decreto, encontró el rumbo y alcanzó resultados positivos, como el coronado la última semana con la aprobación por amplia mayoría del acuerdo con los holdouts. En rigor, el arreglo con Paul Singer y compañía es otro activo del equipo económico, pero hablábamos de medidas económicas positivas para el bolsillo de la dama y el caballero...

El éxito alcanzado en el Senado, consecuencia directa de un resultado también holgado en Diputados, mereció un moderado festejo de parte del oficialismo. En su discurso en el recinto, el jefe del bloque FpV, Miguel Pichetto, advirtió que esperaba que al día siguiente los diarios no titularan "Gran triunfo del gobierno". Porque no era un tema para festejos, por un lado, y porque el resultado se estaba consiguiendo a través del amplio apoyo de su bancada.

Hubo quienes se animaron a sugerir una fractura del bloque PJ-FpV, que por ahora no es cercana. Se notó en los discursos -y hablaron prácticamente todos-, donde los kirchneristas que se oponían al acuerdo buscaron no herir susceptibilidades en sus pares peronistas, y los que votaban a favor no dejaron de ensalzar el camino recorrido con la deuda por los Kirchner. Igual hubo quienes tiraron sal en la herida, como la chaqueña María Inés Pilatti Vergara, que habló del "contorsionismo intelectual de algunos compañeros".

Facturas se van a pasar, pero de momento nadie piensa en una ruptura, como la que sí se inició en Diputados. Eso debe tenerlo muy en cuenta el gobierno, de cara a los próximos proyectos a tratar: no le será fácil encontrar una cuestión que obligue a comprometer tanto a los gobernadores, que debieron poner el cuerpo con sus senadores para el arreglo con los fondos buitre.

En la madrugada del jueves pasado, Mauricio Macri le mandó un mensaje desde Washington a su vicepresidenta para felicitarla por la aprobación del arreglo con los holdouts. "Ahora, rápido con el tema jueces en la Corte", contó Gabriela Michetti que le mensajeó. Es la próxima votación importante que se viene en la Cámara alta, para lo cual sí necesita los dos tercios que consiguió con holgura la última semana. Será una nueva prueba para el Ejecutivo, que volverá a buscar el apoyo de los gobernadores, que esta vez no tienen motivo para presionar a sus senadores. Igual, quedó certificado el miércoles pasado que salvo el del Chaco -donde Jorge Capitanich maneja a sus legisladores-, todos tienen receptividad en los suyos, por lo que cualquier postura adversa podría tener consecuencias.

Siguiendo con el área política, el otro rubro donde el gobierno está haciendo diferencia es el ámbito internacional. Venía la semana anterior de sacar un buen rédito de la visita al país del presidente norteamericano, y se extendió con la presencia de Macri en la Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington, donde tuvo oportunidad de volver a verse con Barack Obama, David Cameron y Francoise Hollande, y dialogó con otros mandatarios, entre ellos el de una superpotencia como China, socio principalísimo de la Argentina. Todo lo hablado allí fueron buenas noticias para nuestro país -aunque habrá que esperar a que las promesas comiencen en transformarse en resultados contantes y sonantes-, pero el nivel de exposición del raid presidencial internacional fue opacado por noticias más pedestres sucedidas aquí.

No podía esperarse menos repercusión de los fuertes aumentos anunciados para el transporte, el gas, el agua y los combustibles. Más allá de que los mismos estuviesen previstos desde antes de la asunción de Macri, y que un camino similar hubieran adoptado sus dos competidores presidenciales principales, el efecto fue contundente. Un funcionario del gobierno nacional se quejaba el jueves por la oportunidad elegida para anunciar esas medidas, eclipsando por completo el efecto del rotundo éxito legislativo para cerrar el tema de la deuda, y el codeo de Macri con líderes mundiales. "Podíamos haberlo retrasado una semana", se lamentaba ante este medio.

Es verdad, pero no por ello hubieran tenido menor efecto entre la gente. Volvió la discusión entre gradualismo y shock, y se adoptó esta medida justo cuando más voces económicas le reprochaban al gobierno un excesivo gradualismo. De hecho, hay quienes sugieren que los aumentos debieron anunciarse con los de la luz a principios de año, en plenas vacaciones. No es lo que piensan en el entorno presidencial, ni lo que el propio mandatario considera.

Macri piensa que los dos aumentos más conflictivos son los de luz y transportes, y que anunciados juntos hubieran causado un efecto devastador. Es verdad que el ministro Guillermo Dietrich tenía previsto en un principio anunciar el incremento del transporte en junio, de modo tal de dar un tiempo prudencial para digerir las otras subas. Hubo cambio de planes, prevaleciendo la propuesta de acumular las medidas recesivas en el primer cuatrimestre, cuestión de despejar el camino de la segunda mitad del año, en la que el gobierno apuesta a que la inflación ceda, comiencen a llegar las inversiones y los créditos, y pueda poner en marcha la obra pública.

Por el contrario, sabe el gobierno que cada ajuste anunciado tiene su efecto inmediato -mayor o menor- en el resto de los precios, de ahí que no quisiera reservar incrementos para los meses venideros, en los que espera comience a decrecer la inflación. Es verdad, sí, que tantos incrementos recaen sobre el bolsillo de la gente cuando los salarios siguen siendo viejos, por lo que el efecto inmediato es una retracción que se siente fuerte en la economía. Aunque no lo admitan públicamente, las autoridades piensan que la caída del consumo servirá como airbag para la inflación, y eso comenzará a revertirse cuando concluyan las paritarias y se recompongan los sueldos.

Está claro que la pauta del 25% sugerida para negociar los aumentos salariales es corta para los sindicatos, que toman un 30% como piso. Empero, en el equipo económico insisten en hablar de un índice inflacionario 'de enero a diciembre' del orden de entre el 20 y el 25%. Argumentan que las mediciones registradas hasta ahora, sacando el aumento de los servicios y teniendo en cuenta la devaluación, "no han sido tan dramáticas", y sostienen que marzo podría dar por primera vez en el año levemente debajo del 4%. "Y este que se sentirá en abril, es el último aumento de servicios previstos", insistió nuestra fuente, optimista respecto de una supuesta fuerte desaceleración para el segundo semestre.


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