sábado 10.12.2016 - Actualizado hace
Historias de vida
03 | 04 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Jorge, el peluquero, atesora sus recuerdos en el alma

Sergio Tomaro
0
Comentarios
Por Sergio Tomaro


Hace 35 años recaló en Villa Devoto, donde desde su rol de fígaro impuso como una marca registrada su bohemia, simpatía y optimismo, fortalezas que lo nutren de energía positiva con la cual doblega dificultades.

Jorge, el peluquero, atesora sus recuerdos en el alma
Foto:

A los que le dicen que su bohemia, simpatía y presencia lo convierten en una figura emblemática de Villa Devoto Jorge Tombetti les responde con humilde realismo que con el emblema solo no se hace nada. La alusión crítica responde al momento que atraviesa su peluquería, hoy principalmente afectada por el cambio de paradigma estético que lleva a muchos caballeros a elegir rasurarse por mano propia en algunos casos la escasa cabellera que portan.

Jorge, de 57 años, recaló en 1981 en el barrio donde alquiló su primer local en Benito Juárez, entre Cantilo y Pedro Morán, para pasar luego al de Mercedes y Ricardo Gutiérrez, y afincarse más tarde sobre la calle Fernández de Enciso, a metros de la estación ferroviaria.

Es allí donde no solo atiende un quiosco y una agencia de lotería, dos extensiones encaminadas a apuntalar su subsistencia, sino también a los clientes que recurren desde hace 35 años a su oficio de fígaro y a los que se suman vecinos y amigos dispuestos a poner a prueba el férreo vínculo futbolero que Jorge mantiene con Independiente.

      jorge peluquero (3).JPG

Las charlas y debates sobre fútbol y política suelen tener a veces una limitación: cuando los recuerdos de Tombetti quedan en un pantano generado por una cruda enfermedad con la cual convive desde que nació y de la que recién se enteró cuando la afección detonó hace unos años forzándolo a dos grandes intervenciones neuroquirúrgicas.

"Por ejemplo no me acuerdo de la relación con mi viejo, que mi madre me dice que era hermosa, o cuando me reencontré con amigos del barrio en que nací, Lomas del Millón, y la verdad que no tenía registro de las cosas que contaban habíamos compartido", señaló a HISTORIAS DE VIDA.

Esos baches en el camino de su memoria no son obstáculo para que recuerde el tiempo en que acompañó a su hermano en la atención de una parada de diarios en Caseros. "Levantarme a las 4 de la mañana era tremendo y los viernes, que arrancaba a esa hora, recién me acostaba a dormir algo el lunes después del mediodía", relató.

Jorge enaltece a su mama, Tita, quien al enviudar en 1973 dejó su rol de ama de casa y salió a trabajar como vendedora en boutiques para parar la olla y mantener a sus dos hijos que eran chicos. "Para colmo -acotó- mi tío, el hermano de mi padre, se quedó con la fundición de bronce que tenía con mi viejo".

'Mi madre siempre quiso que terminara los estudios pero yo ni siquiera los empecé", ironizó, aunque más tarde, motivado por un cuñado que por entonces era coiffeur, empezó a formarse como peluquero tras un breve paso como empleado en la empresa Noblex.

      jorge peluquero (2).JPG

Mi hijo, el actor

También tiene un recuerdo singular de su primera esposa, con la que estuvo poco tiempo casado y que en la antesala del divorcio le vació el departamento en su ausencia. "No sabés- precisó- lo feo que es entrar a tu casa, saludar antes de prender la luz y escuchar el eco del vacío generado por todos los muebles que se había llevado".

Con su segunda mujer Jorge tuvo a su único hijo, el actor y profesor de teatro Federico Tombetti, de 27 años, que hoy da clases de actuación en lo de Julio Bocca y Agustín Alezzo. "Federico es un actor de la hostia" puntualiza con orgullo paterno quien no se pierde ninguna de las obras del 'nene', consciente de haberle legado dos cosas: la bohemia y la pasión por el Rojo, es decir su esencia, de la que nunca se olvida.

Al Bocha lo tuvo "ahí para la foto"

Un cuadro en la peluquería atesora una fotografía que captó un momento trascendental en su vida, el día que en un balneario marplatense estuvo cara a cara con su ídolo máximo, Ricardo Enrique Bochini.

"Estábamos con Lalo Maradona, el hermano del Diego, cuando vi al Bocha y expresé las ganas que tenía de sacarme una foto con él. Lalo me dijo que me animara pero a mí me daba cosa por lo que fue y lo encaró. Segundos después estaba abrazado a Bochini esperando que nos sacaran la foto"', apuntó. Pero un segundo antes que apretaran el obturador, Lalo, que estaba atrás, se puso de repente en el medio de los dos por lo que pasé a quedar abrazado del hermano de Maradona y lejos del Bocha. Por la bronca -sintetizó- no quise pedir otra foto, pero igual conservo la que nos tomaron'.

Jorge tuvo platea durante 20 años en Independiente pero hoy ya no va más. "Ahora miro al Rojo por televisión, sentado en un sillón y con un vaso de whisky en la mano", subrayó.

      jorge peluquero (4).JPG

La tanza tirante que una noche hizo justicia en el local

El primer local que Jorge Tombetti alquiló en Villa Devoto, más allá de ser un lugar ideal para su oficio, tuvo la particularidad de contar con una propietaria que lo hizo padecer los años que duró el contrato.

El local era de otro peluquero que tenía la casa en el mismo predio pero que se había enfermado y no pudo seguir trabajando. Imposibilitado como estaba, fue su esposa la que tomó las riendas y así llegó Jorge como su primer inquilino.

"El lugar era fantástico. Una peluquería de barrio con todos los chiches pero con una particularidad, no tenía baño porque el peluquero vivía arriba", indicó. "El problema era cuando yo tenía que usarlo, porque la mujer no me abría la puerta".

"Creo que fue la mujer más mala que conocí porque además de eso -lo que obligó a Jorge a utilizar alguna botella vacía para salir de algún apuro- de noche, cuando yo no estaba, bajaba al local para usar elementos de peluquería', contó.

Harto de la situación, ideó una estratagema orientada a dar su merecido a la depredadora y para eso ató una fina e imperceptible tanza a pocos metros de la puerta de acceso interno al local.

"A la mañana siguiente encontré la tanza corrida y al ver a la mujer me di cuenta que el remedio había sido efectivo: tenía la cara hinchada. ¿Le pasó algo?, le pregunté, pero me dijo que se había caído en la calle".

      Embed


Comentarios Facebook