domingo 4.12.2016 - Actualizado hace
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05 | 04 | 2016
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Si hay empate: ¡a La Guerra!

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Jugado con cartas españolas, la clave pasa por acumular la mayor cantidad y dominar con la más alta. Claro que la cosa cambia si los rivales se encuentran en similares circunstancias. Ahí, la partida es a todo o nada. Aunque siempre hay chances para revancha.

Si hay empate: ¡a La Guerra!
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Ojalá todas las guerras fueran solamente como ésta. Inofensivas, divertidas. Hay un ganador y uno o varios perdedores, pero nadie sale herido de verdad ¿o sí? Aquí no hay muertes, no hay hambre, no hay destrucción.

Jugar a La Guerra o Guerrita con las cartas españolas es tan sencillo que hasta los chicos lo hacen, aunque lógicamente no lo hacen con apuestas de por medio como sí lo hacen algunos mayores fanáticos de la timba. Y estamos en condiciones de afirmar que la suerte es lo único que cuenta para ganar, ya que los contendientes casi no definen situaciones, todo es azar.

El tiempo estimado de juego es de entre cinco y diez minutos por mano y depende de a cuántas manos se juegue para saber la duración.

Se separan los comodines. Luego, se reparten todas las cartas entre los jugadores. Como mínimo deben ser dos. En ese caso le quedaría la mitad del mazo a cada uno. Estos apoyan las barajas sobre la mesa boca abajo. Cuando arranca la mano, simultáneamente deben colocar sobre la mesa la carta que está arriba en su mazo.

El jugador que obtiene la carta de mayor valor se lleva ambas y comienza a formar un nuevo mazo a un costado. En caso de que las cartas coincidan en su valor, se declara "la guerra". Se tapa cada carta con otra boca abajo y se define poniendo otra sobre las dos que cada jugador había puesto sobre la mesa.

El participante que tenga la de más valor, se llevará todas las cartas implicadas en esa jugada, o sea, las seis. Puede que se produzca una doble o triple guerra. Cuando hay un ganador, siempre "recauda" todo lo que hay sobre el centro del paño.

El objetivo final de la partida es quedarse con todas las cartas. Cuando a los jugadores se les terminan las cartas del mazo inicial, comienzan a poner en juego (con el mismo sistema) aquellas que recolectaron durante la partida. Y así hasta que uno se quede con todas las cartas: ese será el ganador de la ronda y se anotará un punto. Una vez terminada esa mano, se juntarán todas las cartas, se mezclarán y repartirán para la segunda ronda. Se puede jugar a la cantidad de manos que deseen los rivales.

¿Consejos? Algunas variantes pueden hacer más atractivo el juego, por ejemplo, también se puede realizar con cartas de póker en lugar de las españolas. Por otra parte, cuando se produce un empate, se puede dar la opción a pedir el desempate "con tapa" o "sin tapa": en esos casos, quien primero pegue el grito ("¡con!" o "¡sin!") definirá de qué manera se produce La Guerra. Asimismo, se puede usar la variante de mezclar cada jugador su pequeño mazo cada vez que en el medio de las respectivas manos se les terminen las cartas. En tanto, si los jugadores son más de dos, es bueno utilizar dos mazos en lugar de uno para que la partida sea más larga y emocionante.

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