domingo 4.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
07 | 04 | 2016
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Las dos caras del Wolfsburgo, la sorpresa de Europa

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El equipo que aplastó al Real Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions League tiene un presente espantoso en la Bundesliga. La historia de un plantel que había avisado que tenían "dos por ciento de chances" de eliminar al equipo español.

Las dos caras del Wolfsburgo, la sorpresa de Europa
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Los hinchas del Wolfsburgo se agarran la cabeza cada vez que miran la tabla de posiciones de la Bundesliga. Y agarrarse la cabeza es, sencillamente, eso: se tiran de los pelos, gritan, se preguntan qué se hizo tan mal para estar en la octava posición, a leguas marítimas de los puestos de clasificación a los torneos continentales y a 34 puntos del Bayern Münich, el puntero del torneo.

En la ida de los cuartos de final de la Champions League contra Real Madrid, en el frío de Wolfsburg, una región alemana de pocos habitantes cuyo motor económico es la fábrica de Volkswagen —la empresa es dueña del equipo—, los mismos hinchas que todos los domingos no entienden por qué su equipo juega tan mal, que buscan explicaciones para comprender la ubicación en la tabla de posiciones, gozaron. Y gozar es, sencillamente, eso: fueron testigos de una paliza táctica al supersónico equipo que el sábado pasado venció al Barcelona en el Camp Nou; testigos de la victoria por 2-0, un resultado cómodo para la revancha del martes al Santiago Bernabéu.

Wolfsburgo, en el sorteo de los cuartos de final, era el rival que todos querían. Y todos es todos: hasta Benfica quería viajar a Alemania. Incluso los jugadores se sentían los patos de la fiesta. La previa ante el Merengue fue una tortura. Dante, el central brasileño, tenía los ánimos por el suelo. Afrontó el partido con menos confianza de la que se tuvo para salir a jugar el segundo tiempo y revertir la semifinal del Mundial ante Alemania, cuando Brasil, su selección, ya perdía 5-0: "Tenemos un dos por ciento de chances de pasar la eliminatoria", había dicho. Vieirinha, un compañero suyo, cambió el pronóstico con poco ánimo: "Bueno, yo diría que un dos por ciento es poco".

      Wolfsburgo

El club donde jugó Andrés D'Alessandro fue escolta de los de Pep Guardiola en el último torneo teutón. Desplegaron un estilo particular, una identidad propia. El problema se desató a mitad de año: Manchester City mandó camiones con millones de libras esterlinas a la tesorería de la institución para llevarse al belga Kevin De Bruyne, la figura. Lo reemplazaron con Julian Draxler y André Schürrle. No fue lo mismo.

"Quizás Real Madrid no nos conozca tanto como el resto de los equipos de la Bundesliga: ellos ya saben taparnos", había avisado Vieirinha, el desanimado, en la conferencia que brindó con Dieter Hecking, el entrenador, que lo miraba con la desasón del maestro que ve a su alumno decaído. Pero los españoles no supieron frenarlos: el gas de confusión que todos los fines de semana atrapa al Wolfsburgo ayer capturó al Real Madrid, sobrepasado en todas las líneas. Un penal polémico en contra y la lesión de Karim Benzema tampoco ayudaron a los dirigidos por Zinedine Zidane.

Ahora, todo se cerrará en Paseo de la Castellanas, en la Casa Blanca. Con un gol, obligarán a que Cristiano Ronaldo y sus secuaces muestren su mejor versión para convertir cuatro. Con solo un gol pondrán al Bernabéu de rodillas. Con solo un gol meterán un pie entre los cuatro mejores equipos de Europa. Y ahí, tal vez, sea el equipo que nadie quiera enfrentar.

      Ricardo Rodríguez

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