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Boxeo
08 | 04 | 2016
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Castro y Reveco por Rivero: de abrazos y venganzas

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"¿Vos pensás que el Negro Castro, si yo le hubiese tocado un peso, estaría tan tranquilo? ¿Te parece que Castro es de no reaccionar? Sin embargo, él siempre que puede habla mal de mí, o se engancha con lo que dice otro, pero por joder. Después, cuando me ve, viene y me da un abrazo y un beso. Pero el Negro es así, y yo sé por qué es así, pero es un personaje querible. Hablé mucho con él y me contó cosas de su infancia que no puedo revelar".

(Sigue Rivero)

"Después hay otras cosas que no puedo decir, por afecto hacia determinada gente. Por ejemplo, hay cosas contra las que no se puede luchar. Si un tipo de una concesionaria te invita a tomar un café y te regala una camioneta y se hace el pillo, y te llena la cabeza, y te dice que te va a pagar el doble de lo que te pagan, ante eso no podés luchar. Si a un boxeador le pagás 200 y viene otro y dice que le va a pagar 400, se va con el de 400".

-¿Lo decís por el caso de Reveco?

- Y claro... Por el Cotón, entre otros casos. Pero ¿y? ¿Qué pasó? ¿Qué le consiguieron?

- Bueno, vos moviste cielo y tierra para que no pelee con nadie.

- Por supuesto. ¿O pensás que trabajo, invierto, me preocupo, me esfuerzo para ubicar a un boxeador Nº 1 para que después venga otro y lo aproveche él? Que labure como laburé yo. Que la haga de cero si puede. Si no, es fácil. Así cualquiera. Obvio que hice todo lo posible para defender mis derechos como voy a hacer ahora con Heiland. Y con Chaves.

- En aquel entonces también te comenté que en mi opinión estaba mal tu accionar, aunque tengas razón. Podés tener razón, pero no por eso tener derechos.

- No me importa, no es así. Defiendo lo mío como otros defienden lo suyo. Mirá: ¿te acordás que hice esa conferencia de prensa en Mendoza, para que vinieran todos los periodistas locales y los que me criticaban a decirme en la cara lo que quisieran y me acusaran de lo que sea, para demostrarles con pruebas que no era cierto?

-Sí, lo recuerdo.

- Bueno, ¿sabés cuántos había? Tres o cuatro. Nadie me preguntó nada, ni me trajo ninguna prueba. Yo llevé todos los papeles, los contratos, todo. Lo hice una vez sola y ahí podían haber aprovechado para fusilarme si tenían razón. Todos contra mí. Yo estaba solo. Y nada.

- Después Reveco al final volvió con vos y de algún modo te dio la razón.

- Sí, por suerte. Mirá; te voy a proponer algo: un día me voy a sentar en la silla eléctrica, y voy a invitar a todos los que me critican para que me vengan -con pruebas, ¿eh?-  a demostrarme en qué los estafé. Yo voy a sacar las mías y les voy a retrucar. Donde haya uno solo que tenga razón y me lo demuestre, que apriete un botón y me electrocute. Te lo digo en serio.

- ¿Te lo puedo poner así tal cual?

- Ponelo. Que vengan uno por uno.


• NOTA RAÍZ: Osvaldo Rivero: la otra campana

Producción: Gustavo Nigrelli / DIARIO POPULAR


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