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Espectáculos
11 | 04 | 2016
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Emilio Disi: “El éxito puede marear”

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Nunca peleó por el cartel y rápidamente entendió que en su profesión los sueños se cumplen “cuando menos los esperas”. No suscribe la frase “el show debe continuar” y opina que lo peor de la fama es no darse cuenta que es una pompa de jabón.

Emilio Disi: “El éxito puede marear”
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Está convencido que los sueños se convierten en realidad cuando uno menos se lo espera. Asegura que jamás peleó por ocupa un mejor lugar en una marquesina y que no le da ningún valor a la frase "el show debe seguir" pero, por otro lado, se reconoce adicto a su trabajo. En esta ocasión Emilio Disi, deja en claro que no se resigna al olvido y que le gustaría morirse sobre el escenario.

Si mañana dejara de trabajar, ¿podría vivir el resto de su vida de renta?

-Siempre que mi vida termine mañana, pero por la mañana (risas).

¿Qué es lo peor de la fama?

-Creer que es para siempre. No entender que la fama es una pompa de jabón.

Profesionalmente, ¿en qué se siente limitado?

-Sé que no podría interpretar a un rey o a un príncipe.

Un actor, ¿debe resignarse al olvido del público?

-No. Un actor debe luchar contra el olvido a través de sus trabajos. Es un desafío que hay que llevar adelante todo el tiempo. Aquel que tiene una fuerte vocación, debe seguir hasta el final. A mí me gustaría morir arriba de un escenario.

Cuando un actor sostiene que el secreto del éxito pasa por entender bien el negocio, ¿qué está queriendo decir?

-Boludeces. Nadie conoce el secreto del éxito.

Profesionalmente, ¿siente que llegó al lugar que soñaba?

-Uno siempre sueña que le va a ir bien. A mi, por suerte, me fue mejor de lo que esperaba. Cuando tenía veinte años y estaba en el conservatorio de arte dramático, dije: "A los 30 voy a ser primera figura" y eso me llegó a los 36 años. Durante ese tiempo vivía una frustración, hasta que entendí que el sueño se te cumple cuando menos lo esperás.

Si no la hubiera acertado comercialmente, ¿hubiese continuado intentado ser actor?

-Sí. No me hubiese dedicado a otra cosa.

¿Se reconoce adicto al trabajo?

-Totalmente. Si no trabajo, en un mes puedo envejecer veinte años. Me siento un adicto al laburo. Me encanta trabajar.

¿Qué cualidades se deben tener para estar sobre un escenario?

-Ganas, talento si tenés pero, esencialmente, ganas.

Los actores de raza, ¿existen?

-Sí. Hay tipos que nunca estudiaron y son increíbles y hay muchos que se mataron estudiando y no son buenos actores. Actor se nace, después lo podés mejorar con estudio pero, actor, se nace.

En materia teatral, ¿qué es el buen gusto?

-Para algunos es no decir groserías, para otros es estar bien vestido. Hay colegas que jamás dirían una mala palabra sobre el escenario, otros que optan por el humor blanco y hay quienes prefieren el doble sentido. Cada uno lo entiende a su manera.

¿El teatro puede competir con la televisión?

-No es necesario. Son dos mundos distintos. La televisión está dentro de tu casa, al del teatro tenés que ir.

¿Para triunfar se debe pasar inexorablemente por el fracaso?

-Quien no tuvo un fracaso no sabe lo que es un éxito.

Y esto de que el éxito marea a los artistas, ¿es cierto?

-A algunos los marea muy mal.

¿Para que sirve tener un buen cartel?

-Eso nunca lo entendí. Nunca peleé por el cartel. Yo le digo al productor cuánto quiero ganar y si me paga lo que pretendo, que me ponga en el lugar que quiera.

¿Qué mandamiento no se debe violar en la profesión?

-Al colega no hay que taparte los remates, cagarle los chistes ni joderle los gags. No se debe tapar con malas artes el trabajo de un compañero.

Noche porteña, ¿era la de antes?

-Sí. Todo cambió. Antes, después del teatro, entrabas en los restaurantes a la una de la mañana y te encontrabas con varios elencos, hoy no te cruzás con nadie. El actor noctámbulo ya no existe. Ese cambió lo produjo la tele, porque la mayoría de las grabaciones comienzan a las siete de la mañana y uno debe estar fresco.

¿Qué valor le da a la frase "El show debe seguir"?

-Esa frase la inventaron los empresarios. Yo no le doy valor. Te doy un ejemplo concreto. Un día, Ernesto Bianco, estaba actuando en el teatro San Martín y fue a ver al médico porque sintió dolores en el pecho, el doctor lo revisó y le dijo: "Son gases", siguió laburando. Por la noche le agarró un infarto y se murió. Eso que el show debe seguir, ¡las pelotas! i

"Si tenes miedo a la muerte no entendiste nada de la vida"

Emilio Disi define al miedo como: "algo que, en general, no siento".

El actor admite que: "El miedo más común que existe es el miedo a la muerte" pero deja en claro que cree que "la muerte es algo más de todo esto. Se nace, se vive y se muere. Esto es así y hay que aceptarlo tal como es. Son las reglas del juego que te plantean desde que nacés. Si tenés miedo a la muerte, no entendiste nada de la vida".

Los miedos de Disi están depositados en que le suceda algo a un ser querido: "Como yo no le tengo miedo a nada, mi mayor preocupación es que se enferme algún familiar".

Por eso cuando alguno de sus allegados le manifiesta que experimenta un miedo, Emilio reacciona de inmediato apelando sin dudar a la racionalidad: "Lo primero que hago es recurrir en el acto un especialista. No pierdo el tiempo. Acudo a los que saben".

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