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Fútbol
11 | 04 | 2016
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Almirón: el oportunista

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


No le cerraron las heridas a Jorge Almirón después de su frustrante paso por Independiente. Las cicatrices del pasado lo empujaron a afirmar que en el último partido que dirigió al Rojo ante Racing, “hubo algunos jugadores que no dejaron todo”. La grave acusación licuando responsabilidades propias, lo deja mal parado como conductor de un grupo

Almirón: el oportunista
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A poco más de 10 meses de aquel domingo 24 de mayo de 2015, cuando Independiente cayó de visitante 1-0 frente a Racing y precipitó la salida anticipada de Jorge Almirón, las cicatrices del actual entrenador de Lanús siguen abiertas. Almirón dio la semana pasada en ESPN radio su versión de aquel episodio que todavía él no logró cerrar: "Hubo algunos jugadores que no dejaron todo en ese partido ante Racing. Después de caer en un clásico, con un técnico que saca a tres o cuatro jugadores, había cierta resistencia hacía mí en todo. Entre otras cosas, fue por eso que decidí irme".

Las palabras de Almirón, sin ninguna duda, suenan descalificatorias para los jugadores de Independiente (Ruso Rodriguez; Toledo, Victorino, Cuesta, Tagliafico; Benitez, Méndez, Mancuello, Papa; Pisano, Albertengo y como suplentes entraron Riaño, Bellocq y Pizzini) que participaron de ese encuentro.

¿Por qué Almirón reveló casi un año después de aquella derrota que los jugadores de Independiente "no dejaron todo", que prácticamente es lo mismo que afirmar que fueron para atrás? La realidad es que esperó el momento que consideraba ideal y ventiló públicamente lo que durante tantos meses prefirió silenciar, más allá de que a las 48 horas retrocediera en chancletas y bajara el tono: "Me interpretaron mal lo que dije".     

Ese momento ideal que él eligió para vapulear a los jugadores de Independiente no pareció casual: le va muy bien a Almirón en Lanús. Está en ganador. Porque el equipo gana muchísimo más de lo que pierde. De hecho, perdió un solo partido en el campeonato ante Racing, gano 8 y empató el restante. Y es celebrado por el ambiente el nivel de juego que expresa el equipo que conduce desde el arranque de 2016. Este momento "ganador" para salir a la cancha y disparar a la distancia, en lugar de fortalecerlo lo debilitó. Y habla mal de él.

      jorge almiron


Manchar gente sin ningún reparo como lo hizo Almirón es una tarea muy sencilla. Cualquiera, con malas intenciones y broncas contenidas, lo puede hacer en su lugar de trabajo. No dejar todo, como sentenció Almirón, es ir al bombo. En el fútbol o fuera de las fronteras del fútbol. Es de alguna u otra manera, conspirar. Sabotear. Perder, en definitiva. O dejarse  ganar. Esta grave acusación de Almirón puede remitir a una certeza intelectual de su parte o a un viejo resentimiento y encono por tener que irse de Independiente antes de finalizar su contrato.

El hecho de denostar a jugadores que ya no están en el club (como Mancuello, Papa, Pisano, Riaño, Bellocq y Pizzini) y de extender sus críticas indiscriminadas a los que hoy siguen vistiendo la camiseta de Independiente, delata el revanchismo y la irresponsabilidad profesional de Almirón para comunicar sus sensaciones y pensamientos.
 
Que antes de la debacle que experimentó Independiente en la primera mitad de 2015, Almirón junto con la dirigencia hayan prescindido en enero de ese año del Rolfi Montenegro y tres meses antes al Pocho Insúa al que desplazaron a la reserva, no lo habilita a instalar la fuerte sospecha de haber conducido a un equipo sensible a la autodestrucción con el objetivo de voltearlo por viejas facturas del pasado.

Almirón se volteó solo en Independiente. Buscar a esta altura chivos expiatorios es lo más fácil que siempre han encontrado los hombres para transferir sus propios estándares de responsabilidad. Para comprobarlo alcanza con tener una mirada amplia y desprejuiciada del paisaje universal. Ejemplos hay en todos lados. Y si lo que ahora explicó Almirón a la prensa ocurrió, debería haberlo planteado cara a cara con los jugadores después del colapso. Y no través del periodismo.

No es que son tardías sus palabras. Son demasiado oportunistas. Y los oportunistas suelen estar donde calienta el sol.

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