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Viva la pesca
14 | 04 | 2016
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Aprendizaje en Quilmes con viento del Sur y lluvia de abril

Wilmar Merino
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Por Wilmar Merino


Excelente pesca de pejerreyes desde un muelle para socios y también con acceso público, haciendo bien los deberes con líneas y carnadas adecuadas. Muy entretenida jornada, donde hubo calidad y cantidad.

Aprendizaje en Quilmes con viento del Sur y lluvia de abril
Foto:

Viento del sur, oh lluvia de abril, quiero saber, dónde debo ir", decía la canción Aprendizaje, un clásico de Sui Generis. Y para cualquier pescador que esté transitando este mes y vea que el pronóstico anuncia que va a soplar viento del Sur, la respuesta es una sola: el Pejerrey club de Quilmes.

Porque cuando el sudeste sopla y mete agua, el pejerrey invade las costas quilmeñas y los pescadores locales se dan cita como atraídos por un imán porque saben que será muy difícil errarle. Por eso el pasado domingo, ante dos días de persistente Sur y un gran volumen de agua en costas quilmeñas, nos mandamos a este buen muelle para socios y de acceso público (previo pago de una entrada) a disfrutar en grande de las flechas de plata.

Nos encontramos allí con Leo Altieri, gran pescador local, quien ya nos había dado las pautas rendidoras: boyitas esféricas Doble- T y llevar algún mandale pr si hay que pescar con línea retenida. El resto lo hicimos nosotros pasando por El Abuelo Carnadas, a munirnos de buenas mojarras, filets coloreados y gusanitos, como para cubrir todas las variantes: desde el matungo al pejerrey juncalero.

No hizo falta investigar demasiado: ni bien traspusimos la pérgola armamos cañas y nos quedamos metros antes la mitad del muelle. Pescamos a línea suelta, con o sin puntero pescador, y en ambos casos tuvimos inmediatas respuestas de un peje que iba de 20 a 25 cm, entreverado con manduvitas, pirá pitás y algunos pequeños manduvíes.

Buscando tamaño, decido de pescar cerca de los pilotes del muelle y pongo línea de boyas laguneras Doble T con yo yo pequeñas como "tramposas". Estos flotadores permitían que los dejara derivar mas de 50 metros y seguir visualizando correctamente el aparejo. Y allí comencé a dar con mejores tamaños: pejes de 30 a 35 cm, en brazoladas de 15 a 30 cm, con un gran ejemplar que -como suele suceder- se escapó al ser izado cortando el anzuelo. Al respecto recordamos al pescador que ante la presencia de pirañas, hay que revisar constantemente las brazoladas cuando encarnamos, pues éstas nos van mellando de a poco la tanza y luego perdemos piezas importantes cuando forzamos el nailon al izarlas.

El pique fue sostenido toda la mañana y las carnadas mas rendidoras fueron las mojarras vivas, los panzuditos y también el filet coloreado de rojo, que resultó muy efectivo usado solo o como remate de una mojarra.

Los 324 metros del muelle se fueron poblando a medida que la mañana transcurría y bastaba mirar hacia la T del morro par ver constantemente gente izando pescados. Nos congratulamos de ver muchas damas pescadoras acompañando a sus parejas y también demostrando muy buenas habilidades como pescadoras.

Ya para ir cerrando la mañana que nos habíamos dispuesto para ésta pesca, Leo Altieri nos propone pescar con línea retenida tirando lejos, y así lo hicimos, poniendo una boya mandale con dos metros de tanza y un plomo de 70 gramos para anclar al fondo la línea y mantener el aparejo pescando a flote. Fue un éxito: un pique tras otro, de pejes lindos,de 25 a 35 cm, sumando un pirá pita de un kilo en uno de los múltiples dobletes logrados.

En suma, el Pejerrey Club fue una fiesta de buenos piques. Ya lo sabe: con viento sur y en abril, como dice la canción, éste es el lugar donde debemos ir para no fallar. Y siguiendo el juego, cada visita al Pejerrey Club resultará un "Aprendizaje" que nos hará mejores pescadores.

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