lunes 5.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
14 | 04 | 2016
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El nivel de Messi baja cuando lo atrapan los escándalos

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Desde que estallaron los Panamá Papers, la Pulga no es el mismo: Barcelona perdió dos partidos y él no convirtió goles. Cuando lo denunció el fisco, también mermó.

El nivel de Messi baja cuando lo atrapan los escándalos
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Lionel Messi está apagado. En realidad, esa luz que irradia cada vez que entra a un campo de juego está apagada. En la noche de Madrid, en el Vicente Calderón, parecía necesitar un electroshock. Messi no reaccionó en ningún momento del partido frente al Atlético Madrid, que significó la eliminación del Barcelona en Champions League. La catástrofe no lo despertó.

El rosarino, por estos días, parece un guardavida que ve venir el tsunami desde la orilla de la playa. La pelota no está en su cabeza. Ni en sus pies. Los escándalos financieros lo aturden. Desde que explotó el alboroto de los Papeles de Panamá y le aparecieron empresas offshore en paraísos fiscales, se humanizó: jugó tres partidos, Barcelona cayó en dos de ellos y él no convirtió ningún gol. La estadística es comprensible en cualquier futbolista. Menos en Messi. Mientras se encierra en sus infiernos, Barcelona se derrumba: perdió dos encuentros, el Colchonero lo azota en Liga y se despidió de la competición europea.

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No es la primera vez que un problema personal —no un chismerío de polleras, no una supuesta pelea con otro Carlos Tevez, David Villa o Zlatan Ibrahimovic: un verdadero problema— afecta su rendimiento. La Pulga, en 2012, escaló el Everest. Barcelona ganó seis títulos y él, Balón de Oro en el bolsillo, marcó 91 goles en el año, un récord de extraterrestre que todavía mantiene. Tito Vilanova, en diciembre, dejó su puesto como entrenador. El cáncer lo dominaba. Jordi Roura, ignoto ayudante de campo, tomó el mando de un plantel cósmico que era el ojo del huracán: arrasaba con todo, con todos. Vilanova se internó en Nueva York y afrontó la quimioterapia. A Lío le afectó.

"Cuando se fue Tito notamos el cambio. No era lo mismo", decía en esos días. Tito volvió a Barcelona a fines de abril. No recuperó su cargo, pero reapareció públicamente. La temporada terminaba. Messi se caía: fue una caricatura de sí mismo en la eliminación estrepitosa en semifinales contra Bayern Munich. Gritó tres goles en siete partidos en los últimos encuentros de Liga. Barcelona levantó la Liga, pero él estaba caído.

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Estaba de vacaciones cuando, en junio de ese año, estalló el conflicto con el fisco por evasión de impuestos. En ese contexto oscuro, Gerardo Martino asumía como director técnico. Messi estaba hinchado físicamente, como excedido de peso. Neymar, estrella en ascenso, venía a opacarlo. El arranque de temporada, sin embargo, fue feroz: ganaron la Supercopa, hilaron ocho victorias consecutivas. El 10 festejó ocho goles.

Hasta el 27 de septiembre. Ese día, vestido de traje, se encontró cara a cara con las justicia española. Declaró en la causa que lo acusaba —todavía lo acusa— de fraude. "Mi papá maneja mi plata", declaró con una sonrisa de esas que disimulan, que no sonríen.


      Messi fisco

El nivel de Messi cayó en un pozo. Un día después de declarar, la metió. Después, se alejó del arco: estuvo 13 fechas del campeonato español sin señalar al cielo. Barcelona recurrió a otras figuras y ganó 10 partidos. Neymar creció. En Champions fue la excepción: metió dos en cinco choques. Reapareció una noche en Valencia para aportar un tanto en una derrota 3-2. Desde ahí, acumuló siete goles en cinco partidos consecutivos. De todos modos, en el final de temporada, no cosechó éxitos grupales. Ni individuales.

Terminado el Mundial 2014, con la cruz en la espalda por no haber sido decisivo en la final, retornó a Barcelona. Brilló en la 2014/2015, pero se complicó al principio de la actual. Messi fue papá de Mateo el 11 de septiembre. Se lesionó el 28 contra Las Palmas. El 8 de octubre, detuvieron a su hermano Matías por tenencia ilegal de armas. Todo junto, en una tormenta incontrolable. Barcelona, otra vez, se acopló en Neymar y Luis Suárez. Reapareció en el Santiago Bernabéu. Fue un actor de reparto en una noche de Oscar: 4-0 al Real Madrid.

Todavía no muestra señales de fortaleza. Un nuevo conflicto impositivo afecta su nivel. La agenda de Messi, en pocos meses, tiene marcada otra cita con la justicia. Sería a principios de junio, en el arranque de la Copa América. Cómo le afectará es la incógnita que desvela al Tata Martino. Y a todos los hinchas.

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