sábado 3.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
14 | 04 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

La historia detrás del cartel de San Lorenzo que se volvió viral

Nicolás Rotnitzky
0
Comentarios
Por Nicolás Rotnitzky


En redes sociales, la imagen de diez consignas que le piden los coordinadores de inferiores del Ciclón a los padres de los chicos se reprodujo por todos lados. Fernando Kuyumchoglu habló con Diario Popular y contó por qué recurrieron a ese mensaje

La historia detrás del cartel de San Lorenzo que se volvió viral
Foto:

Una foto de la Ciudad Deportiva de San Lorenzo se viralizó en redes sociales. En un contexto normal, no debería ser necesario: son diez pedidos —o recomendaciones— del club para los padres de los chicos de las divisiones inferiores. Pero en la locura que vive el fútbol argentino, cuya semilla está contaminada de presiones externas, significa más: la imagen es una invitación a devolver al fútbol a su lugar de origen. A reconvertirlo en lo que realmente es —y más en la infancia: un juego.

      Embed

Después de verlo en otro club, Fernando Kuyumchoglu, coordinador de las inferiores del equipo de Boedo, decidió implementarlo. Pegaron los carteles esta mañana en todas las canchas del complejo. El principal objetivo del mensaje, cuenta en una charla con Diario Popular, es claro: "Concientizar a los padres. Que se puedan poner en el lugar del chico, que es el verdadero protagonista".

Hoy en día, los padres, que deberían funcionar como contención del chico que sueña con ser futbolista, son un lastre pesado. Alcanza con ir a un partido de baby fútbol en cualquier club de barrio de Buenos Aires para absorber la locura: les gritan, les hablan; son directores técnicos personales. "A esta edad se tienen que divertir, tienen que disfrutar. Si no, después, cuando crecen y llega el momento de competir, no quieren saber más nada", reflexiona Kuyumchoglu. 

San Lorenzo tomó una medida interesante para evitar esas escenas. Los padres no pueden ver los entrenamientos en la Ciudad Deportiva. Está prohibido. Un empleado, durante las prácticas, se ocupa de recorrer el predio para controlar que nadie cruce ese límite. "El padre, ahora, le dice al chico qué hizo bien y qué no. Así, los pibes están sometidos: juegan sabiendo que tienen la mirada de ellos atrás, y buscan su aprobación", dice Kuyumchoglu. 

      69553bf8-63ed-4bce-8b69-c95ef4fe1bd9.jpg

Kuyumchoglu sabe de lo que habla. Fue futbolista: jugó en selecciones juveniles y se retiró a los 27 años. Cuando estaba en inferiores, recuerda, le gustaba llegar a la casa y hablar con el papá: "Él volvía de trabajar y yo le contaba si había hecho un gol, si había dado un buen pase. Eso era lo que más me gustaba. Ahora no es así: el padre, si ve la práctica, corrige al nene todo el tiempo".

El problema es profundo. El sistema en sí está contaminado. Los padres de varios chicos que compiten en FAFI —la liga más exigente de papi fútbol del país—, un campeonato para niños de seis a doce años, cobran un viático por llevar a sus hijos a jugar. "Varios papás viven de sus nenes: de una plata del representante, una ayuda que les den esos equipos de baby", admite Kuyumchoglu. Y agrega: "Por eso hacemos estas cosas. Es una pequeña manera de quitarles presión, de alivianar la pesadez de muchas cosas que pasan en el fútbol. Lamentablemente, se desvirtuó mucho todo".

      San Lorenzo inferiores

De todos modos, la cabeza de las inferiores de San Lorenzo rescata y valora la presencia de ellos en los partidos: "Que estén, que acompañen, es bueno. Una cosa es el partido, una vez por semana; otra es tenerlo todos los días. Nosotros agradecemos mucho que traigan a los hijos al club, teniendo en cuenta que es difícil llegar al complejo. Pero les pedimos que se queden en el bar, nada más", dice.

El compromiso de Kuyumchoglu con los chicos es inmenso. Todos los días almuerza con los 45 juveniles que viven en la pensión del club. Tiene, incluso, una idea revolucionaria. Propone imitar a Europa: allá, dice, los chicos de hasta doce años juegan fútbol 7 y 8 porque "tienen más espacio, tocan más la pelota". La decisión final es de AFA.

Mientras tanto, con diez frases estampadas en un alambrado, San Lorenzo busca contener un poco el absurdo del fútbol argentino.  

      Embed

 

 

 

 

 

 

Comentarios Facebook