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Fútbol
18 | 04 | 2016
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Fotos de Messi que no sorprenden

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


Los mediocres rendimientos que viene teniendo Messi en el Barcelona en las últimas semanas, provocaron en España cuestionamientos, críticas e interpretaciones de todo calibre. La realidad es que no son sorprendentes estas ausencias del mejor jugador del mundo. Con la camiseta de la Selección nacional, los episodios similares fueron frecuentes

Fotos de Messi que no sorprenden
Foto:

Barcelona desbarrancó estrepitosamente en la liga española y en la Champions. Lionel Messi también. La actualidad del Barça no preocupa a los argentinos. La de Messi, en cambio, sí. Y sobre todo al entrenador de la Selección nacional, Gerardo Martino, de cara a la próxima Copa América a disputarse desde el 3 de junio en Estados Unidos.


¿Qué le pasa a Messi que pareció ausente en los últimos partidos, aunque haya convertido el pasado domingo su gol número 500 frente al Valencia? Tan ausente que los medios de prensa catalanes no fueron precisamente muy sutiles con el nivel de sus recientes producciones. El diario deportivo Sport así lo calificó en los días previos a la última caída por 2-1 ante Valencia: "Impotente y en un estado preocupante de hibernación. Su falta de intensidad nos llevó directamente al abismo".

Cuando en la Argentina, Messi estaba en el ojo de algunos cuestionamientos por no jugar en la Selección en sintonía con lo que venía desarrollando con la camiseta del Barcelona, en España y especialmente en Cataluña, se expresaba la incomprensión por las críticas que aquí recibía. Se hablaba de intolerancia, resentimiento, ignorancia, desconocimiento y otras descalificaciones. En definitiva, los medios españoles ponían en foco la agresividad que invadía a los argentinos cuando Messi jugando para Argentina no la rompía como lo hacía en Europa con una frecuencia demoledora.

Ahora, allá, en la geografía de Cataluña, la agresividad hacia Messi después de la eliminación en cuartos de final de la Champions frente al Atlético de Madrid y de la fulminante debacle en la liga (en los últimos 4 partidos, solo conquistó un empate y comparte la punta con el Atlético), se construyó a partir de una serie de especulaciones que abarcaron todos los planos: su aparición en cuentas offshore sospechadas de lavado de dinero, su millonaria deuda al fisco español, el juicio oral que lo tendrá como protagonista a fines de mayo a raíz de otras evasiones, el desgaste que provocan las permanentes competencias y la especulación sobre problemas musculares que le quitaron piernas y ahogaron su inspiración.

      Messi


Nada demasiado nuevo. Son los escenarios que viene transitando Messi, más allá de su reciente mención en los paraísos fiscales. ¿Cuál es la noticia, entonces? Que en Europa descubrieron que Messi en algunas oportunidades no aparece en la dimensión  que todos le reconocen. Como si estuviera ausente. Como si se borrara. Como si no tuviera reacción. Y se quedara sin respuestas anímicas ni futbolísticas para imponer su impresionante desequilibrio ofensivo.

Eso les duele a los catalanes por estas semanas. Y eso era lo que también despertaba la crítica y la insatisfacción de los argentinos cuando Messi, con la pilcha de la Selección, no hacía la diferencia. ¿Qué se decía en el Viejo Continente? Que los argentinos eran ingratos, desagradecidos, insoportables y violentos hasta con sus propios genios. Que los argentinos eran tipos insensibles y vulgares que querían lograr con el fútbol lo que no podían conquistar en otras áreas más funcionales al desarrollo social. Y que en la desilusión arrasaban con todo lo que se les ponía enfrente, Incluyendo a Messi.

Esos análisis foráneos y en algunos casos de la propia aldea que suele tirarse tierra encima, no considera que Messi es un genio falible, como lo son todos. A veces falla. A veces se escapa del partido. A veces se pierde. A veces revelan sus movimientos que no va a hacer nada importante ni valioso. Y no entra en escena. Lo vimos repetidamente con la Selección en compromisos decisivos y no tan decisivos. En el Mundial y en la Copa América.

      Lionel Messi

No es novedad, aunque hoy los catalanes se sorprendan. Son fotos que conocemos. Películas que ya vimos. Cuestionamientos que ya se expresaron. Messi fue siempre un jugador muy dependiente del funcionamiento de su equipo. Más dependiente de lo que indicaría su calidad indiscutible. Eso lo limita a Messi. Lo que lo limitó siempre. Si su equipo no encuentra un muy buen funcionamiento, como no lo está encontrando el Barcelona, se desalienta, se entrega. El es un engranaje fabuloso del funcionamiento. Pero sin funcionamiento o con un discreto funcionamiento, su aporte será discreto. O a lo sumo bueno. Casi nunca brillante.

Ya lo comprobamos los argentinos. Por eso no sorprende. Messi no tiene la épica del hombre que en la extrema dificultad y urgencia resuelve en una intervención extraordinaria lo que no puede resolver nadie. Precisa el contexto. El microclima. Esa zona de confort que brinda la compañía de un equipo afinado como una gran orquesta.

El Barcelona en esta última recta camina por los bordes del desconcierto. Y Messi pagó. Como ha pagado en varias ocasiones con  la Selección. Pero esta vez les tocó a ellos. Y el dolor, más allá de las solidaridades, siempre es intransferible. 


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