viernes 9.12.2016 - Actualizado hace
Opinión
22 | 04 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Para ver con anteojos negros

Gustavo Nigrelli
0
Comentarios
Por Gustavo Nigrelli


En un duelo deplorable, donde reinó el descontrol y un compendio de lo que no se debe hacer, Noelia Bustos venció a Ruth Aquino el sábado pasado en Sta Fe sin exponer su corona mundial pero peleando por una regional, en aberración deportiva que fue anticipo de lo que derivó en la peor pelea del año.

Para ver con anteojos negros
Foto:

Será por ser campeona mundial (ligero FIB), o por ser santafesina y local, la cuestión es que la bella Noelia Bustos –pese a no exponer su título- fue la protagonista estelar el pasado sábado de la velada boxística que se realizó en Villa Constitución, Sta Fe, junto a la bonaerense Ruth Aquino, a quien venció por puntos en 10 vueltas, en lo que hasta ahora es por lejos la peor pelea del año, y será difícil de desbancar.

Será por la escasez de fondistas en el boxeo argentino, por razones económicas, por impericia de los promotores, pero lo cierto es que Bustos y Aquino encabezaron una fecha "fuerte" de mitad de mes, como si fuera lo mejorcito que hay para ver. Y vaya que no lo supieron honrar, como para justificar semejante privilegio.

Para colmo, ni estuvo en juego el título mundial de Bustos y sí en cambio el vacante intercontinental ligero FIB, en un absurdo recurso deportivo, ya que es por demás ridículo que un campeón (o campeona) mundial, pelee por una corona inferior, cuando se desprende que si es el monarca supremo, eso engloba al resto de las mismas.

Y más ridículo es aún si Aquino –como en este caso- era la 2ª retadora del ránking FIB, y podía pelear directamente por la faja ecuménica.

Claro que para tal menester se debía chocar contra una regla interna que tiene la FAB, que impide a las mujeres de menos de 15 peleas combatir por un título ecuménico, salvo que sea campeona argentina o continental y tenga como mínimo 10 peleas realizadas, condiciones que no reunía Aquino, de apenas 8 salidas rentadas, y sin títulos de ninguna índole.

Ahora bien. Hete aquí que la propia Bustos fue campeona ligero FIB con apenas 12 peleas, sin haber sido monarca argentina ni nada, y sin embargo aquella vez la FIB la avaló, desoyendo la regla interna FAB, en una lógica que supone que cada organismo arbitra sus propias reglas, y que una nacional no puede legislar por encima de otra internacional. ¿Por qué entonces la FIB las respetó ahora? ¿O por qué no puso en juego la faja de Bustos?

Más allá de eso, la pelea podía haber hecho olvidar estos planteos. Pero viéndola, sucedió todo lo contrario: nadie se explica cómo ésta es campeona, y mucho menos, cómo Aquino es la 2ª retadora. O sí.

Digamos que eso resume lo que es el boxeo femenino a nivel mundial, y por qué está tan atrás del masculino, aunque algunas iniciativas poco lúcidas lo quieran equiparar. Y son eminentemente  las mismas mujeres las responsables de esta realidad.

Es que Aquino avanzaba con la cabeza como si estuviese practicando uno de sus deportes paralelos como el "Vale todo", ya que también lucha en las MMA.

Pareció no darse cuenta de que esto era boxeo, ya que casi todo el tiempo se le mezclaban ambos deportes: golpes bajos, en la nuca, cabezazos, amarres, luchas, y –lo peor- ignorar la orden del árbitro, Diego Linari, quien se cansó de llamarle la atención sin descontarle siquiera 1 punto, erigiéndose en cómplice central de la situación.

No es la primera vez que pasa –más bien sucede casi siempre- que los árbitros padecen ceguera cuando suben a arbitrar boxeo femenino, donde se les desdibujan los límites, por ejemplo, el borde inferior del cinturón, o la línea del ombligo, que son los que dividen los golpes prohibidos de los permitidos.

Los árbitros dejan pegar en la nuca y abajo a las mujeres, o tras la orden de break, además de todo tipo de ilícitos en esos 2 escasos minutos que dura el round. Y uno a veces no sabe si es mejor o peor que sean sólo 2, porque llevarlo a 3 –como los varones- implicaría alargar más algo deplorable.

La Bustos, que pareció haber abandonado su régimen alimenticio, palió su lentitud haciendo tiempo, o agarrando y pegando –ilegalmente-, en un cóctel amorfo donde se desvirtuó su boxeo, mientras Linari hizo la vista gorda afectando el espectáculo, violando y permitiendo violar las reglas -siempre bajo la suposición de que las conoce-.

Descontar un punto -o tantos como hiciera falta- y descalificar, pudieron haber sido los recursos válidos para poner un poco de orden al evento, donde cada cual agregó su granito de arena para redondear la peor versión posible de lo que es el boxeo de mujeres.
Ni siquiera las tarjetas se leyeron correctamente, ya que faltó nombrar al juez de la última y hasta le modificaron el guarismo.

Las mismas le dieron una injusta victoria a Bustos en fallo no unánime, gracias a que Manuel Véliz, el más cuerdo de una noche en donde se enfrentaron el hambre y las ganas de comer, dio empate en 95. Machuca (97-93) y el no leído (y con error numérico) Hugo Vainesman (96-94 que leyeron como 96-93), premiaron a la que era campeona, quizás más por castigo para Aquino que por méritos propios.

      Embed


Te puede interesar

.

Comentarios Facebook