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Espectáculos
27 | 04 | 2016
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Marley promete más emoción que en Master Chef

Nicolás Clementoni
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Por Nicolás Clementoni


El conductor emblema de Telefé se pone al frente de Dueños de la cocina, pero esta vez entre profesionales del sector que se medirán por un premio de 300 mil pesos y un contrato que cambiará sus vidas.

Marley promete más emoción que en Master Chef
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Listos, preparados: ¡a cocinar! Telefé estrenó el domingo pasado a las 22, Dueños de la cocina, un reality con similares características al exitoso Master Chef, pero con algunas variantes. Marley será el conductor y anfitrión de un restaurante (La Palmera, de Olivos) en el que competirán dos participantes.


El ganador se quedará con la llave de la cocina por una semana y el otro volverá al galpón (de 1.200 metros cuadrados, ubicado en La Boca) para seguir compitiendo con el resto de los aspirantes y ver quién es elegido para la batalla del programa siguiente contra el ya clasificado. Además habrá una eliminación por semana.


¿El jurado? Esta integrado por Donato De Santis, Cristophe Krywonis y Narda Lepes, como flamante incorporación a este nuevo equipo. El premio será: 300.000 pesos, el trofeo de Dueño de la cocina y el contrato por un año para ser el chef del restaurante de una de las cadenas gastronómicas más prestigiosas.

Mientras está cumpliendo 26 años en la televisión, desde su debut en Fax, Marley disfruta de este emprendimiento, aunque sufre algunas partes (las eliminaciones), según nos confesó. "Yo soy el anfitrión del restaurante que estará abierto para 50 comensales. Se presentaron más de 3.000, quedaron 33 y solo seguirán 16 en carrera tras el primer programa. El público va a tener voz y voto.


Es el certamen culinario más competitivo de la televisión. Un restaurante real, con comensales reales", expresó el conductor, quien agregó: "A diferencia de Master Chef, este es con cocineros profesionales y con las puertas estarán abiertas al público".

-Contanos cómo estás viviendo este nuevo desafío que te propuso Telefé.

-Esto es algo nuevo, muy distinto a lo que venía haciendo, no es un programa de música o de entretenimiento, así que está bueno también porque es un desafío en lo personal. Como conductor está bueno hacer cosas diferentes todo el tiempo, para no aburrir al público. Podés hacer algo humorístico o de entretenimientos como 'Los elegidos' o 'Tu cara me suena', pero la cocina es para mí un mundo totalmente nuevo, porque yo sé cocinar algunas cosas en mi casa, pero no conozco tanto ese mundo de la cocina, de cómo se preparan los platos o cómo se organiza un restaurante. La gran diferencia de este programa es que es un restaurante abierto al público, que viene. Yo soy el anfitrión. Voy aprendiendo palabras que no conocía. Un restaurante es una ingeniería que no me la imaginaba tan compleja.





      Dueños de la cocina


-¿Podría ampliar de qué se trata el reality?


-Los participantes son todos chefs profesionales, todos saben un poco de eso y el jurado, obviamente, también. Y después está el público, los comensales. Se pueden anotar por internet y venir al restaurante que abre los lunes. A algunos les toca ser jurado. Porque son cinco estrellas que se dan en el restaurante, una es por cantidad de pedidos, porque es un chef contra otro chef y cada uno tiene que hacer su menú lo más atractivo posible, para que se pida más el suyo que el del otro.

-Ustedes aclaran que es distinto a Master Chef.

-Sí. Son siempre dos chefs que arman sus brigadas. Son los dos mejores de otra instancia del programa que se realiza en un galpón donde cocinan todos y los que ganan quedan para manejar el restaurante, y uno es eliminado. Y después estamos en el restaurante donde están los dos equipos cocinando y comandados por los dos ganadores. Tienen que atraer al público, la mayor cantidad de entradas, de platos y de postres. Y ahí está la inteligencia para armar un menú que atraiga más al público. Después está el talento para crear buenos platos, porque hay gente del público que tiene debajo de su plato marcado que es jurado, al azar, entonces ellos tienen que probar las dos entradas, los dos platos principales y los dos postres, y votar el mejor en cada rubro. Yo, como anfitrión, voy recorriendo las mesas y hay gente que te dice que hace media hora está esperando el plato principal, que lo están haciendo esperar demasiado, las quejas típicas que pasan en un restaurante normal. Eso me contaba Donato que pasa todo el tiempo, la gente que se pone ansiosa, que el tiempo lo sentís más fuerte cuando estás esperando entre un plato y el otro. Eso le llega al chef y lo perjudica, porque una estrella es por la cantidad de pedidos, otra es por la decisión de gente que va a comer y las otras tres son una de Donato, una de Cristophe y otra de Narda. La decisión es de ellos y del público. Cada semana hay un chef ejecutivo, que es el que pone presión sobre los dos equipos. Donato, Narda o Cristophe. Imaginate la presión de cada chef, que tiene que sacar 40 platos.




"Soy querido; nunca le hice mal a nadie"

-Marley, en el medio artístico no hay quien hable mal de vos. ¿Te sentís uno de los tipos más queridos?

-Puede ser. Nunca le hice mal a nadie. Siempre me llevé bien con todo el mundo. Nunca serruché el piso a nadie. Conozco a muchos famoso porque o viajamos o jugaron en mis programas. Y además en general tengo buen humor en mi vida. Es casi imposible encontrarme de mal humor. Me siento querido y estoy feliz de que sea así. Soy de los que se bloquea si escucho que le causé mala impresión a alguien. Hasta que no lo soluciono, no me quedo tranquilo.



"El eliminado puede sentirse humillado"

-¿Hablaste con Mariano Peluffo, teniendo en cuenta que él conducía Master Chef?

-No. Si hubiese sido igual a Master Chef, yo no lo hubiera aceptado, porque es Mariano el conductor. Pero como es un programa que no son amateurs, sino que son profesionales y el premio que ganan además del efectivo, que son 300 mil pesos, es ser chef durante un año de un restaurante. Además acá se graba dentro del restaurante. Cuando vi que era tan diferente, me atrajo. No solo es diferente a Master Chef, sino a todo lo que yo hice.

-¿Cocinás?

-En mi casa últimamente me agarró amor por la paella, me gusta mucho hacerla. Depende mucho del tiempo que tenga. A veces estoy trabajando mucho y me hago una pizza. El pollo se los hice una vez a los chicos de producción y les gustó.

-¿Qué podés adelantarnos de lo que se verá en estos primeros programas?

-Habrá todavía más emoción y tensión que en Master Chef, porque el programa tiene dos etapas. El primer programa será distinto, porque es un casting. Pero a partir del segundo, la primera mitad será en el restaurante. La locura de la cocina, un chef contra otro. Ahí llega el momento de la tensión, de ver a quién le toca cada estrella y quién fue el que ganó y se queda con la llave del restaurante para volver a cocinar a la semana siguiente. El otro y todo su equipo vuelven a la batalla, en un galpón en La Boca gigante, que tiene 200 metros cuadrados. Ahí están todos y tienen que cocinar. En esa segunda mitad del programa se verá que cada uno tiene un desafío específico. El que gana será en el siguiente programa el chef retador del que se quedó con la llave. El peor quedará eliminado. Hay dos momentos de tensión. A mitad y al final del programa.

-¿Cómo es la relación que tenés con los integrantes del jurado?

-Genial. A Donato ya lo conocía y Narda me lo había cruzado solo de saludarlo. Y Cristophe lo he visto muchas veces porque ambos somos amigos de la Negra Vernaci y nos hemos cruzado en algunas reuniones. Son los tres muy simpáticos pero super severos con los participantes. A veces alguno se larga a llorar, más allá de que tienen cierta experiencia, pero la presión de estar en la televisión es algo muy fuerte. Se están jugando un trabajo y bastante plata. Las devoluciones son increíbles. Yo ni las tomaría en cuenta. Pruebo los platos y me parecen buenísimos, y ellos igual encuentran errores. Por algo son los número uno.

-Vos que sos siempre tan alegre, ¿cómo te sentís a la hora de tener que avisarles a los cocineros que están eliminados?

-Yo soy quien tiene que anunciar quiénes son los eliminados y es duro. Hay mucho suspenso entre que lo sabés y lo comunicás. Cuando digo 'El eliminado es' y los empiezo a mirar a los ojos, me dan ganas de irme, lo sufro. Ya estuve en tantos realities que ya tengo cierta experiencia en avisarle a los eliminados. Pero en este caso es gente que ya ha trabajado de esto y es un poco humillante a veces, o algunos lo toman así. No son amateurs. Es como que haya un reality de conductor y a mí me eliminen. Me voy a sentir mal.

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