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28 | 04 | 2016
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Cuentacuentos en el hospital, ese puente entre el dolor y la imaginación

Natalia Arenas
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Por Natalia Arenas


No, claro que no curan. Pero por un ratito, las historias –bien contadas- pueden despojar a los chicos de las paredes grises de un sanatorio y, como un rayo de luz, alegrarles el día.

Cuentacuentos en el hospital, ese puente entre el dolor y la imaginación
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Aunque afuera haya sol, adentro todo es gris. Nenas, nenes, bebés, mamás y papás esperan su turno en el sector Pediatría de un hospital del conurbano bonaerense. Llantos, fastidio, cochecitos que se mecen, médicos que se asoman por las puertas de sus consultorios y gritan apellidos. Y ese olor a desinfectante.

No importa cuál sea el hospital. La imagen se repite más o menos así en cualquier sanatorio público.

Pero un miércoles a media mañana, un torbellino de colores se cuela en ese escenario tedioso, sorprende a quienes por primera vez visitan ese lugar y alivia a los que ya las conocen. Ahora sí importa qué hospital es: se trata del "Luisa C. Gandulfo", de Lomas de Zamora. Y las que modifican por un rato ese espacio son las Cuentacuentos.   

Mientras acomodan unas sillitas de colores (siempre, los colores) en ronda y unos cuadrados de goma espuma en el piso, las narradoras arrancan el show: una de ellas se pasea por la inmensidad de la sala, invitando a los chicos a sumarse y la otra desparrama burbujas ante los ojos grandotes de una nena que espera a upa de su papá.  

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Foto: Santiago Pandolfi/DiarioPopular

"Elías ¡vení!", le grita una mamá a su hijo, para que no se pierda la contada. Y Elías viene. Elige acomodarse en el piso, a lo "indio", sobre uno de los cuadrados de goma espuma. Ahora son 10, pero pronto serán más: 15 o 20. Más los que observan un cachito más allá, porque no se animan a acercarse, ahora que ya empezó el primer cuento. 

Lo primero que se preguntó Adriana Molina cuando empezó a soñar con el proyecto fue si sería capaz de enfrentarse a la enfermedad, al sufrimiento por el que atraviesan esos chicos. Entonces, decidió que su objetivo sería ese: "Romper esa rutina agobiante, ese encierro forzoso con la palabra". "Llevar a la internación el 'afuera' y, por unos momentos, convertir las habitaciones en sitios de juego y recreación", le cuenta a DiarioPopular.com.ar.

Adriana es la fundadora y coordinadora de los "Cuentacuentos del Hospital Gandulfo", de Lomas. Para poner manos a la obra, lo primero que hizo fue contactarse con la jefa del servicio de Acción Social de ese hospital, María Miguel, quien enseguida se entusiasmó con la idea y facilitó su ingreso como voluntaria.

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Foto: Santiago Pandolfi/Diario Popular

Los primeros encuentros con los más chiquitos fueron en la Juegoteca de ese servicio, con los chicos que podían movilizarse. Más adelante, comenzaron las contadas en las habitaciones.

"Yo sabía que en Casa Cuna había un grupo de voluntarios y quería verlos en acción", recuerda Adriana, quien se anotó en una de las jornadas de verano que ellos proponen. "Ahí pude observar la excelencia de los Casa Cuna Cuenteros", destaca. Así, tomó como modelo a este grupo, a quienes considera "sus hermanos mayores".          

Desde entonces, una vez por semana, la Sala de Espera de Pediatría del Gandulfo se transforma en un mundo de colores, burbujas y personajes imaginarios al que sólo pueden transportar los cuentos.  

El voluntariado, de corazón

El logo, los prendedores y las remeras que las identifican, así como las sillitas, los cuadrados de goma espuma y los libros que utilizan como soporte para narrar y, luego, para regalarles a cada uno de los chicos que se acerca, son a fuerza de donaciones.

Así como apareció la ayuda de otros para sostener este proyecto, también asomaron más voluntarias. Adriana las define como "mujeres de distintas edades, profesiones y ocupaciones que compartían el mismo objetivo de acercar historias que sirvan de puentes entre el dolor y la fantasía". Actualmente, son seis.  

Los hermanos mayores: Casa Cuna Cuenteros

La aventura de sumergirse en la rutina de un hospital y sacudirla tiene precursores. "Con el Hospital Pedro de Elizalde nos adoptamos mutuamente", dice Verónica Álvarez Rivera, quien junto a su colega de narración Alejandra Alliende, comenzaron hace unos tres años a recorrer los pasillos de la "ex Casa Cuna", guiadas por la psicóloga y escritora juvenil Laura Ormando.         

La primera contada fue ese primer día de recorrida, "porque así tenía que ser" en la Sala de Hemato-oncología. Y ahí se quedaron.

"Ese día salimos las tres fundadoras con el corazón que explotaba. Y de ahí a pensar en incorporar gente, establecer agenda para cubrir por lo menos una vez por semana los sectores permitidos para narrar...", cuenta Verónica.

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Los Casa Cuna Cuenteros se pusieron como premisa ser promotores de lectura y fomentar el uso del libro dentro del ámbito hospitalario. Por eso, narran siempre con el libro como soporte. "Sumamos espacios, bibliotecas, más libros, material no sólo para los chicos internados y sus hermanos, sino también para adultos. La idea es que todos puedan tener a mano un libro para que la estadía en el Hospital sea más amable", resume.

Las contadas son para toda la familia. "Tratamos de que todo el grupo se integre a la narración", dice Verónica, quien agrega que es "muy satisfactorio ver la reacción de los padres u otros adultos que pasan, médicos, enfermeros. Se detienen, participan, se acercan a ver de qué se trata". En los sectores de internación, donde el momento es más íntimo, los padres agradecen esa "interrupción amena de una rutina tediosa".

No sólo hay libros e historias para los chicos internados en el Elizalde. También hay títeres, canciones, diversas acciones lúdicas que componen ese momento cuentero. "La enfermedad interrumpe la infancia, interrumpe el juego, el bienestar y afecta no sólo al niño sino también a la familia.  Por eso la importancia de todas aquellas acciones de voluntariado que permiten transitar el periodo de internación, control, tratamiento ambulatorio, visita de una manera menos traumática", destaca. 

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Los espacios en los que intervienen son diversos: Sala de Juegos de Hemato Oncología, sector de Hospital de Día, Internación, mesadas de pasillos de espera, hall de entrada, patio, salud mental. Y nada es improvisado: se reúnen una vez por mes los quince miembros activos,  en un taller mensual de cuatro horas de duración, donde practican, leen, seleccionan textos. Así se va armando la agenda mensual. Y no están solos: "Contamos con muchos invitados, narradores orales, narradores con textos, músicos, ilustradores, autores, artistas, que vienen a participar con alegría de cada encuentro", asegura Verónica.

Así como los chicos y sus papás se llevan ese momento de alivio y alegría, los cuenta cuentos se traen anécdotas imborrables. "Chicos que se quieren quedar un rato más, y más, porque quieren seguir escuchando los cuentos. Chicos que ya dados de alta, visitan la sala y abrazan a los cuentacuentos con un amor inmenso, papás que nos dicen que fueron a conseguir el libro para leerlo en la casa. Y otros que nos agradecen haber compartido con ellos momentos difíciles y regalarles un ratito de alivio frente a una realidad que a veces es tremenda y no tiene un final feliz", relata.

Hace pocos días, Verónica tuvo la suerte, de ir a hacer función como narradora contratada  a un colegio y encontrarse allí con un nene que la reconoció del Pedro Elizalde. "Me dice '¿Te acordás de mí? El de la remera del tiburón'. Se acerca la mamá y me dice que el pequeño nos había visto cuando concurría a tratamiento, pero ahora estaba por suerte dado de alta, sólo con controles y retomando su vida normal. Y cuando le preguntaban del Hospital él hablaba de los Cuentacuentos", detalla y se conmueve: "Fue emocionante saber que tenemos esa acción residual".

La misma acción residual que dejaron en el Gandulfo Adriana y compañía en ese nene que ahora viene corriendo y le dice a su mamá, librito en mano: "¿Vamos a casa?". "Todavía no te atendió el médico", le contesta la madre a ese chico que, de tan contento, ya se había olvidado para qué fue al hospital.    

Más información:

Cuentacuentos del Hospital Gandulfo (Facebook)

Casa Cuna Cuenteros (Facebook)


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