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28 | 04 | 2016
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“Sucio y desprolijo”: la pesada herencia metalera

Maximiliano Acosta
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Por Maximiliano Acosta


Los primeros riff puros de Pappo y la irrupción de V8 en una escena combativa anti dictatorial con un sonido potente y golpes de profundidad social. El origen de un movimiento musical masivo envuelto en violencia. “A diferencia del heavy metal de otros países, acá es contestatario, es un desahogo”, cuenta Paula Álvarez, directora del documental

“Sucio y desprolijo”: la pesada herencia metalera
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Antes de subir al escenario del BA Rock Pappo pidió que V8 también esté presente entre las bandas que iban a tocar. Quizás vio algo distinto en esos jóvenes de pelo largo y camperas de cuero. El público notó que desencajaban. No eran "pacifistas". Comenzaron a arrojarles naranjas y flores. Furioso, Alberto Zamarbide gritó: "¡Y los hippies que se mueran!". Era 1982, la dictadura comenzaba a respirar cada vez menos, y el heavy metal le preparaba la última puñalada. Así, aceleraba un motor de desahogo.

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El documental "Sucio y desprolijo", de los directores Paula Álvarez y Lucas Calabró (se estrena en el cine Gaumont), recorre las cuatro décadas del rock pesado en el país, un género que irrumpió con letras que describen el sufrimiento diario de las clases trabajadoras con el vértigo del desempleo y la indigencia latentes de una época, más un sonido potente y arrasador que encontró en lo distorsionado su personalidad.

El empuje de Norberto Napolitano y la escisión de V8 fueron una semilla que se germinaría en una cantidad de bandas de subgéneros, que cuenta con ídolos propios distintos, como Adrián Barilari  y Ricardo Iorio. A su vez, un público que encontraba en los recitales un espacio para disfrutar de un consiente colectivo que se intentaba esconder, pero también de peleas constantes y el rechazo social más grande.


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DIARIO POPULAR dialogó con la directora Álvarez acerca de una investigación que los llevó a la raíz del heavy metal argentino.

-Si bien Pappo está relacionado más con el blues local, tuvo un protagonismo en el heavy metal nacional.

-Si no hubiese sido por Pappo nadie le hubiese dado importancia a lo que querían decir bandas como V8 o Los Violadores. Él insistió para que sean teloneras y compartan el mismo escenario. Por ejemplo, en el BA Rock pidió que aparezcan en la película. Vio algo que acá no había y eso fue fundacional.

-A pesar de que de V8 surgieron muchas otras bandas con los integrantes,  fueron muy breves, algo repetido en los ´80 ¿A qué se debió?

 -De V8 surgen Logos, Hermética, Horcas... varias. A excepción de Horcas y Hermética, el resto de las bandas de la época eran breves porque conjugaban varias cosas. Había peleas internas y los medios no le daban interés. El rechazo de la gente también fue otro detonante. El público era tan violento que no les daban muchos espacios en donde tocar, entonces muy pocas se animaban a continuar.  El más lúcido fue Iorio que notó que algo se estaba gestando.

-Zamarbide cuenta la rivalidad con los hippies ¿Eran también otro signo de violencia?

-El metal habla de los problemas de la sociedad. En otro países en distinto. Acá es una vía de desahogo que se contraponía con los hippies. Ellos tenían otra realidad en sus ojos. Venían del Mayo Francés, mientras que los metaleros notaban que caminaban por la calle con el pelo largo y los militares los chupaban.


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