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30 | 04 | 2016
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Echarri quiere jugar en la "primera" del suspenso

Hernán Khatchadourian (@hernankhat)
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Por Hernán Khatchadourian (@hernankhat)


El intérprete afirma que en su primera produccion para cine se puso “la vara muy alta”. y anuncia que, con el desafío cumplido, va por más. el terrible villano que compone en el film y la ventaja de “los personajes desagradables”.

Echarri quiere jugar en la primera del suspenso
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A sus 46 años, Pablo Echarri ha logrado hacer una gran carrera, no sólo en el plano actoral sino también en la producción de contenidos. Desde sus primeros papeles en la pantalla chica como galán en telenovelas como "Inconquistable Corazón" o "Por Siempre Mujercitas" hasta su consagración con la sorprendente "Resistiré", el actor has demostrado siempre un buen ojo para los papeles que elige.

De hecho, en su última producción para la gran pantalla, la película Al Final del Túnel de Rodrigo Grande, participa no sólo como actor sino también como productor ejecutivo a través de El Árbol, la empresa que capitanea con su amigo Martín Seefeld y el director de producción Ronnie Amendolara y que se estaría disolviendo en los próximos días por una decisión conjunta.

En "Al Final del Túnel", el actor da vida a un villano de antología, Galereto, un ladrón de bancos que planea dar un gran golpe con una banda de delincuentes y no quiere dar un sólo paso en falso al punto de controlar meticulosamente a cada uno de sus secuaces mientras mantiene un ojo sobre lo que hace su vecino Joaquín, el personaje de Leonardo Sbaraglia.

¿Cómo le resultó trabajar de nuevo con Sbaraglia?

-Con Leo nos conocemos de hace muchos años, cuando hicimos "Plata Quemada", que fue un película maravillosa para nosotros y nos trae muy buenos recuerdos. Me acuerdo que en ese momento forjamos una relación muy particular con él porque su forma de trabajo me apabulló. Yo tengo una ausencia total de método mientras que Leo es un trabajador, un tipo que bucea en ese personaje de forma muy obsesiva y muy profunda. Más adelante, en el 2009, nos cruzamos en "Las Viudas de los Jueves" y ya éramos más grandes, estábamos mucho más relajados y habíamos forjado un cariño mucho más allá de la cámara, mientras que delante de la cámara manteníamos un estado muy grande de generosidad, al punto de cuidar al otro para obtener el mejor resultado posible. Y en esta película la cuestión fue diferente porque ni bien tuvimos listo el libro con Rodrigo, pensamos en Leo para protagonizarla, pero entonces teníamos que ver si Leo se enamoraría del guión como nosotros lo hicimos; y ahí entraba mi orgullo como productor ya que me jugaba el hecho contar con Leo para producir mi primera película. Y llegar a ese lugar que tanto deseábamos se convirtió en un desafío, y la verdad es que él quedó tan apasionado como nosotros, así que "Al Final del Túnel" fue un trabajo que logró unirnos más todavía.

¿Qué te llevó a participar de la producción una película?

-Producir es algo que ya está en mí hace muchos años, pero siempre fui pensando y transitando el camino, acorde a mis deseos de cumplir mi sueño de actuar y producir. Y ya a esta altura he producido varias cosas: novelas, un ciclo de cultura, aunque esta es la primera película. Y "Al Final del Túnel" resultó ser una vara muy alta para comenzar en esto de la producción de cine pero no importa porque lo voy a tomar como un punto de partida para seguir creciendo.

 

¿Por qué elegiste interpretar al villano del film?

-Con respecto al personaje de Galereto no hubo mucho ajuste con lo que ya he hecho con anterioridad. Yo creo que gracias a la relación que tengo desde hace años con Rodrigo y el conocimiento que ya tenía del guión, que veníamos reescribiendo desde hacía algún tiempo, los personajes estuviesen bastante claros para mí. Galereto es fascinante porque carece de esa necesidad de nobleza que padecen algunos personajes que me han tocado a lo largo del camino, y que terminan siendo aburridos. Galereto tiene una crueldad extrema y un cinismo exasperante. Me acuerdo de una directiva que me dio Rodrigo una vez, cuando yo sentía que llevaba al personaje por un costado bastante obvio y que le hicieron darse cuenta de que estábamos yendo por un costado bastante predecible, porque no me estaba dando cuenta de la gran cantidad de clichés que tenía encima. Entonces Rodrigo me pidió que trate de que Galereto sea lo más encantador posible en los momentos en los que no ejercía la violencia, porque eso hacía más fuerte el contraste a la hora de ver a ese tipo que repentinamente se transforma en un demonio con una violencia inusitada. Por otro lado, me parece que me van tocando personajes cada vez más desagradables con el correr del tiempo, y la verdad es que estoy considerando que quizá es lo que más me convenga y agradezco a este personaje que me permitió ser parte de una gran película

¿Qué es lo que más le gustó de la película una vez terminada?

-De la película me gusta el espesor que terminó teniendo. Es una película grande, que más allá de la calidad técnica que tenía ya desde el guión que escribió Rodrigo, creció muchísimo en su traspaso al soporte audiovisual y tratamos de mantenerla de esa manera. El único que la tenía verdaderamente clara es Rodrigo con respecto a qué textura tenía, a qué color quería, a la sensación de ahogo y de asfixia que quería lograr. Nosotros no llegábamos a ver el cuadro completo como él lo hacía pero terminó siendo una película grande, que creció y que cumplió nuestro sueño. Me acuerdo que cuando empezamos a transitar con Rodrigo el camino para hacer esta película, nos juntamos con los productores Vanesa Radone, Mariela Besuievsky, y Axel Kuschevatzky, y pensamos en una película grande, que le gustara al público que está acostumbrado a tantos exponentes del género que llegan desde los Estados Unidos y que cuentan con niveles de inversión realmente gigantescos. Esta película es grande pero dista de estar cerca de los niveles de inversión de los films norteamericanos, pero logra sin embargo un impacto y un espesor, y hace sentir al espectador muy satisfecho luego de verla en la pantalla grande.

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¿Qué personaje le falta a su carrera para estar completa?

-Me parece que todo lo que despierta mis expectativas en este momento tiene que ver más con la producción que con la interpretación específica de algún personaje. Pero yo sé que los buenos papeles van llegando, y eso no quiere decir que no voy a seguir buscando. Los personajes van y vienen y siempre llega lo que tienen que venir y aquellos que me generan sensaciones los voy adoptando. Para Hamlet ya estoy viejo, para Romeo y Julieta también, así que ya veremos que viene...

 

Leo Sbaraglia: actuar la invalidez y el frio record del rodaje

      Leonardo Sbaraglia Al Final del Tunel.JPG

En "Al Final del Túnel", el actor Leonardo Sbaraglia interpreta a Joaquín, un ingeniero en informática que quedó inválido tras un accidente en el que murieron su esposa e hija. Para poder interpretar el papel, el artista debió buscar ayuda profesional. "Tuve que trabajar con gente que sufrió un accidente parecido al que de Joaquín. Me entrevisté con muchos chicos para resolver la dificultad técnica de la silla, para manejarla bien, para aprender a hacer 'willy'. Una de esas entrevistas fue con Inés, una chica que me dijo "el que mejor maneja la silla en la Argentina es Paco Siquot". Entonces me encontré con Paco, que me ayudó mucho y después con otro entrenador que se llama Diego y de alguna manera, a través de esas charlas técnicas, que fueron como aprender a tocar un instrumento, fui tomando algo de su gestualidad, de su expresividad, que me sirvieron para el personaje", explica Sbaraglia.

Pero la silla de ruedas no fue el único obstáculo que se le presentó a Sbaraglia a la hora de darle vida a Joaquín.

"Filmamos la película, que transcurre en verano, en agosto del año pasado en la una arenera ubicada en un galpón que queda al lado del Riachuelo, prácticamente en remerita. Hacía mucho frío porque había un techo de varios metros de alto y nosotros sufríamos como locos. Además, como tenía que estar sentado por mi personaje no me podía levantar ni siquiera a saltar la cuerda en los momentos de descanso, porque tenía que tener en la mente a Joaquín todo el día. Sí aprovechaba para practicar con la silla pero igual tenía mucho frío y cuando tuvimos que hacer toda la parte de la inundación, el agua estaba helada. Eran las dos de la mañana y hacía dos grados cero", recuerda el actor que cuenta con una amplia galería de anécdotas al respecto de esta vivencia. "Un día llovía y encima hacía frío. Era un viernes de agosto que terminó siendo el día más frío del año, y yo no podía ni agarrar la silla, que era de aluminio, de lo fría que estaba, y mientras tanto el director me decía '¿te bancás una toma más?'. Yo le decía que sí pero que nos teníamos que ganar por lo menos cuatro Oscar para que todo ese sacrificio valga la pena".

¿Qué fue lo más difícil de interpretar a Joaquín?

- Lo más difícil, además de tener que disimular la disociación de las piernas del resto del cuerpo, fue el tema de arrastrarse por el túnel porque, a pesar de que no se ve nada, no podía mover las piernas. Eso fue durísimo porque para hacer el túnel se armó un estudio especialmente en España que era como una lombriz de 40 o 50 metros de largo en la que había que meterse y hacer mucha fuerza de brazos. Por suerte venía de hacer de boxeador así que no me resultó tan difícil después de todo.

¿Disfruta trabajar con Echarri?

- Es hermosos estar en el mismo equipo con él porque sabés que siempre te va tirar la mejor pelota para que metas un gol y además afuera de escena es un tipo entrañable, humano y generoso así que ojalá sigamos trabajando mucho tiempo juntos.i

 

Rodrigo Grande: "trabajamos como en la época de los estudios"

      Rodrigo Grande Al Final del Tunel.JPG

"Empecé a escribir la película hace cinco años y cuando iba por la tercera versión me llamó Pablo y me preguntó en qué andaba
. Yo le contesté que estaba escribiendo Duro de Matar en Silla de Ruedas y él me pidió que lo tuviera al tanto", cuenta el director Rodrigo Grande ("Rosarigasinos", "Cuestión de Principios") que dibujó todas y cada una de las escenas mientras esperaba a tener inversores.

Cuando terminó esa versión, le mandó el guión a Echarri. "A partir de ahí comenzaron las idas y vueltas, sobre todo en la primera época en la que trabajábamos solos con Pablo. La película fue encontrando el ritmo y después comenzaron las reuniones con los productores". La película se haría en coproducción con España. "Debía haber una actriz española en el reparto. Se llamó a un casting con seis o siete de las principales actrices y quedó Clara Lago que terminó siendo una sorpresa maravillosa no sólo por su actuación sino porque dejó de lado su acento de manera asombrosa. Llegó al rodaje hablando en castizo, tuvo un coach por cuatro días y después ya se manejó sola: a las dos semanas ya estaba mimetizada", cuenta todavía maravillado.

¿Por qué decidieron construir la casa en un estudio en lugar de usar una casa real?

-La mejor opción que teníamos para filmar esta película era construir la casa en un estudio porque la meta era corresponder al diseño que teníamos en los storyboards y en el guión. Para eso, con (la directora de arte) Mariela Rípodas armamos una maqueta de la casa. Mariela los mejoró mucho y fuimos trabajando junto al (director de fotografía Félix) "Chango" Monti diferentes detalles como las entradas de luz que tenía la casa y por eso ya sabíamos antes de largar la preproducción qué escenografías iban a estar de fondo, y eso nos permitía trabajar en el diseño con anticipación. Casi toda la película, salvo dos escenas, transcurre en la casa y eso nos permitió trabajar como se trabajaba en la vieja época de estudios del cine argentino, que fue importantísima por la trascendencia que tuvo en el mundo.

¿Es verdad que el perro "Casimiro" es tuyo?

-El nombre real de Casimiro es Pitu y es una perrita que trajo el actor Walter Donado -que compartió un segmento con Leonardo Sbaraglia en "Relatos Salvajes" y en esta película hace el papel de "Canario"- y que sufría de demencia senil. Entonces, a la hora de filmar, Walter acomodaba a Pitu en el lugar que necesitábamos y ella se quedaba tranquila. El verdadero "Casimiro" era mi perrito que murió dos horas antes de que partiera a España a rodar algunas escenas de esta película y que tenía como 21 años. Él sí apareció en una escena de la película "Cuestión de Principios" donde trabajó Pablo Echarri".

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