sábado 3.12.2016 - Actualizado hace
Participación

Piden ayuda para una abuela

Señor director:


Cuidé varios días a un familiar en la Clínica Los Cedros de San Justo y vi cómo se apaga de a poco la vida de la abuela Bonifacia Armoa que, al no tener familia, fue internada por sus vecinos hace 20 días en la habitación 209, cama B. No come, se muere de desnutrición y de hambre, sin que a nadie le preocupe, excepto por aquellos que consultamos a los médicos, que dicen que, por su problema de salud, no puede recibir alimentos por boca y por eso le colocarán un botón gástrico. Pero los días pasan y nadie se compadece de ella, que permanece desnuda, sólo con el pañal que le cambian los enfermeros una vez por turno. Las bandejas de comida con algún líquido pasan y, si no hay alguien disponible para darle, son retiradas como las trajeron. Una vecina la visita cuando puede y le da agua para que no se le reseque la boca y hable un poco. Ella duerme casi todo el día y cuando despierta pide con el hilo de voz que le queda que le den una cucharadita de agua. Apelo a las autoridades de PAMI, al supervisor que cobra un sueldo para ir por las clínicas y ocuparse de cada afiliado, porque ellos llegarán a ancianos y no les gustaría estar internados donde la mayoría trabaja a desgano, sin amabilidad con los pacientes que terminan allí, pese a aportar a una Obra Social que nada hace por su bienestar.

Ana Gutiérrez

DNI 10.497.534

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