jueves 8.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
02 | 05 | 2016
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La reconversión de Guede

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


El entrenador de San Lorenzo, Pablo Guede, tiene puntos de contacto con la reconversión que en Racing sufrió Diego Cocca. Ambos promovían ideas ofensivas, presión alta, juego de circulación y posesión de la pelota. Pero cambiaron sobre la marcha. Les impusieron condiciones. Guede dejó de lado la convicción que lo acompañaba.

La reconversión de Guede
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Cuando arribó a Racing en julio de 2014 después de lograr el ascenso a Primera con Defensa y Justicia, el entrenador Diego Cocca prometió un equipo fiel y sensible a su paladar y a su idea futbolística. Le duró muy poco esa noble aspiración. Los jugadores le terminaron ganando una pulseada a la que Cocca ni se resistió.


Racing salió campeón en la segunda mitad de 2014 ejecutando planteos netamente contragolpeadores. Ni circulación, ni elaboración, ni posesión de la pelota. Nada de eso. Racing fue puro contraataque, defensa numerosa, achique de espacios hacia atrás y habilitación al pie o preferentemente al vacío para los piques y el gol que encarnó la presencia de Gustavo Bou, muy resistido en el arranque y muy reivindicado después.
 
De aquellas palabras previas de Cocca sosteniendo un estilo ofensivo, con manejo de la pelota para distraer y proponer un fútbol con un pressing alto y variantes en las llegadas, no quedó nada. Cocca perdió por goleada esa iniciativa. El plantel a las pocas fechas de haber arrancado el torneo le marcó la cancha. Y Racing jugó como lo decidieron los jugadores. Y no como lo quiso hacer en principio su técnico, subordinado a voces ajenas. Claramente, se reconvirtió. 

      San Lorenzo Pablo Guede entrenamiento


Con el entrenador de San Lorenzo, Pablo Guede, está ocurriendo algo muy parecido. Apenas fue contratado en enero de este año, en su prédica pública y privada no faltaron apelaciones directas a ejercer "una presión muy alta", a convertirse en un equipo "insoportable para los rivales", a cultivar un "proyecto muy ofensivo" y a despojarse de inmediato de cualquier hoja de ruta que transitara por los lugares comunes de la especulación y el conservadurismo.

¿Cuánto duró Guede con ese libreto que él en muchas oportunidades comentó a la prensa? Poco. Muy poco. Al igual que ocurrió con Cocca en Racing, después de una serie de resultados adversos y de críticas que caminaron por dentro y por fuera del club, el plantel se deshizo drásticamente de las ideas que enarbolaba Guede. Y comenzó a pedir otra cosa. Y a jugar a otra cosa.

Entró Juan Ignacio Mercier en el segundo tiempo (reemplazó al delantero Mauro Matos) en aquel 3-2 frente a Belgrano para darle más quite, equilibrio y recuperación a la zona de volantes y se reformuló la estructura y el funcionamiento del equipo.

A partir de esa victoria luego de estar 2-0 abajo, San Lorenzo fue otro, más allá de que haya conquistado 5 triunfos consecutivos. Fue otro completamente diferente en su interpretación y lectura del juego. Se protegió defensivamente mucho más, presionó en campo adversario en lapsos mínimos, arriesgó muchísimo menos, dejó de lado planteos de ataque sostenidos y al instante de sacar una ventaja (como por ejemplo lo hizo ante Belgrano, Godoy Cruz, Rosario Central, Huracán e Independiente), se abroqueló en los últimos 30 metros de la cancha esperando la posibilidad de sacar un contraataque.
 
Semejante cambio estratégico no lo operó ni lo transmitió Guede a partir de abrazar un nuevo rumbo estratégico. Se lo impusieron a favor de los resultados negativos que estaba cosechando el Ciclón en el campeonato y en la Copa Libertadores cuando quedó eliminado en la primera ronda. Y Guede aceptó ese nuevo rumbo sin chistar. Y sin expresar ningún disgusto o insatisfacción que quedara al desnudo. Obedeció, en definitiva, lo que le dictaron la plana mayor de la dirigencia o los jugadores. O los dirigentes y los jugadores en perfecta sintonía. Claramente, se reconvirtió.

Ayer, la convicción que sostenía Cocca quedó derrumbada apenas el técnico de Racing había puesto en marcha su idea. Lo acosaron las urgencias y se despersonalizó futbolísticamente para seguir ejerciendo su cargo. Hoy, la convicción que sostenía Guede también quedó derrumbada por el peso implacable de las circunstancias. No reconfirmó lo que pensaba. No bancó su idea. Se despersonalizó. Y claudicó después de la primera curva.

Este San Lorenzo tan conservador como aplicado al contraataque después de conquistar un gol, seguramente a Guede no lo representa, aunque él no lo confiese. O no representa en la cancha lo que él afirmaba convencido cuando llegó al club hace apenas 4 meses. Es que hablar es fácil. Prometer grandes cambios también. Después llevar esas palabras al campo de juego demanda una personalidad y una actitud muy potente y determinada.

Diego Cocca se entregó muy rápido. Pablo Guede también.
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