viernes 9.12.2016 - Actualizado hace
Opinión
07 | 05 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Fifty & Fifty

Gustavo Nigrelli
0
Comentarios
Por Gustavo Nigrelli


¿Mirar a la Tigresa, o mirar Canelo-Khan? ¿Boxeo casero, o internacional? ¿TyC Sports o Space? Ambas coinciden en el mismo horario, aunque al amante del boxeo le tire más la super pelea internacional. ¿Pero quién gana, el mexicano el inglés? El boxeo obliga a decidir.

Fifty & Fifty
Foto:

El boxeo a veces nos pone en la encrucijada de la selección entre dos platos fuertes, injustamente.

Sin ir más lejos, en el fútbol, donde hay quichicientos partidos semanales de acá y de allá, rara vez se superponen.

En el boxeo, en cambio, donde hay pocas peleas interesantes hoy en día -incluyendo las internacionales- cuando tiene un par dignas de ver en vivo, coinciden en día y horario cruelmente, aunque vengan desde distintos puntos del globo, y ni el zapping te salva.

Sucederá este sábado con la reaparición de la Tigresa Acuña tras casi 2 años de inactividad que parecían definitivos, y por si fuera poco, en la FAB, tradicional escenario porteño que invita a la presencia física.

Lo hará frente e la neuquina Mayra Gómez por el título mundial pluma interino vacante de la AMB.

De ganar, tomará el lugar de Sole Matthysse –ahora en conflicto con su mánager Osvaldo Rivero- y desafiará a la canadiense Jelena Mrdjenovich, poseedora de la fala pluma regular AMB/CMB unificada que le arrebató a la hermana mayor de Lucas. Será televisada por TyC Sports desde las 23:30.

Pero en el mismo horario transcurrirá una de las más esperadas del ámbito internacional, que todo el mundo quiere ver -incluyendo este rincón del planeta-, y que llegará a través de Space casi a la misma hora (las 23:00), obligándonos a optar sin compasión.

Será desde Las Vegas, donde se enfrentarán el mexicano Saúl "Canelo" Álvarez y el inglés Amir Khan, por el título mundial mediano CMB del azteca.

Y si bien la Tigresa tiene magnetismo por sí misma, pelee contra quien pelee -máxime luego de tanto tiempo de ausencia-, más allá de ver cómo está, de ver si conserva su aura, su magia y su carisma, su performance es adivinable y previsible.

No así la otra, donde pueden pasar cosas insospechadas, difíciles de imaginar y predecir, ingrediente esencial para que cualquier competencia despierte interés y sea un éxito.

Nobleza obliga, si hay que hacer un análisis –cosa que la ocasión amerita-, el desafío es hacerlo con el diario del viernes y no del lunes, para que exista la cuota de credibilidad necesaria y no esté contaminado por el acomodo, ni influenciado por el resultado.

Mas no es cuestión de dar un pronóstico. 

Ahora bien; si hay que empezar por  eso como único análisis válido, diremos que la lógica es que gane el Canelo, y explicaremos por qué.

Es más; sería honesto confesar que cuando surgió por primera vez la idea del combate, la primera impresión que surgió por nuestra cabeza, virgen, natural, espontánea, fue: el Canelo lo parte en cuatro pedazo. No es pelea.

Sin embargo, conforme pasaron los días y se fue afinando el análisis, hubo que levantar la apuesta y estudiarla mejor, por una sencilla razón: hay diferencias abismales de velocidad.

Mientras Khan es supersónico y viene de pesos más bajos, Canelo es una tortuga a su lado, aunque sea una tortuga de acero.

Pero pocos en el mundo son tan irregulares como el inglés, que tiene presentaciones magníficas a veces, como cuando le ganó a Devon Alexander, o a Luis Collazo, y a la siguiente una decepcionante, como ante Chris Algieri.

Un púgil que pasa de la admiración al oprobio de una pelea a la otra en cuestión de meses, sin importar el rival, y que para colmo hace un año que no pelea.

No. El análisis de la pelea pasa por Khan, no por el Canelo.

Nadie sabe cómo estará el inglés nunca, ni cuál de todos será el que suba al ring hasta que no empiece el combate.

Si está bien, puede hacerle un nudo al más pintado, incluso hasta al propio Floyd Mayweather, y por supuesto, también al Canelo.

El mejor Khan le puede ganar al Canelo, que ya sabemos quién es, porque es un púgil mucho más regular y ortodoxo, sin picos ni precipicios.

Y en esa ortodoxia, su virtud es su fuerza y rusticidad, su reciedumbre, que contrasta contra la fragilidad que alguna vez se vio en el británico. Por lo tanto, la primera ecuación imaginada, planteaba la siguiente pregunta: ¿qué pasaría cuando el mexicano tomara contacto con la humanidad de Khan?

Y la respuesta arrojaba un resultado sin titubeos: lo haría añicos. Y había 12 rounds para la tarea.

Mas también es cierto que cuando "King Khan" comenzó a subir de peso ganó en consistencia - además de incrementar su potencia natural- y ya no flameaba con cada impacto recibido.

Lo demostró en welter, y se supone que lo mismo pasará ahora en que saltará a mediano sin escalas –pactaron 70,500- donde se le ve una espalda que parece la del "Ancho" Rubén Peucelle.

Tal vez Khan posea la velocidad de cuando era un welter, y la consistencia de un mediano. De ser así, y es inteligente, podrá volver loco al azteca tocando y yéndose.

Ahora bien. ¿Le darán la pelea si la gana? Porque aquí viene la otra parte del análisis, que tiene que ver más con lo político-empresarial, con el negocio del boxeo, y no con los reales rendimientos deportivos: una cosa es quién gane la pelea sobre el ring, y otra es a quién se la den.

Y en ese terreno, se advierte a las claras que todos queremos ver Canelo-Golovkin, y nadie quiere ver a Golovkin-Khan.

El negocio no es el inglés, sino el azteca. El propio GGG habla de enfrentar al Canelo en su agenda a corto plazo, descontando su triunfo ante quien sea. Pero si éste pierde, el kazajo no pone a Khan en su lugar, y tampoco está en la cabeza de los promotores eso, incluyendo al propio Oscar de la Hoya, manejador de ambos –no del kazajo-.

Golovkin, con alma de cazador furtivo, de otra contextura atlética, más liviana, encerraría prontamente al inglés para quebrarlo de abajo hacia arriba metódicamente. Con Canelo, en cambio, sería una guerra digna de ver, sin lógica que la estudie.

Canelo en cambio podría buscar toda la noche a Khan sin encontrarlo, pero el tema sería ver qué pasa si lo encuentra. Y ver también si los jueces se animarían a ir contra el negocio del que sin querer son parte. Tanto, que en un prode a cara o cruz, el poroto iría pensando más en las conveniencias extras que en el rendimiento deportivo. ¿Pero no sería interesante también un duelo Canelo-Golovkin, aunque el mexicano pierda?
      Embed


Tags

Te puede interesar

.

Comentarios Facebook