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Mascotas
10 | 05 | 2016
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Una forma de prolongar el cariño por las mascotas

Guido Gutiérrez Mónaco
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Por Guido Gutiérrez Mónaco


Muchos dueños deciden embalsamar a sus mascotas para prolongar el cariño y no sufrir tanto la pérdida de un ser especial. Los especialistas explican cómo se realiza esta técnica milenaria, y una psicóloga habla de las obsesiones que se pueden generar en torno a las mascotas. Un tema por el que consulta cada vez más gente.

Una forma de prolongar el cariño por las mascotas
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La relaciones que se establecen muchas veces entre los dueños y sus mascotas, va más allá del cariño y el cuidado diario. En ciertas ocasiones, cuando el animal pierde la vida, a su amo le cuesta asimilar mucho la pérdida, y que ya no va a seguir formando parte de su vida cotidiana. A partir de esto, algunos se están volcando a embalsamar a sus compañeros de ruta con el fin de mantenerlos "vivos" dentro del hogar, como es el caso de Daniela Cardone que decidió realizar el proceso de embalsamiento de su gato "Matute".

El tema de la ex modelo y DJ dispara muchas preguntas acerca de cómo es el proceso y qué tan beneficioso es para el animal y el dueño utilizar la taxidermia, término científico que se utiliza para el sistema de embalsamiento. Aníbal Principiano, experto taxidermista que trabajó sobre el gato de Daniela Cardone, apunta que "la técnica es milenaria y ya era utilizada por los egipcios en la Antigüedad. Ellos la usaban para mantener a sus mascotas físicamente visibles a pesar de la muerte, y luego las enterraban junto a sus amos una vez que ambos fallecían". En cuanto a la técnica, explica que "es un proceso bastante largo e intenso que dura casi dos meses, y por el que se debe extraer la piel del animal para remojarla, luego se le aplican ácidos sulfúricos que ayudan a su conservación y se curte. Una vez que está realizada esta etapa, se pasa a lo estético poniéndole ojos, boca y hasta peinándolos para que su amo pueda encontrar a su mascota lo más parecido posible a cuando vivía".

La taxidermia, según Principiano, es un proceso que "se está poniendo muy de moda en nuestro país. Muchos la eligen por sobre la cremación y el entierro, porque es un trabajo artesanal que muestra la devoción de algunas personas por el mundo animal". Si bien perros y gatos son las mascotas más comunes, advierte que "tengo muchos clientes que me consultan por los tratamientos de taxidermia para animales exóticos como los monos, tortugas, loros, lechuzas, lagartos y guacamayos. Si bien se pueden realizar sin inconvenientes, el trabajo que deben aplicar los profesionales sobre las criaturas es distinto, por lo que los tiempos de resolución pueden demorar más aún".

Desde un punto de vista psicológico, la licenciada en Psicología Andrea De Souza, sostiene que "la relación que se entabla entre un hombre y su mascota es un universo distinto en cada caso. Es entendible que el amor y el cariño que se le tenga al animal sea profundo e intenso, y que se le brinden cuidados necesarios para tener una buena vida. Sin embargo, lo peligroso aparece cuando se convierte en una obsesión, y se traspasa el plano emocional para afectar a la vida social del dueño. Por ejemplo, en mi consultorio trato los casos de muchas personas que abandonan la vida social de juntarse con amigos y familiares en lugares públicos que no aceptan mascotas, por el hecho de sentir que las están abandonando por un par de horas en su hogar. Eso se convierte en algo enfermizo y puede derivar en un tratamiento psiquiátrico si no es tratado a tiempo".

En cuanto al tratamiento de embalsamiento de una mascota, De Souza opina que "cada caso es un universo y no se puede generalizar diciendo si la relación que hay entre el dueño y el animal es tratable o no. Si bien a muchos la taxidermia les puede resultar algo macabro y de mal gusto, otros lo ven como un acto de amor y de gratitud por los años compartidos". Luego, agrega: "Los mayores problemas se dan cuando se trata a un perro o gato como si fuera un hijo. El animal tiene derecho a ser un animal y debe tener su propia vida de esa forma, lo que significa que no es necesario tener que vestirlo como si fuera un bebé. La humanización extrema de los animales puede provocar un marcado estrés, tanto en la persona como en la mascota, y en esos casos es altamente recomendable consultar con un profesional que pueda ayudar a manejar situaciones tales para evitar mayores problemas emocionales a futuro"

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