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13 | 05 | 2016
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Una clase de protesta: todas las universidades, la universidad

Natalia Arenas
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Por Natalia Arenas


Eran multitudes. Cuerpos que por momentos parecían ser uno. Bombos, banderas y pancartas que se bamboleaban al margen del viento y a propósito del grito que hace dos semanas traspasó las aulas y las paredes de los claustros para salir a la calle y defender la educación pública

Una clase de protesta: todas las universidades, la universidad
Foto: Laura Tenenbaum / Diario Popular
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UNO

Tiene un sacón de polar rojo, babuchas negras y zapatillas. El pelo totalmente blanco. Sus dos manos están protegidas del frío con dos guantes mágicos, que levantan bien alto –lo más alto que puede, a pesar de su estatura- un cartel escrito con letra cursiva, letras que no traspasan el renglón imaginario. Letras de escuela que dicen: "Más presupuesto para educación. Subsidios de luz y gas para educación. Los 40 millones tienen derecho a la educación gratuita. Paritarias. Fuera neoliberales de nuestra Argentina". Tiene 74 años y no es docente. Tampoco estudió en la universidad. "Pero quiero que todos puedan estudiar gratis", aclara.

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DOS

Sobre la baranda de la escalera de la boca del subte D, estación Callao, una mujer mira. Observa. No está sentada allí, tiene apoyados los antebrazos sobre esa baranda y las manos le cuelgan, con los dedos, sus propios dedos, entrelazados. Esa mujer mira, observa la multitud de cuerpos que empieza a moverse, al unísono, hacia el Ministerio de Educación. Está sola e inmóvil. Se saca los lentes para enjugarse una lágrima. Sonríe, acaso con un poco de vergüenza. Ahora aplaude y desde su butaca de privilegio trata de tararear alguno de los cantitos.

TRES

Le hacen "upa" y, entre los que están abajo y los que están arriba del "camión de la dignidad", la ayudan a subir. Tiene el pañuelo –siempre el pañuelo- sobre la cabeza, atado al cuello, y una bufanda gris, larguísima. "Quiero que todos cantemos una canción", dice Nora Cortiñas, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Y con esa voz dulce, chiquita, empieza: "No tenemos miedo, no tenemos miedo...". Nora está ahí, como si siempre supiera donde estar. Nora siempre sabe dónde estar, de qué lado estar. Y su convicción, su seguridad, su lucha, guía. Si está Nora, debemos estar del lado correcto.

CUATRO

Universidades de todo el país, todos los gremios docentes, todos los centros de estudiantes. Hasta Franja Morada estuvo. "Universidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode, se jode" fue la más cantada, además de otras menos respetuosas dirigidas al presidente Mauricio Macri y al ministro de Educación, Esteban Bullrich. Los organizadores calcularon unas 50 mil personas. En ese mar de rostros y manos, bombos y voces, banderas y pancartas, el fresco anochecer fue cálido. Desde los parlantes gritaba el Indio: "Cuando la noche es más oscura se viene el día en tu corazón". ¿Será eso la épica? ¿Será esa foto desde los balcones de los edificios de Callao? ¿Será que desde 2001 –ese nefasto 2001- no se juntan tantos para defender la educación pública?

     

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