sábado 3.12.2016 - Actualizado hace
¿TE ACORDÁS DE...?
13 | 05 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Archivo | Cuatro disparos contra el embajador de Dios en la Tierra

Marcelo Pensa
0
Comentarios
Por Marcelo Pensa


Hace 35 años, el turco Mehmet Ali Agca intentó asesinar a Juan Pablo II, quien sobrevivió y perdonó al agresor, tanto que pidió su indulto

Archivo | Cuatro disparos contra el embajador de Dios en la Tierra
Foto:

El 13 de mayo de 1981 el turco Mehmet Ali Agca asestó cuatro disparos contra la humanidad del papa Juan Pablo II en pleno corazón de la plaza San Pedro, llena de fieles que querían ver al jefe de la Iglesia católica en su habitual recorrida.

Como consecuencia de los disparos, el Papa perdió bastante sangre y tuvo que ser hospitalizado, mientras Agca era apresado inmediatamente y sentenciado a cadena perpetua por un juzgado italiano.

Con el paso de los años, el Papa perdonó a Agca por haber intentado asesinarlo, por lo que el presidente italiano Carlo Azeglio Ciampi otorgó el indulto del turco a petición de Su Santidad, tras lo cual fue deportado a Turquía en junio del 2000.


      Juan Pablo II y Mehmet Ali Agca.JPG
Una foto histórica de diciembre de 1983: el Papa lo visitó en la cárcel

Agca entró en Roma el 10 de mayo de 1981 en un tren que había tomado en la ciudad italiana de Milán. De acuerdo con su propio testimonio, en Roma se encontró con tres cómplices: un compatriota turco y dos búlgaros. La operación estaba liderada por Zilo Vassilev, un militar búlgaro que residía en Italia. Según Vassilev, la misión le había sido encargada por el mafioso turco Bekir Çelenk en Bulgaria.

Según Ağca, el plan era que él y el pistolero Oral Çelik abrieran fuego contra el Papa en la plaza de San Pedro y después escaparan a la embajada búlgara aprovechando el pánico generado por una pequeña explosión. Ese 13 de mayo se sentaron en la plaza escribiendo postales, mientras esperaban la llegada del Papa. Cuando el jefe de iglesia pasó, Agca le disparó varias veces con una pistola semiautomática Browning Hi-Power.

      Embed

Una monja y varios testigos le impidieron tanto disparar más veces e incluso hicieron abortar su fuga y fue atrapado por Camillo Cibin, el jefe de seguridad del Vaticano. Juan Pablo II fue alcanzado por cuatro balas, dos de las cuales se alojaron en su estómago, otra le alcanzó el brazo derecho y la última en la mano izquierda.

Dos espectadores resultaron heridos a causa de las balas perdidas del sicario: Ann Odre, de Buffalo, Nueva York, recibió una bala en el pecho, y Rose Hill, de Jamaica, sufrió una herida superficial en el brazo. Çelik, presa del pánico, huyó sin poner la bomba ni abrir fuego, dejando a Agca sólo ante sus apresores.


      Mehmet Ali Agca en 2014.JPG
Agca, en 2014, llevó flores a la tumba de Juan Pablo II y lloró


El Papa fue trasladado de inmediato al Palacio Apostólico para un primer diagnóstico, ya que exteriormente la herida no parecía seria. Pero una vez que se midió su pulso y presión fue evidente que estaba en peligro y se avisó a una ambulancia. A pesar de que la bala había evitado tanto la aorta abdominal como la arteria mesentérica, Juan Pablo II perdió casi tres cuartos de su sangre, sufriendo un shock por desangramiento, debido a la perforación intestinal.

El Papa fue operado por el doctor Francesco Crucitti en el Policlínico Universitario Agostino Genielli, el centro traumatológico afiliado a la escuela de Medicina de la Universidad del Sagrado Corazón, que tiene una serie de habitaciones reservadas para uso papal. Juan Pablo II pasó por casi seis horas de cirugía intestinal de emergencia, que requirió transfusiones y una colostomía temporal que luego tuvo que ser deshecha.

Varios meses después tuvo una infección de citomegalovirus, debido a haber recibido transfusión de sangre fresca que no había sido suficientemente tratada, por la urgencia con la que se había efectuado dicha transfusión.

Cuando estuvo con el Papa en la prisión Rebibbia de Roma la primera vez después de su intento, Agca, un asesino profesional, le preguntó cómo había conseguido sobrevivir. El Papa, que había estado consciente hasta el momento de entrar en el quirófano, presintió que sobreviviría, creyendo de corazón en la intercesión de la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima (quien, en una de sus apariciones a los tres niños había profetizado que un «Obispo de blanco» sería atacado).

      Embed

Comentarios Facebook