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Salud
15 | 05 | 2016
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Perder peso y dormir mejor

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Perder peso de forma rápida, eficaz y segura es lo que recomiendan los expertos para dormir mejor y no recuperar el peso perdido. Según un reciente estudio, perder peso mejora en un 20% la calidad del sueño, reduciendo trastornos típicos de la obesidad como la apnea del sueño.

Perder peso y dormir mejor
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Más de 17 millones de personas en Argentina padecen trastornos de sueño y, teniendo en cuenta que más de la mitad de la población padece obesidad, perder peso puede ser una buena opción para conciliar el sueño.

Parece ser que obesidad y calidad del sueño están muy relacionadas, ya que dormir mal disminuye la acción de la leptina (hormona reguladora de la saciedad) y aumenta la concentración de la grelina (hormona del hambre), responsable del aumento de la ingesta. Es más, un estudio de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos) detectó que tras una mala noche, aumenta la necesidad de comer durante el día, y especialmente las ganas de ingerir "comida basura". "Hay gran cantidad de información que describen las alteraciones del sueño asociada a obesidad, tales como apneas del sueño, insomnio, síndrome de las piernas inquietas", explica el Dr. Alejandro García, médico endocrinólogo argentino (MN 87.061) y prescriptor del Método PronoKal a su vez muchas de estas patologías tienen una correlación directa con eventos cardiovasculares graves o accidentes cerebrovasculares.

Se encuentra una sinergia que lleva a un empeoramiento de los síntomas tanto si el trastorno de sueño ocurrió antes y empeoró con la obesidad posteriormente desarrollada, como si el trastorno se desencadena a posteriori del aumento de peso. El factor unificador de estos trastornos es la mejoría o desaparición de los síntomas cuando se corrige el sobrepeso. Puntualmente el estudio que lideró la Dra. Stephanie M. Greer de la Universidad de Berkeley, California, demuestra que la privación de sueño nos hace elegir alimentos más calorigénicos, lo cual sumado a la alteración hormonal antes mencionada nos lleva a desarrollar obesidad o tener dificultad para bajar de peso.

"Es indispensable, por lo tanto, cambiar hábitos de vida que ayuden a darle sustentabilidad al esfuerzo que significa perder peso, como la actividad física y correcto descanso del individuo", alertó el experto.

Al contrario de lo que se pensaba, las pérdidas de peso rápidas, siempre que sean eficaces y seguras, no son nocivas para la salud sino todo lo contrario. Una pérdida rápida de peso además de todos los beneficios vinculados a la reducción en sí misma del sobrepeso y de la grasa acumulada, ofrece también el beneficio adicional de la adherencia y motivación del paciente, que al ver rápidamente resultados a su esfuerzo, se mantiene más tiempo haciendo dieta y es capaz de realizar el necesario cambio de hábitos hacia un estilo de vida más saludable.

En este sentido, el estudio ProKal muestra que tras 2 años, cerca del 60% de los pacientes tratados con él -basado en un abordaje multidisciplinario y en dieta proteinada durante la primera etapa- mantiene una pérdida de peso superior al 10% de su peso inicial. Tal y como apuntan otras recientes investigaciones, una pérdida de peso rápida como la que ofrece este tratamiento, en el que a los 2 meses se pierden cerca de 14 kg, es uno de los principales motivos que favorecen el mantenimiento del peso a largo plazo porque la motivación del paciente aumenta y su adherencia al tratamiento también.

Estos datos suponen la demostración empírica de que una pérdida de peso rápida sí logra mantener el peso a largo plazo, rompiendo así el mito existente sobre que una pérdida de peso rápida es sinónimo de una rápida recuperación posterior.

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