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Turismo
15 | 05 | 2016
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Península Valdés apunta al paraíso natural

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Ofrece varias alternativas para disfrutar la belleza de su región. Su riquísima fauna marina, la variedad de sus aves y el atractivo paisaje rupestre junto al Atlántico, son una inevitable tentación. Además de una exquisita gastronomía.

Península Valdés apunta al paraíso natural
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Península Valdés, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999, ofrece varias alternativas para los miles de turistas que llegan a esta zona, entre las que se destacan los avistajes de ballenas y de otras especies marinas.

El acceso a esta área natural protegida es la ciudad de Puerto Madryn, que está ubicada en la costa noroeste de la provincia de Chubut.

El entorno madrynense se caracteriza por la posibilidad de poder avistar ballenas francas, orcas, lobos marinos, pingüinos de Magallanes, delfines, numerosas especies de fauna terrestre y aves marinas.

El secretario de Turismo y Deporte de Puerto Madryn y titular del Ente Mixto de Promoción Turística de esa ciudad, Herman Müller, aseguró que "sabemos que hay muchos turistas que quieren disfrutar los paisajes y los avistajes, y por eso estamos preparados para recibir una demanda de mucha magnitud"."

Temporadas largas

La temporada de ballenas arranca en junio y culmina en diciembre, y si bien el punto alto es entre octubre y noviembre, los avistajes ya pueden realizarse a partir de mayo, cuando llegan algunos ejemplares", aclaró el funcionario, casi orgulloso por la amplitud de tiempo y ofertas.

Los avistajes pueden complementarse con varias actividades, como los recorridos en pequeñas embarcaciones, los paseos en kayak y la degustación de exquisitos platos elaborados a base de mariscos y otros productos de mar.

Müller destacó que tanto desde la Secretaría como desde el Ente "se puso especial énfasis en promocionar el producto avistajes, pero también todas las actividades que se desarrollan en contacto con la naturaleza".

La ciudad cuenta con 7.000 plazas hoteleras, y el circuito gastronómico muestra un crecimiento importante en cantidad de lugares y en calidad, lo que según Müller "nos permite dar una respuesta adecuada a la demanda turística en la temporada de avistajes".

El recorrido por la Península Valdés continúa en el Istmo Florentino Ameghino, desde donde se pueden divisar los golfos Nuevo y San José y también ingresar a un Centro de Interpretación donde hay información sobre los atractivos naturales y culturales del área.

Caleta Valdés, el siguiente paso en la recorrida por la Península, muestra un singular paisaje costero habitado por elefantes marinos del sur y por pingüinos. El viaje continúa en Punta Norte, donde hay una colonia de reproducción de lobos marinos en verano y de elefantes marinos en primavera y donde, entre octubre y abril, con mar calmo y marea alta, se pueden avistar orcas.

El Área Natural Protegida El Doradillo, ubicada a 14 kilómetros al norte de Puerto Madryn, es un espacio público de 7.500 hectáreas de superficie y 25 kilómetros de costa que resulta ideal para avistar a las miles de ballenas francas que llegan a esa zona a parir y a cuidar a sus ballenatos y para observar a 171 especies de aves, 15 de mamíferos terrestres y 36 de marinos. El paseo sigue en Punta Tombo y el Valle Inferior del río Chubut, adonde se accede tras recorrer 112 kilómetros desde Puerto Madryn, pasando por la ciudad de Trelew. Aquí tanto su museo como la memoria colectiva le dan un cariz distinto a la travesía.

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