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16 | 05 | 2016
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Paul McCartney: “¡Hola culiados!”

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En su primera actuación en el Mario Kempes, el beatle más glamoroso compartió un show inolvidable, donde no se olvidó de sus seres queridos e hizo vibrar al público con su generosidad. A días de sus 74 años, el espíritu y el talento continúan intactos.

Paul McCartney: “¡Hola culiados!”
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Con clase, pero sin solemnidad, Sir Paul McCartney hizo suya y única la noche en el estadio Mario Kempes. "Hola Córdoba, hola culiados", lanzó a las 19.40 para alegría y entusiasmo de los casi 40 mil espectadores, luego de lo que pareció una larga e interminable espera en su primera actuación en la provincia.

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Enseguida, el Beatle más glamoroso arrancó con una aplanadora de canciones, ratificando que su gira One on One es cosa seria.

De hecho, un par de temas le llevó quitarse su saco, contagiado por la euforia general. La potencia de un clásico como I've Got A Feeling, puso en disyuntiva a sus fieles seguidores, algunos siguiéndole el ritmo, otros conmovidos en silencio. En tanto McCartney, a días de celebrar su cumpleaños número 74, desplegó todo su arte y no quiso privarse de nada; en apenas media hora, el creador de Yesterday, saltó del bajo a la guitarra y de ahí al piano.

Homenajes

Claro que en esta instancia, el músico eligió 'My Valentine', para su esposa, Nancy Shevell. Pero no fue el único homenaje del artista, 'Let's Go Crazy', se lo dedicó al recientemente fallecido Prince, siguió con 'Foxy Lady', en homenaje a Jimi Hendrix; volvió con su ex compañero de ruta, George Harrison para hacer 'Something' tocada con ukelele y, por supuesto, también tuvo un lugar para su socio y coequiper musical, John Lennon a quien recordó con 'Here Today', tema sobre una última conversación imaginaria con su compañero que escribió poco después de su muerte.

En verdad, entre su entusiasta español y algunos pasitos de baile, Paul no se privó de nada. Por cierto, el repertorio que eligió tuvo de to 'A Hard Day's Night', "I've Got A Feeling', 'Here, There And Everywhere', 'We Can Work It Out', 'You Won't See Me', 'Love Me Do', 'And I Love Her', 'Blackbird', 'Fool On The Hill', 'Lady Madonna', 'Eleanor Rigby', 'Being For The Benefit Of Mr. Kite', 'Something', 'Obladi Oblada', 'Back In The USSR', 'Let It Be', 'Hey Jude', 'Yesterday', 'Birthday', 'Golden Slumbers', 'Carry That Weight' y 'The End'.

Paul McCartney se presentó al frente de la banda que lo viene acompañando los últimos años integrada por Paul "Wix" Wickens en teclados, Brian Ray en bajo y guitarra, Rusty Anderson en guitarra y Abe Laboriel Jr. en batería.

Todos ellos se ensamblaron a sus insólitos pedidos durante el show, es más, siguieron con atención cada uno de las sugerencias del público, cantando en conjunto.

Propios y nuevos

Entre los temas solistas se escucharon 'Let Me Roll It', 'Band On The Run' y 'Live And Let Die'.

Tanto estas canciones como algunos de los nuevos fueron seguidos con particular atención y sobretodo mucha emoción entre las almas cordobesas, eufóricas por la posibilidad de contar con el mismísimo beatle en el estadio del matador Kempes.

La mayoría, conciente de haber sido partícipes de un momento histórico, llegó desde muy temprano, el dúo Las Rositas, una formación de tango electrónico hoy formado por las hermanas Cecilia y Gabriela Palma, tras la salida de Ana Belén Disandro, tiene una década de trayectoria, por lo que recibió el aplauso de los presentes.

Claro está que, con el saludo final, el estadio se vino abajo. A la salida, buena parte de los cantantes se alejaron cantando Hey Jude, como un himno. Todos, sin excepción, sin embargo, se quedaron con el "buenas noches culiados", que será inmortalizado en la docta, a partir de este año. Paul lo hizo otra vez y volvió a enamorarnos.

Piden perdón por la mentada "traición" carnívora del ídolo

Mucho se habló sobre el pedido por parte de Paul McCartney de que no se vendieran choripanes dentro del estadio. El ex Beatle es vegetariano y defensor de su causa. Pero a los argentinos les costó mucho poder cumplir con el pedido de su ídolo y en las inmediaciones del estadio se pudo ver varios puestos de choris y una larga fila de gente queriendo comprar uno. Eso sí, si bien no cumplieron con el pedido de Paul, el ingenio cordobés estuvo más vivo que nunca. Es que en cada uno de los carritos que estaban dando vuelta por el Chateau se podía escuchar de fondo un tema de los Beatles. Una manera de pedir perdón ante la traición carnívora.

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