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Espectáculos
18 | 05 | 2016
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La cátedra de música de sir Paul

Wilmar Merino
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Por Wilmar Merino


El ex Beatle brindó un show impecable donde la música fue protagonista sin necesidad de mayores artificios escénicos.

La cátedra de música de sir Paul
Foto: LAURA TENENBAUM DIARIO POPULAR

Tras los dos primeros shows de Paul McCartney en esta tercera visita al país en el marco de One on one tour, surge la pregunta: ¿Porqué un músico que en junio cumplirá 74 años y que está sentado sobre 2000 millones de libras (casi 3000 millones de dólares) sigue estando de gira y ofrece un show extensísimo de 35 temas? Respuesta: sencillamente porque se nutre del público, porque la música es su vida y vive por y para subirse a un escenario. De ahí su prodigiosa energía.

Esa es la conclusión a la que arribamos los 40 mil asistentes (no 50 mil como se dijo pues había claros en plateas y campo Vip) al imponente show ofrecido el martes en el Estadio Ciudad de La Plata (hay nueva función mañana) tras haber gozado un show impecable donde la música fue protagonista sin necesidad de mayores artificios escénicos. Es que un repertorio armado de modo muy inteligente y los homenajes a sus afectos especiales, son los dos pilares que sostienen la propuesta, que no por ello carece de buena tecnología puesta al servicio del show (y no como show en sí misma). Bastó una tarima para elevar a Paul al cielo en Blackbird y un par de explosiones y fuegos artificiales en Live and let Die, mas proyecciones de imágenes, por toda ayuda extra musical.

El repertorio

El Beatle se despachó con 35 temas ofreciendo un jugoso repaso de carrera que fue desde su primer tema grabado con los Quarrymen (In spite of all the danger) en la primera vez que los futuros Beatles entraron a un estudio (1958), hasta su último hit con Rihanna y Kanye West (Four Five Seconds). Y en el medio.... en el medio estuvo lo mejor: una maravillosa revisión de su etapa Beatle, desde Love Me Do a Hey Jude y Let it Be, pasando por Eleanor Rigby, Yesterday y And I love Her. The Money can't buy me Love y un recuerdo a los Wings (Band on the run, Let Me Roll it) pasando por temas de su etapa solista donde hubo explosiones en Live and Let Die y un cierre magnífico en los bises con un medley donde enhebró Golden Slumbers, Carry That Way y The End.


Afectos especiales

Como dijimos, el show tuvo un enorme condimento emotivo desde su apertura con A Hard Day's Night, nada menos que un tema de Lennon, su eterno amigo/rival de banda. Se trata de un modo de reconciliarse con el enorme John, a quien también le dedicó promediando el show Here Today ("Aquí hoy", tema dedicado especialmente a su amigo, con una letra tremenda). La gente celebró este tema con el clásico "Olé olé olé, Lennon, Lennon" y Paul acompañó el multitudinario coro con su guitarra. Muy fuerte.

También tuvo su homenaje Ringo Starr con una Ob-la-di-ob-la-da (acaso lo peor de la producción Beatle) que hizo mover un poco a los ateridos espectadores que soportaron el frío platense. Pero fue verdaderamente conmovedor el momento dedicado a George Harrison en Something. Porque lo no sabido es que el ukelele que usó Paul era el que el propio Harrison le regaló a McCartney un mes antes de morir. El bello tema transcurrió con las pantallas escenicas (dos laterales en forma de lata de cerveza y una de fondo de escenario) proyectando fotos históricas de los Beatles.

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En este tramo medio del show Paul no olvidó canciones dedicadas a las mujeres que fueron importantes en su vida. A Nancy le cantó My Valentine diciendo en perfecto español que "ella está con nosotros esta noche". Y para Linda le dedicó Maybe I'm Amazed.

La sorpresa

Paul disfruta, se nutre del cariño y el amor de la gente. Lo demuestra procurando comunicarse con el público local en su idioma, mechando chistes entre canciones y armando juegos de género (pidiendo que canten las damas o los caballeros alternadamente) con los temas. Y en cada show por el mundo invita a fans a subir a escena. Pero esta vez la sorpresa fue mayúscula, porque la personita que saludó a Paul ante un estadio lleno fue Leyla, una nena de 10 años que fue con su mamá y ocupó los primeros lugares alzando un cartel que decía: "Quiero tocar el bajo con vos". Fue invitada a subir a escena y no se conformó con el beso al ídolo sino que insistió en perfecto inglés: "quiero tocar el bajo con vos". Enseguida apareció el instrumento y ambos se despacharon con una furiosa versión de Get Back. Cuando Leyla sea abuela, dentro de muchos años, seguirá recordando que una fría noche de mayo, en La Plata, tocó con una leyenda. Y parece que mañana repetirá su presencia ya que Sir Paul quedó encantado con la nueva miembro de su banda.

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A propósito de banda, la sombra de Paul es tan enorme que parece opacar a sus tremendos músicos, que no erran una nota: Paul Wickens (teclado y voces), Rusty Anderson (guitarras), Brian Ray (guitarras) y el histriónico y notable baterista Abe Laboriel (batería y coros), suenan de modo impecable y saben ocupar el segundo plano con maestría.

En suma, por repertorio, emoción, e importancia histórica (siempre queda la duda de si ésta será la última oportunidad de verlo), Paul McCartney hizo valer la pena cualquier esfuerzo por haber estado anoche en La Plata. Este jueves a repetir la fiesta, con el maestro Paul dando cátedra de nuevo.

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