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Política
22 | 05 | 2016
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Macri siente haber dado una demostración de fuerza

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Fue la crónica de un veto anunciado. El desenlace de una dilatada confrontación al cabo de la cual el Presidente espera haber dado una señal hacia los sectores internos y externos a los que busca convencer de su firmeza.

Macri siente haber dado una demostración de fuerza
Foto: Presidencia de la Nación

Todos se acuerdan del voto "no positivo" con el que Julio Cobos puso fin a la Resolución 125, pero casi nadie de que hubo una segunda oportunidad en la que debió desempatar en el Senado. Fue en la sesión del 13 de octubre de 2010, cuando pasada la medianoche el resultado quedó 35 a 35, y esta vez su voto fue "afirmativo". El vicepresidente ya era para los kirchneristas "un traidor", por lo que no sorprendió a nadie su decisión frente al proyecto para establecer el 82% móvil para los jubilados. Esa misma madrugada, el entonces jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se despachó a través de Twitter contra esa norma que "inexorablemente llevaría a la quiebra al Estado argentino", tales sus palabras. La presidenta de entonces no demoró el veto. Lo anunció durante un acto celebrado en la Casa de Gobierno en la tarde siguiente: "He vetado esta ley de quiebra que ayer sancionó el Parlamento", sentenció.

Después dio sus argumentos, en los que aclaró que las reservas del Banco Central no eran de ella, ni de Mercedes Marcó del Pont (titular del BCRA), "sino de todos los argentinos", y que con eso la oposición procuraba que "el gobierno se endeude afuera o recorte el gasto público". Más tarde aseguró que detrás de esa movida "hay otra cosa", sugiriendo que pretendían que los trabajadores volvieran al sistema de jubilación privado. "Dejaron el país con 30 muertos en la Plaza de Mayo, y ahora van por el Estado", disparó.

"Ley de quiebra", llamó Cristina Kirchner al veto más notorio de los 18 que firmó durante su gestión. Ley "anti empleo", denominó Mauricio Macri el viernes a la emergencia ocupacional sancionada casi a las 6 de la mañana del día anterior. Y como su antecesora, se despachó contra la oposición que promovió esa norma, pero fundamentalmente contra el kirchnerismo, su adversario preferido.

La elección del lugar para hacer el anuncio no fue casual: la planta de Cresta Roja, la empresa que representó el primer conflicto gremial que tuvo que enfrentar este gobierno -en el amanecer de su gestión-, que se resolvió con la reapertura y reincorporación de buena parte de su personal. Fue el mensaje que pretendió dar el Presidente hacia quienes cuestionan su modelo para el ámbito laboral y, sobre todo, al público que asistió a esta pulseada que él resolvió con lo que para sus adversarios fue el uso de una controvertida herramienta constitucional, y para los que a Macri le interesan, dando su primera muestra contundente de poder.

Más quisiera el gobierno después de semejante desgaste de semanas de pelear por una ley que nació muerta, que poder sacar una buena tajada de saldo positivo. Y en efecto, piensan que al cabo de la polémica definición de esta controversia ha quedado clara la firmeza del Presidente, que anticipó de entrada lo que hizo en definitiva. Una señal para aquellos inversores del exterior que miran expectantes el andar de esta administración y se toman su tiempo -demasiado- antes de desembarcar aquí como aguarda el gobierno.

En esa puesta en escena montada en Cresta Roja estuvo firme junto al Presidente la gobernadora María Eugenia Vidal, la política de mejor imagen en la actualidad. Fue una postal deliberada, que se repite constantemente en busca de retroalimentar a ambos protagonistas. Sin poder ser candidatos, los dos serán clave en la campaña electoral del año entrante, que para muchos comenzó esta semana, cuando el gobierno juntó en la vereda de enfrente a la oposición, particularmente el kirchnerismo y el massismo. En rigor, no fue el inicio adelantado de la competencia electoral, para el cual falta todavía un buen tiempo; sólo aprestos para la misma y una muestra gratis de la estrategia que seguirá el oficialismo.

Como esbozó el Presidente el lunes de la semana anterior, cuando le pidió a Sergio Massa no ir "detrás del kirchnerismo", en esa dirección apuntará cuando estén decididamente enfrentados. Pero no será ahora, falta mucho y el gobierno seguirá necesitando al bloque massista, lo mismo que Vidal al Frente Renovador en la Provincia. También es prematuro para Sergio Massa, a quien no conviene aún mostrar un perfil confrontativo.

De hecho al día siguiente del más grande chisporroteo entre ambas partes en el Congreso, el FR le habilitaba a la gobernadora la ley de emergencia administrativa.

Lo cierto es que al cabo de la maratónica sesión en Diputados de esta semana resultó paradójico que los más sonrientes fueran los que perdieron la votación. Porque en rigor, nadie pareció haber ganado al sancionarse una ley con final cantado. El kirchnerismo y sus aliados exkirchneristas ya habían perdido el jueves anterior, cuando fracasaron con el quórum; esta vez, la deliberada abstención oficialista le restó convicción a su triunfo: ganaron porque quiso Cambiemos.

Pareció más una competencia para ver quién resultaba ser el más derrotado. Massa, que al comenzar la semana se imaginaba el gran ganador, fue el más golpeado. Desde un principio el oficialismo decía por lo bajo que el proyecto renovador era muy oneroso, incluía la doble indemnización y hasta la hacía retroactiva. Era, por lejos, aún peor que el del Senado, al que el Ejecutivo podía vetar con menos culpa. Y tampoco quería darle un escenario de victoria al tigrense, ni victimizarlo con el veto. La decisión postrera del interbloque massista de sumarse al voto kirchnerista, pareció más que nada una reacción despechada. Y así como la semana anterior había dado al menos una muestra de fortaleza al limitar las fugas a Héctor Daer, el único FR que dio quórum, esta vez se le fracturó todo el bloque delasotista, que se abstuvo con Cambiemos.

Deseoso del protagonismo permanente, Sergio Massa limitó su disfrute los días siguientes con la repercusión de las fotos que lo mostraban en Pasos Perdidos hablando con Victoria Donda, lo que amén de las chanzas dio que pensar en la exploración massista de buscar alianzas hacia la izquierda, de cara al próximo año. Ya se lo ha visto muy junto a Margarita Stolbizer, ahora el acuerdo en ciernes pareciera avanzar con Libres del Sur. Un detalle: Donda no renueva su banca el año que viene, puede que la oferta de Libres del Sur no sea demasiado interesante para el massismo.

En tren de costos políticos, cuando el gobierno mandó a sus diputados a abstenerse tenía mensurado que el precio que pagaría no sería tan elevado. Disfrutó desairando a Massa, desnudó las flaquezas del kirchnerismo, y la amenaza de un seguro paro general ya había perdido sustento. La belicosidad quedó circunscripta a las dos CTA, ahora emparejadas. Bulliciosas, pero en definitiva incapaces de parar el país.

Ya antes de esa sesión en la que se adivinaba el desenlace, las advertencias del sindicalismo más poderosos se habían menguado. Ya estaban citados para el día siguiente para negociar aumentos en el Consejo del Salario, las paritarias van cerrándose y el flujo para sus cajas ha mejorado. Algo habrá tenido que ver además que al principio de esa larga sesión, cuando se trató la ley de Acceso a la Información Pública, se exceptuó de sus efectos a los sindicatos y obras sociales.


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