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Fútbol
23 | 05 | 2016
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La final de Blanco: un encuentro entre el pasado y el presente

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El volante surgido en Lanús ahora es uno de los futbolistas de mejor presente en San Lorenzo. "De algún lado no me van a querer", dijo luego del empate ante Banfield, que significó el pase a la final.

La final de Blanco: un encuentro entre el pasado y el presente
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"Va a ser difícil para mí". Con los sentimientos a flor de piel, Sebastián Blanco sabe que el partido del próximo domingo, la final entre San Lorenzo y Lanús que definirá al campeón del torneo, no será una más. El autor del gol con el que el Ciclón se metió en el encuentro decisivo surgió futbolísticamente en el club del sur, al que ahora podría quitarle la chance de festejar el título.

Blanco sabe lo que significa salir campeón para Lanús. El volante dio la vuelta olímpica en 2007, en el último y único éxito local del Granate. En el equipo que dirigía Ramón Cabrero, Blanco era uno de los mediocampistas ofensivos por la derecha, con mucha dinámica y llegada al gol. Así, se metió en el corazón de los hinchas. Fueron cinco años en la primera. En 2011 se fue a Metallist de Ucrania, con un plantel repleto de argentinos.

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En Ucrania vivió momentos complicados. Cuando estalló la crisis política, buscó huir. Ahí dijo que de regresar al fútbol argentino "Lanús es la única opción. Pero quiero continuar en Europa". Pasó a West Bromwich de Inglaterra. Hasta que apareció San Lorenzo, en 2015, para acordar un préstamo por seis meses con opción de compra por dos millones de dólares. Todo cerró: Blanco se incorporó al conjunto que dirigía Edgardo Bauza para disputar la Copa Libertadores.

En Lanús lo criticaron por aquellos dichos. Él se defendía diciendo que, en ese entonces, pensaba así, pero que luego cambió su modo de ver la situación. La tentación excedió la propuesta deportiva: Blanco, según él mismo confesó, es hincha del Ciclón por un tema "familiar e histórico". Ponerse la azulgrana era, además de un salto cualitativo en su carrera, un deseo cumplido.

El fútbol pone a Blanco en el ojo de la tormenta. Más allá de su profesionalismo incuestionable, afrontará uno de los partidos con más carga emocional en su carrera. Del otro lado, el domingo en el Monumental, estará Lanús: varios amigos, ex compañeros, conocidos. Y él intentará que Boedo vuelva a festejar otra vez, como en 2013, como en 2014. Como ayer, cuando pisó el área chica, definió por encima de Hilario Navarro, y metió al Ciclón en la final.

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