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29 | 05 | 2016
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Carlos Portaluppi: “Deberíamos ser más fanáticos de nuestro cine”

Luly Vitcop
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Por Luly Vitcop


Además trabaja en el marginal, de cercano debut en la tv publica; la serie de cable la casa del mar y regresa al teatro con bajo terapia. Espera que el estado no abandone la política de invertir en films y ficciones

Carlos Portaluppi: “Deberíamos ser más fanáticos de nuestro cine”
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Cada vez que se nombra a Carlos Portaluppi, de manera automática y sin saber a ciencia cierta su trabajo en el momento, sale la frase de "una gran actor". De muy bajo perfil, cero mediático y siempre un artista en búsqueda constante a la hora de interpretar diversos personajes y, por si fuera poco, a esta altura de su trayectoria se anima a una adaptación de la obra Cyrano de Bergerac a nuestros tiempos y con muchas ganas de dirigir.

Se acaba de estrenar la segunda película que lo tiene como protagonista absoluto, Hijos Nuestros. Portaluppi se mete de lleno con el mundo urbano arriba de su taxi e hincha fanático de San Lorenzo. En la pantalla chica el jueves se estrena la miniserie carcelaria El Marginal, allí interpreta a un preso pesado y en la señal DirecTV forma parte de la segunda temporada de La Casa del Mar y regresa al teatro con la segunda temporada de Bajo Terapia.

En todos lados y en todos los ámbitos, Portaluppi sabe lucirse. En cine cosecha todos los elogios de la prensa nacional e internacional (festival de Málaga, España) por su papel de Hugo, un frustrado jugador de fútbol y que luego se encerró en su soledad al mando de un taxi. Su gran compañía son el equipo de sus amores, San Lorenzo y el bar que frecuenta hasta que la vida le da una oportunidad al conocer a una pasajera (Ana Katz) y su hijo adolescente (Valentín Greco).

"Conocí al director del film Hijos Nuestros, Juan Fernández Gebauer, cuando era asistente de la primera película que encabecé, Industria Argentina (2012) y ahí en el set me cuenta la historia que tenía en mente sobre la soledad de un taxista muy al estilo de Taxi Driver (1976, Robert De Niro), pero adaptado a nuestra ciudad de Buenos Aires y, en especial, al barrio de Boedo. Años después me llama el director, yo no me acordaba del nombre, pero sí la historia. Hijos Nuestros es una ópera prima que ganó un concurso del INCAA".

Si bien es un lugar común afirmar que "el fútbol despierta la pasión de multitudes",y en el film Hijos Nuestros es el foco de la historia y la trasciende: "Soy un apasionado para contar historias y si bien yo soy de River, tanto con el fútbol como en el cine me entrego con toda la pasión. Mi personaje Hugo, jugó siete partidos en la primera de San Lorenzo y por una lesión abandonó su carrera y literalmente quedó sin rumbo. Se convierte en taxista sin destino hasta que se le abre una ventanita cuando descubre a una pasajera y a su hijo adolescente que juega en un club de barrio".

Con el joven, con un padre ausente, estrecha una relación de gran promesa y una suerte de entrenador. En él siente que puede cumplir el sueño al que él de joven no pudo llegar. Lo ve jugar y lo aconseja. Se identifica con el chico "como una especie de ventanita para salir de ese espacio tan oscuro de la soledad y ve una posibilidad de construir algo en su vida".

Hugo es un hombre solitario, casi sin familia. Cuando visita a su madre, apenas entablan un diálogo. Se comunican a través de la adoración de las plantas por parte de ella.

Su mundo es otro, el amor incondicional por San Lorenzo y a partir del fútbol se indaga la soledad urbana al que se siente un prisionero más: "La inspiración de la historia viene de los padres de los dos directores (Juan Fernández Gebauer y Nicolás Suárez) y por más que mi personaje viva en función de lo que hace y deja de hacer San Lorenzo se mete en lo más hondo de la condición humana".

El cine argentino muchas veces tropieza con el gran poder de influencia de las grandes producciones internacionales y nacionales a la hora de estrenar en salas. El film Nuestro Hijos se puede ver en el cine Gaumont. Pero tiene lo que muchas veces les falta a estos titanes, la promoción boca a boca: "Es verdad que dependemos de la generosidad de las cadenas. Sé que es una película que se genera un gran contagio después de verla. Es una película chiquita, sencilla, humilde y de enorme corazón y talento. Tenemos que ser más fanáticos a la hora de defender el cine argentino".

Con la palabra justa, sin tantos rodeos tal cual como su personaje de Hugo, el actor sigue levantando las banderas del rol del Estado en la producción artística en el que él está involucrado en dos ciclos de ficción, El Marginal y La Casa del Mar 2 y la película Hijos Nuestros que nacieron gracias a los concursos que organizaba el Estado: "Ojalá que esta política se mantenga porque habla bien de nosotros. Si ve como una inversión entiendo que se seguirá con esa política, ahora si se apunta al negocio no es lo mismo".

En Hijos Nuestros interpreta a un frustrado jugador de fútbol, en El Marginal a un preso que maneja el negocio dentro de la prisión, en La Casa del Mar a un policía dedicado mundo informático y en la obra de teatro Bajo Terapia a un marido, en principio, sobreprotector.

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